Opinión

Navarro Bueno, Navarro Malo

escrito por Javier Jimeno miércoles, 14 de marzo de 2007

Lo reconozco, soy un navarro malo, pues no voy a ir a la manifestación convocada por el Gobierno de UPN-CDN. Y no voy porque una mentira repetida insistentemente no se transforma en verdad por mucha gente que pueda arrastrar detrás.

 

La Constitución Española tiene una Disposición Transitoria Cuarta que blinda a Navarra frente a cualquier integración con la CAV sí los navarros previamente no lo deciden, libre y democráticamente en un Referéndum.

 

Es UPN, quien a la vez que llama a una manifestación en defensa de la identidad de Navarra, defiende suprimir este blindaje de la Constitución mediante la derogación de la Transitoria Cuarta.

 

El propio Amejoramiento del Fuero, en defensa del cual convoca la manifestación UPN dice en su Disposición Adicional Segunda: “El parlamento será el órgano competente para: 1º ejercer la iniciativa a que se refiere la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución. 2º ejercer, en su caso, la iniciativa para la separación de Navarra de la Comunidad Autónoma a la que se hubiera incorporado”.

 

Y el mismo Amejoramiento en su artículo 70 dice que Navarra podrá celebrar convenios de cooperación con otras Comunidades Autónomas, citando expresamente a la Comunidad Autónoma de País Vasco.

 

El propio Amejoramiento no solo reconoce las especiales relaciones que existen entre Navarra y la CAV sino siempre deja en manos de los navarros la articulación de estas relaciones.

 

El problema de UPN es que tiene miedo de que algún día los ciudadanos de Navarra directa o indirectamente, a través de sus representantes parlamentarios, puedan decidir unas relaciones con la CAV que no le gusten a la derecha navarra. Mal asunto un Gobierno que tiene miedo de sus propios ciudadanos.

 

También es llamativo que sea ahora cuando se llame a defender Navarra de los nacionalistas vascos, cuando tras las últimas declaraciones públicas de Otegi, todas las organizaciones nacionalistas vascas de Navarra, integradas por ciudadanos navarros, dicen expresamente que cualquier cambio institucional de la realidad actual de Navarra solo se podrá realizar mediante consulta previa a los ciudadanos de Navarra.

 

La defensa del derecho de los navarros a decidir su futuro, que a UPN le pone tan nervioso, es el marco en el cual los diversos sentimientos de identidad lejos de confrontar se reconocen y respetan entre si. Pretender limitar este derecho solo puede conducir al enfrentamiento sectario.

 

Por último, me hubiera gustado ver este “ardor guerrero” por parte de UPN cuando había que defender a los trabajadores navarros de Volkwagen frente a los chantajes de la multinacional, cuando se cierran empresas por pura y simple deslocalización, o cuando se mal vende patrimonio industrial navarro rentable, como EHN, a la iniciativa privada.

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