Oficina de Prensa

Entrevista a José Miguel Nuin en Diario de Noticias

domingo, 30 de marzo de 2014

 

"El PSN siempre falla en los momentos decisivos; si suma mayoría con UPN recuperarán el pacto"

  • El portavoz de I-E, José Miguel Nuin, denuncia el empecinamiento de Barcina en agotar sin apoyos la legislatura y reivindica superar lo que califica como "bipartidismo UPN-PSN" desde "la izquierda y el consenso interidentitario"

 

[DIARIO DE NOTICIAS] - La multitudinaria respuesta que la ciudadanía dio el pasado sábado 22 a la Marcha por la Dignidad ha permanecido en la retina de José Miguel Nuin durante toda esta semana. Según dice, él no presenció ninguno de los episodios violentos con los que se ha buscado tapar una movilización "impresionante" por "masiva, plural y popular". De vuelta a la capital Navarra, el líder de Izquierda-Ezkerra ha visto esta semana cómo la presidenta Barcina ha terminado de cerrar la puerta al adelanto electoral, algo que le "sitúa fuera de lo que es el comportamiento normal en una democracia". Ante esta situación, Nuin señala, con la rotundidad que le caracteriza, que su grupo hará propuestas para que lo que resta de legislatura "no sea un año perdido", planteamientos encaminados a recuperar una banca pública para Navarra, impulsar una reforma fiscal progresiva o modificar la Ley del Vascuence.

 

La presidenta Barcina ha dicho que el caso Goicoechea se cerrará igual que el de las dietas de Can, que "no ha habido nada". Da la sensación de aquí nunca pasa nada.

 

 -Lo que tenga que decir la justicia lo dirá en su momento y lo que hemos hecho ha sido actuar con transparencia e impulsar una investigación en el ámbito democrático que es el Parlamento. Ha habido unas actuaciones en las que la consejera se tenía que haber abstenido, atendiendo a la propia Ley de Gobierno, se ha incumplido la Ley Foral General Tributaria, se ha visto que existía un acta de inspección de 1,5 millones de euros en relación a la Universidad de Navarra que se intento frenar... Además, ha quedado acreditado que se pidieron una serie de datos de Can y no se sostienen las explicaciones de la presidenta, por lo que creemos de forma racional que ha habido un intento ilegítimo de acceso a esa información. En fin, ha habido una suma de elementos de gravedad.

 

Todo apunta a que esta vez tampoco se asumirán responsabilidades políticas.

 

-Muchos de los elementos que se han visto en la comisión de investigación, por sí mismos, habrían implicado dimisiones de manera inmediata en cualquier país europeo. En todo caso, nosotros queremos decir que la convocatoria de elecciones no tendría que venir solo por lo que se ha visto en la comisión de investigación. La crisis política en Navarra no nace el 11 de febrero con la declaración de Idoia Nieves en el Parlamento, nace con la ruptura del pacto de Gobierno entre UPN y el PSN. Cualquier gobernante democrático en la situación en la que está Barcina tiene dos opciones: recuperar una mayoría parlamentaria que sostenga su acción de gobierno o convocar unas elecciones. Esto sitúa al Gobierno de UPN y a la presidenta Barcina fuera de lo que es el comportamiento normal en una democracia.

 

La consejera, en cambio, ha denunciado que se le ha sometido a escarnio público y que actuaría igual.

 

-Ella puede hacer la valoración política que quiera, pero nos parece obscena esa comparación que se ha hecho con las mujeres perseguidas por el Franquismo. En su día señalamos que debía haber dimitido y hoy nos reafirmamos en esa reflexión.

 

Sin elecciones hasta 2015 y atendiendo a la situación en la que queda el PSN tras el veto de Ferraz, ¿ve ahora más complicada la coincidencia con los socialistas y una cierta unidad de acción desde la izquierda?

 

-Yo creo que esa expresión de unidad de acción no describe la realidad de lo que está ocurriendo en el Parlamento. Hay un Gobierno en minoría y hay grupos como nosotros, Izquierda-Ezkerra, que lo que estamos haciendo es propuesta política y legislativa para avanzar en la defensa de las víctimas de la crisis y en la solución de los problemas que tiene la sociedad de Navarra. Y en eso podemos coincidir con Bildu, Aralar, Geroa Bai y con el PSN.

 

En todo caso, esa relación con los socialistas se ha complicado tras el veto de Ferraz.

 

-Más que complicarse lo que ha ocurrido es que se evidencia un escenario en el que el PSN falla siempre en el momento decisivo. Es una situación que se ha repetido en 1996, cuando tras descubrirse la cuenta en Suiza de Otano, en vez de nombrar a otro presidente, una gestora decide dar el Gobierno a UPN; en 2007, cuando el PSOE interviene para entregar el Gobierno a UPN pese a haber ya un programa de gobierno alternativo desde la izquierda; y también este año.

 

Con precedentes como los citados, ¿no sería mejor que las fuerzas que de verdad apuestan por el cambio descarten definitivamente al PSN como agente de cambio?

 

-Bueno, poner en valor a una opción política o descartarla es algo que hacen los ciudadanos con los votos, y eso es lo que nos harán a todos. Primero tienen que hablar las urnas y luego hay que atender al programa. Nosotros no somos quién para descartar ni al PSN, ni a nadie. También tenemos proyectos estratégicos muy diferentes con respecto a EH Bildu, aunque eso no impide acuerdos programáticos.

 

¿Tiene la sensación de que a corto y medio plazo el PSN volverá a la vía del pacto con UPN o cree que recuperará el discurso del cambio y lo llevará a efecto?

 

-De que el discurso de cara a las elecciones de 2015 será el del cambio no tengo ninguna duda, pero de que luego vayan a cumplir con ello tengo todas las dudas del mundo. Ahí están los precedentes de cómo falla en los momentos decisivos. De hecho, yo creo que si UPN y PSN suman 26 reeditarán el pacto; es muy cierta la posibilidad de que recuperen el bipartidismo si les dan los números. Pasar página del pacto entre UPN y el PSN va a requerir que la sociedad navarra no dé una posibilidad de mayoría que se articule en esa clave de suma entre UPN y PSN. De todas formas, estoy convencido de que la sociedad no les va a dar esa posibilidad.

 

De momento, UPN y PSN ya han coincidido en más de una votación de calado tras el veto de Ferraz...

 

-Sí, vemos que desde que se abortó la posibilidad de presentar una moción de censura, el PSN ha coincidido con UPN en iniciativas que pensábamos que eran muy importantes. En relación a la Iniciativa Legislativa Municipal para la atención sanitaria en zonas rurales vimos como una inexplicable abstención del PSN impidió que se tramitase una propuesta que contaba con el respaldo de 170 ayuntamientos, muchos de ellos socialistas. Y hemos visto también como el PSN ha votado junto a la derecha en contra de un gravamen para que la banca, que está en el origen de la crisis, paga pocos impuestos y está superprotegida, contribuya más a la financiación de las políticas públicas.

 

Lo que es evidente es que no se puede gobernar desde la oposición, y menos con un Gobierno central que recurre sistemáticamente las leyes aprobados en Navarra. ¿Qué papel tiene UPN en ese marcaje al Parlamento?

 

-La sintonía entre UPN y PP es plena, hay una comunión y un entendimiento absoluto. Yolanda Barcina y el Partido Popular son lo mismo, lo que pasa es que Barcina es la presidenta de UPN, pero son como dos gotas de agua. No tenemos ninguna duda de que entre Yolanda Barcina y el PP se pactan estrategias, se toman acuerdos y se diseñan hojas de ruta. Tenemos la convicción de que toda esa polémica en torno al informe sobre el modelo D fue pactada entre la delegada del Gobierno, Carmen Alba, y la presidenta, igual que se acuerdan esos recursos al Constitucional, que hemos visto estos días con qué argumentos anula la Ley Antidesahucios.

 

¿Y qué se puede hacer desde la oposición para que 2014 no sea otro año perdido?

 

-Por supuesto, tenemos que seguir controlando la acción de gobierno y denunciando el austericidio, los recortes y las políticas neoliberales, que están extendiendo la pobreza y la crisis en Navarra. Desde I-E creemos que es fundamental seguir en la calle denunciando estas políticas y por supuesto vamos a seguir haciendo propuestas para que no sea un año perdido.

 

¿En qué línea?

 

-En primer lugar, queremos recuperar una banca pública en Navarra. Es complicado porque hay que capitalizar una banca en un momento en el que lo público está siendo esquilmado de recursos. Sin embargo, ahí está el patrimonio de la Fundación Can y es algo que hay que trabajar seriamente porque, tras la desaparición de Can, sería un instrumento fundamental para financiar la economía navarra, a los autónomos, las pymes o los pequeños empresarios. Además, es importante impulsar una reforma fiscal progresiva pensada para financiar recursos y poder impulsar un plan de choque contra la pobreza, la desigualdad y el paro. Formaba parte de esta medida el impuesto a la banca, que podía haber aportado 50 millones de euros. Finalmente, queremos aportar nuestro granito de arena en favor de la pluralidad identitaria, cultural y lingüística en Navarra y vamos a proponer una modificación de la Ley del Vascuence.

 

¿Cuál sería el objetivo?

 

-Se trataría de modificar la Ley del Vascuence para que el modelo D se oferte en la educación pública también en la zona no vascófona, atendiendo a la demanda que se dé en cada pueblo. La propuesta se sitúa dentro de la centralidad y creemos que puede concitar un apoyo mayoritario. Define una de las cuestiones sobre las que hay que construir el consenso, que es el apoyo al euskera como una de las dos lenguas de Navarra. En eso también tenemos discrepancias con algunos nacionalistas, que conciben el euskera como la única lengua propia de Navarra; para nosotros lo son las dos.

 

En dos ocasiones ha citado esas discrepancias concretas con los partidos abertzales o vasquistas. ¿Teme que su habitual coincidencia en el voto con Geroa Bai o Bildu desdibuje su perfil?

 

-Coincidimos en muchas votaciones del día a día y no tenemos ningún temor en coincidir sobre lo concreto, sobre lo que sea la defensa de los servicios públicos, la justicia, la progresividad fiscal y lo que en general se da en llamar la agenda de la izquierda. También hay elementos en los que no coincidimos y no hay ningún problema, como es el caso de cuestiones estratégicas para Bildu en relación a la construcción nacional. Tampoco estamos de acuerdo en la visceralidad con la que desde los sindicatos nacionalistas se ataca a otros sindicatos como UGT y CCOO. Estamos comprometidos con pasar la página del bipartidismo en Navarra y hacerlo desde la izquierda y desde la pluralidad identitaria, el consenso interidentitario. A partir de ahí habrá que ver qué peso da la sociedad a cada opción y si se puede llegar a acuerdos desde esa premisa.

 

Hablan del consenso interidentitario y encuadran al resto de partidos a un lado y otro del debate identitario. Pero, ¿donde se sitúan ustedes?

 

-En Izquierda-Ezkerra hay gente que se siente vasca, que se siente española, que se siente navarra... La cuestión identitaria en la coalición es plural como lo es la sociedad navarra. A partir de ahí, hay que hablar de los símbolos, de la política lingüística... Nuestra opinión, es que el bipartidismo UPN-PSN se puede superar con diversas fórmulas, y a nosotros el escenario del frentismo identitario no nos gusta.

 

¿Aprecian que otros partidos comparten ese discurso de la necesidad de un consenso interidentitario?

 

-Lo apreciamos y vemos positivo que esos discursos avancen, queremos que sean hegemónicos, reconociendo la pluralidad y la diversidad lingüística, cultural e identitaria de la sociedad. Nos gustaría que toda la izquierda, sea nacionalista, federalista, vasquista o españolista, asumiera de entrada esta posición, ya que avanzaríamos mucho para llegar a acuerdos en lo social. Y también me gustaría que desde la derecha se asumiera ese principio.

 

¿Ha visto alguna encuesta posterior al veto de Ferraz?

 

-No, sé que se han hecho algunas, pero no he podido ver ninguna.

 

¿Y han hecho el cálculo de hasta qué punto les puede beneficiar la situación en la que queda el PSN tras el marzazo?

 

-Todos podemos hacer cálculos partidistas o mirando al corto plazo, en cualquier caso no nos parece que sea el aspecto fundamental. Nosotros estamos muy decepcionados porque los navarros no vayan a poder votar el 25 de mayo, eso significa prolongar la crisis política en Navarra con el daño que supone para la democracia y para la sociedad navarra.

 

¿Están preparados para recibir parte del voto descontento con el PSN?

 

-Los votantes del PSN supongo que harán una reflexión, como el conjunto de la sociedad, y valorarán la credibilidad que cada uno tiene. Por ejemplo, tendrán que valorar si es coherente que un partido que se define federal funcione con esa posición absolutamente centralista o cómo es posible que un partido que siempre falla en los momentos importantes sustancia constantemente sus fallos en que UPN mantenga el Gobierno.

 

Un eventual aumento del peso de I-E requerirá un cambio de rol, pasar de ser un partido minoritario a convertirse en un partido que, por ejemplo, aporte consejeros a un posible Gobierno alternativo a UPN. ¿Se ven en esa tesitura?

 

-No nos ponemos techo y aspiramos a tener apoyos mayoritarios en la sociedad navarra, los máximos posibles para ser influyentes y ser decisivos. ¿Para qué? Queremos llegar al poder para transformar la sociedad y hacerlo en un sentido de izquierdas, de lucha contra la desigualdad y la pobreza, y desde la pluralidad identitaria. Máxima ambición, así nos lo planteamos.

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