Opinión

Amejoramiento y federalismo

escrito por Ion Erro domingo, 05 de febrero de 2006
 

Estamos viviendo una nueva catarsis política. Cada vez que se plantea el debate sobre el modelo territorial en España se genera una catarata de filias y fobias que intentan impedir un debate social y político sereno en torno a nuestro modelo de Estado.

 

Desde el año 78 ha llovido en este Estado de nacionalidades y regiones 27 otoños. El debate que entonces llegó hasta donde alcanzaba, tras 40 años de dictadura franquista; hoy se nos presenta como una nueva oportunidad para España. El acuerdo político en torno al Estatut catalán con la izquierda estatal para impulsar el autogobierno es positivo para España. La confrontación que pretende la derecha española, algún mando del ejército desbocado o los exaltados (entre los que había algún consejero y diputados navarros) que trajeron más banderas españolas que manos para izarlas el otro día a Pamplona, no mejora la España real.

 

Los ciudadanos tenemos necesidades económicas y sociales que las administraciones deben resolver para mejorar nuestra calidad de vida. Pero también tenemos necesidades lingüísticas, de identidad, de pertenencia a una comunidad política diferenciada que también deben atenderse, especialmente desde la izquierda. La España multinacional de Dolores Ibárruri desgranaba en 1931 los intereses de la burguesía y del socialismo en contra del desarrollo del autogobierno de las naciones vasca, catalana y gallega; y apostaba por desarrollar una España federal en la que cupieran todas las identidades.

 

Los partidarios del modelo nacionalista español, centralista, uniformador, son los que de forma muy arriesgada, a mi entender, utilizan la Constitución como baluarte contra cualquier impulso del debate territorial. Peligroso porque una interpretación constitucional conservadora deja fuera de su aplicación al 88% de los catalanes que apoyan el Estatut, al 55% de los vascos que impulsaron su reforma estatutaria, a un porcentaje alto de gallegos, de navarros, de valencianos... Que también deje fuera a los millones de homosexuales españoles, y catalanes, y vascos (véase el recurso que el PP contra la ley que regula su matrimonio), como ya nos deja fuera a todos los que defendemos los valores republicanos. Por diferentes motivos, pero son demasiados millones de españoles que, si la derecha gana posiciones, pueden no verse reconocidos en una Constitución que se promulgó como carta válida para la convivencia de todos.

 

También hay otro modelo político con similares características que el anterior: los nacionalismos vasco, catalán o gallego; que pretenden la segregación del Estado español para implantar identidades unívocas, y generar rasgos de exclusión. Si bien es cierto, que avanza en ellos las posiciones más pragmáticas de cogobierno con el Estado.

 

Pero ante estos nacionalismos (el español y los otros) tan similares, surge la propuesta federalista. Una propuesta basada en la convivencia en la diversidad, en el respeto y la defensa de la pluralidad de los que vivimos en el Estado, un Estado que debe reconocerse en su plurinacionalidad y su plurilingüismo. Sin unilateralismos ni imposiciones, basado en la idea de pacto del que algo sabemos en Navarra. Capacidades de decisión compartidas y pactadas. Y de carácter solidario: priorizar el patriotismo de los derechos frente al patriotismo de los territorios. Sin la solidaridad entre las diferentes realidades territoriales del Estado no podemos construir un espacio común de convivencia y de desarrollo; y seguiremos con un peligroso, aunque histórico, enfrentamiento territorial. El federalismo solidario hay que verlo como solución efectiva al problema territorial.

 

En definitiva, cualquier formación política con voluntad de gobernar, de gestionar directamente sus propuestas, debe partir de la necesidad de reconocer la pluralidad de las gentes que vivimos y trabajamos en España, y en Navarra. Hoy es una necesidad revisar nuestro marco de convivencia.

 

Navarra es la única comunidad histórica del Estado que no tiene abierta una vía política para la modificación de su estatus, que tiene paralizada la reforma del Amejoramiento. La derecha foralista ha decidido atropellar este debate en Navarra e impedir, con su mayoría absoluta parlamentaria, la posibilidad de impulsar una adecuación e impulso del proyecto de convivencia que debe representar el Amejoramiento del Fuero. Sólo el cambio político que tenemos que impulsar en las próximas elecciones (¿dónde estás, PSN?) podrá desarrollar un nuevo proyecto de convivencia para todos los navarros.

 

Hoy somos ya 600.000 las personas que vivimos y trabajamos en Navarra, según el estudio de Miguel Laparra (UPNA). Y dentro de 20 años prevee 750.000 navarros y navarras conviviendo. Poco tiene que ver la Navarra de hoy con la que vio caer la dictadura franquista y acordó la LORAFNA hace 26 años; y mucho menos con la Navarra del futuro. Tenemos viejos problemas sin resolver, como los de la cohesión social y el de la convivencia de la pluralidad lingüística, cultural y política que enriquece esta tierra de contrastes. Y evidentemente tenemos nuevos problemas que no se preveían en el vigente Amejoramiento y a los que debemos dar respuesta (la inmigración, la integración europea, las nuevas tecnologías o la globalización).

 

Este debate está siendo rehuído por la derecha navarrista porque cualquier modificación del actual marco estatutario de Navarra le perjudica notablemente. Sus posiciones políticas se han venido manteniendo invariables en estos 26 años y han recogido importantes victorias electorales (15 años gobernando en solitario) desde la posición de meter miedo a los navarros con los peligros de la invasión vasquista. La derecha navarrista hace del patriotismo y nacionalismo navarro su eje político, y se retroalimenta del enfrentamiento con el otro nacionalismo, el vasco. Mientras, las políticas económicas y sociales que se practican en Navarra son cada vez más de derechas, desestructurando el sector público y recortando el Estado del Bienestar al conjunto de la ciudadanía.

 

La derecha sabe que cualquier apertura del debate sobre un nuevo pacto de convivencia en Navarra supone intentar superar este ancestral enfrentamiento entre las diferentes identidades que conviven en Navarra (navarristas, abertzales, federalistas) e impulsar los valores progresistas del reconocimiento de derechos sociales y civiles para el conjunto de navarros.

 

Para impulsar el cambio político en Navarra es necesario afrontar la reforma del Amejoramiento. Necesitamos una Navarra con más poder político para impulsar una política verdaderamente progresista. Un nuevo Amejoramiento para una Navarra integrada, que permita la convivencia de su pluralismo, con más participación social, con más bienestar y más capacidad de decisión. Un nuevo Amejoramiento que esté legitimado democráticamente por los ciudadanos navarros por medio de referéndum.

 

Los derechos sociales y derechos civiles deben tener una presencia importante en el nuevo Amejoramiento. Un nuevo Amejoramiento debe asegurar para el futuro un marco de convivencia que defienda un modelo social integrador y avanzado que reconozca una carta de derechos sociales, que impulse el desarrollo de derechos civiles que eviten cualquier tipo de discriminación; que respete el pluralismo y la diversidad lingüística, política y de identidades que conviven en Navarra; y suponga respeto a los derechos humanos de todas las personas que vivan en Navarra. Una Navarra avanzada y solidaria.

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