Opinión

RTVE: de interés general

escrito por Javier Villalobos miércoles, 05 de abril de 2006

  En el día de hoy, los trabajadores y trabajadoras  de RTVE están llamados a una jornada de lucha, una convocatoria de huelga para protestar contra un plan de “viabilidad” elaborado por la SEPI y  auspiciado por el Gobierno Central que planea dejar en la calle al 44% de la plantilla. Un plan que supondría el desmantelamiento  de los centros territoriales del ente  y del servicio público que éstos realizan en el conjunto del Estado.

 

El problema viene de lejos, y es obvio que RTVE necesita resituarse y afrontar una transformación  que los propios representantes sindicales de esta empresa pública llevan años demandando. La evidente instrumentalización política y la falta de financiación son realidades que han sido sistemáticamente denunciadas por  los profesionales a los que ahora se quiere hacer pagar la nefasta gestión  de la que nos venían avisando. 

 

Sin embargo, el plan propuesto por la  SEPI no soluciona nada, adolece de precipitación e improvisación y provocaría una mutilación vertebral de la radio televisión pública, en vez de ofrecer una alternativa de futuro que garantice un nuevo modelo de  televisión pública fuerte, competitiva y renovada ante la nueva etapa digital.

 

La propuesta de la SEPI es repudiable tanto en la forma como en sus contenidos. En la forma, porque debería haber sido elaborada, desde el inicio, con la participación de los representantes legales de los trabajadores de RTVE, después de que la futura Ley de la radio televisión pública hubiera sido objeto de un debate a fondo en el Parlamento. Y en los contenidos, porque está inspirada en un recorte absoluto, tanto de los recursos humanos como de los propios recursos técnicos, profesionales y físicos de los que en la actualidad cuenta el ente público. Además, el intento de hacer cargar sobre el empleo el problema histórico de RTVE, evidencia una cortedad de miras preocupante y sólo puede servir para generar un marco de confrontación que dificultará un acuerdo global para una alternativa de futuro de la radio televisión pública.

 

Resultan grotescos  los intentos de la SEPI de justificar lo injustificable haciendo alusión a la famosa y multimillonaria deuda de RTVE. Una deuda que ha sido construida artificialmente por los sucesivos gobiernos del Estado mediante la concesión de avales que pretendían sustituir la necesaria financiación directa que todo servicio público requiere. El gasto público por persona y año es revelador cuando comprobamos que los ochenta euros de Alemania,  los setenta y cinco del Reino Unido o incluso los treinta de Francia, están muy lejos de los dos euros por persona y año que aporta el estado español en subvenciones directas a RTVE. Tras la falacia de que la televisión pública es un pozo sin fondo se esconde la voluntad de sustituir empleo estable por trabajo precario, externalizando la producción en beneficio de las grandes productoras. Mas de lo mismo.

 

En el caso de Navarra, los noventa minutos diarios de desconexión quedarían reducidos a un informativo de media hora de duración, con la consiguiente reducción de plantilla y todo lo que ello conlleva en términos humanos –setenta y cuatro puestos de trabajo están peligro-.

 

El conflicto, no obstante, trasciende lo puramente laboral y amenaza con desmantelar un servicio público esencial para el conjunto de la ciudadanía y, muy especialmente, para comunidades  como la nuestra,  que carece de medios de comunicación de titularidad pública. Y es que RTVE no es un medio más, es un servicio público que tiene encomendado el importante papel de suministrar información, desarrollo cultural, impulso educacional y conocimiento y colaboración para la convivencia. En ocasiones representa la única ventana a la que podemos aspirar a  asomarnos infinidad de asociaciones y colectivos; movimientos políticos y culturales sistemáticamente ignorados por la industria de la información y que vemos en RTVE la esperanza hacernos oír a través del derecho de acceso a los medios públicos, constitucionalmente garantizado.

 

Éstos y otros muchos motivos han hecho reaccionar a una parte importante de la sociedad y de las instituciones, que ya han mostrado su rechazo ante este despropósito. Entre ellas, el Gobierno de Navarra, que no desaprovecha ninguna oportunidad de enmendar al Gobierno Central y le ha faltado tiempo para oponerse a cualquier reducción en las emisiones y en la plantilla del Centro Territorial de Navarra. Sin embargo, cabría esperar  mas de alguien que tiene el poder y la responsabilidad de gobernar. Retomar el convenio que rescindieron con el Centro Territorial de Navarra sería un buen comienzo de cara a dar pasos que garanticen su supervivencia.

 

En cualquier caso, apostar por la radio televisión pública es cosa de todos, y muy especialmente de aquellos que más la necesitamos. RTVE es, hoy mas que nunca, de interés general.

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