Opinión

El cambio tranquilo

escrito por Félix Taberna martes, 15 de mayo de 2007

La frase fue acuñada por Mitterrand en el contexto electoral francés; queriendo significar que ser alternativa al gobierno no significa perseguir la revolución, ni mucho menos. La personas de izquierdas tenemos claro que accediendo al gobierno no se culmina nada. Somos conocedores tanto de las limitaciones del poder político como de su conveniencia de utilizar esos resortes. Las verdaderos cambios, las transformaciones, se realizan en la sociedad, en la calle.

 

Basta contemplar qué queda de aquella Navarra de hace 20 años, por no irnos más lejos.Por eso, me muestro partidario de un cambio tranquilo. Sin sobresaltos, pero con contenidos. Los ciudadanos no quieren gobiernos gamberros. No quieren que quienes administran les importen problemas, crispación y enfrentamiento. Algunos auguran las mil plagas de Egipto si se produce un relevo en el actual Gobierno de Navarra. Con ello, no hacen otra cosa que poner en cuestión el sistema democrático y la voluntad de sus ciudadanos para construir el futuro. Me muestro firmemente convencido de un cambio en el Gobierno de Navarra. Si el actual no ha sido capaz de solucionar durante los 16 años de su gobierno el problema de la vivienda, el reto medioambiental, el reto de la Sanidad, la pluralidad y la convivencia; cómo es posible que lo haga en los próximos 4 años. Demos siquiera una oportunidad a los que han estado en la oposición proponiendo iniciativas.

 

Los conservadores parten con una ventaja, enlazan con los miedos y con las fobias de las personas. Por eso, constantemente multiplican las derivaciones del refrán de Más vale lo mal conocido que lo bueno por conocer. Pero si así fuera, todavía hoy nos encontraríamos en la Edad de Piedra. Por ello, los progresistas siempre afirmamos que lo bueno está por llegar. Nuestro sentido del gobierno es el devenir del progreso y la apuesta por las personas.

 

Pero también se hace preciso avisar que un Gobierno no puede dedicarse a fomentar unas identidades sobre las otras. Ni dónde colocamos las banderitas. El gobierno tiene que ser laico en esta materia, no debe promover identidades. No me gusta ni el navarrismo oficial de UPN, ni el vasquismo oficial del PNV, ni el catalanismo oficial de CiU. Propagar la idea de que existen buenos y malos ciudadanos en función de sus identidades es algo nefasto en términos democráticos.

 

Somos muchos los ciudadanos que estamos hartos del euskotema. El euskotema es algo que sólo interesa a los medios de comunicación y a algunos partidos. Es una pena que para algunos el euskotema, a favor o en contra, sea el eje principal de las propuestas políticas. Otra cosa es el proceso de normalización política que, como dijo el Rey, hay que intentarlo.

 

Soy consciente de que en campaña electoral, la clave no es tanto ganar o atraer votos sino evitar que el adversario lo haga. De ahí, los constantes ataques y dardos envenenados al contrincante. Sin embargo, me considero un clásico. La campaña debe servir para sacar lo mejor de cada opción, para atrapar las propuestas políticas que hagan en estos tiempos de rebajas, y hacérselas cumplir a aquellos que lleguen al poder. Desde la confianza en el futuro, desde el progreso, desde la convicción en la cordura del pueblo navarro y sobre todo, desde nosotros mismos, las elecciones del 27 serán las mejores, sin lugar a dudas.

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