Opinión |
Sobre cambio político, lealtad y mujeres
Además, en las reuniones celebradas ayer me ha llamado poderosamente la atención que faltaban dos cosas; dos cosas fundamentales para que esto sea una alternativa seria de futuro. Faltaba Izquierda Unida. Y faltaban las mujeres.
Está claro que las cosas están muy verdes en las negociaciones para conseguir un auténtico cambio para Navarra. Lo dice José Blanco y no hace falta ser un lince para comprobar que es verdad. Mañana toman posesión los Parlamentarios y se elige la Mesa del Parlamento; y todavía los debates no se han planteado de manera plural, como una auténtica alternativa de futuro. Incluso UPN intenta sacar partido de la situación ofreciendo al PSN sus votos de manera nada inocente, para seguir manteniendo su status político en la siguiente elección, que es la del Gobierno de Navarra. Pero si queremos un auténtico cambio de izquierdas para Navarra, es necesario que todas las formaciones políticas progresistas arrimemos el hombro. Y hacer negociaciones a dos bandas, cuando son necesarias las tres patas para poder sostener este cambio, es una burla al electorado.
La política de Izquierda Unida se basa en la honestidad, la responsabilidad y la transparencia. Sin estos tres pilares nunca se podrá sostener un equipo de gobierno sólido, con futuro. Un cambio que no sea solo de gobierno, sino también un cambio de políticas. Políticas plurales en lo identitario, en lo lingüístico, en lo cultural. Políticas integradoras, que disminuyan la crispación que UPN ha pretendido introducir durante los últimos años. Políticas solidarias que incrementen el gasto social para acercarnos a los niveles de Bienestar Social de los países europeos. Políticas participativas donde se apueste por el protagonismo indiscutible de la ciudadanía en la toma de decisiones. Políticas medioambientalmente sostenibles, que mejoren nuestros modelos de movilidad, de producción, de consumo. Políticas donde la vivienda sea un derecho y no una mercancía con la que especular. Y también políticas de igualdad, superando las discriminaciones a causa de la orientación sexual, de nacionalidad, de condición social y, por supuesto, de género.
Porque respecto a las mujeres, no deja de sorprenderme lo habitual del modelo que durante estos días se está reproduciendo. Por mucha Ley de Igualdad que haya entrado en vigor, en cuanto nos acercamos a las estructuras de poder, en cuanto no es obligatorio contar con unas cuotas, las mujeres vamos desapareciendo de las fotos. Podemos llevar, al menos, un 40% de mujeres en las listas que presentamos al parlamento o a los ayuntamientos de más de 5.000 habitantes, pero cuando comenzamos a negociar las opciones de gobierno, cuando empezamos a rozar la alta política, la presencia de la mujer vuelve a hacerse anecdótica. Y me consta que tanto en Izquierda Unida como en el PSN y en NaBai participan mujeres con una enorme capacidad de trabajo, de análisis y de diálogo. Mujeres que podrían estar hoy negociando el futuro que Navarra se merece y que, precisamente por esos rasgos femeninos que a veces la sociedad desprestigia, ahora estarían llegando a acuerdos y a debates concretos, a soluciones y programas destinados a mejorar la calidad de vida de todos los navarros y navarras. Sin divagaciones, sin dejarse querer, sin tratar de arrancar al contrincante más de lo que es justo. Con lealtad.
Hace exactamente 75 años que las mujeres conseguimos el derecho a votar en el Estado español. Y lo conseguimos gracias a un cambio político. En aquel caso, gracias a la instauración de la II República y sus valores de solidaridad, justicia social, igualdad y libertad. Por eso, ahora, 75 años después, también las mujeres tenemos que participar de este importante cambio social. Fue necesario un cambio de régimen para conseguir nuestra participación política. Ahora también un cambio de régimen puede conseguir una Navarra más justa y más igualitaria, donde tanto las mujeres como los hombres seamos motor de cambio, de ideas, de trabajo leal y solidario.
Es necesario trabajar lealmente por un cambio de izquierdas honesto, participativo y transparente. Pero es obligatorio también acabar de una vez con todas las desigualdades que existen entre hombres y mujeres a través de un Pacto Social en el que nos comprometamos las fuerzas que debemos desarrollar este cambio e implicar a las demás. Porque no habrá transformación social sin la izquierda. Y no habrá transformación social sin las mujeres. Porque Navarra se merece otra forma de gobernar, una forma de gobernar centrada en mejorar la calidad de vida para todas y todos y en la que también quepamos todos y todas a la hora de diseñar y poner en marcha los avances políticos y sociales que harán de nuestra comunidad un lugar más justo, más libre y más solidario donde poder vivir con ilusiones de futuro y con responsabilidad.
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