Opinión |
Va ganando UPN
Nadie discute que estamos en tiempo electoral; ya asoman los primeros carteles, las primeras cuñas, los candidatos... Va a ser una campaña larga e intensa, incluso un pelín pesada. Pero más allá de la publicidad electoral, hay una cuestión decisiva para ganar o perder elecciones. Las ideas. Por mucho dinero que se invierta, si las ideas que proponemos no son las adecuadas poco se podrá hacer. Aquel partido que sitúe su propuesta política en el nudo central de la demanda ciudadana será el vencedor. Es importante que las ofertas políticas recojan las demandas ciudadanas. Pero también, saber situar las propuestas políticas para que motiven a los ciudadanos. En definitiva, es una interrelación (feed-back) entre representantes y representados. Por ejemplo, de nada sirve situar la principal propuesta política en la seguridad ciudadana cuando Navarra tiene las tasas más bajas de delincuencia de España. O a la inversa, si propones que el derecho a la vivienda estará garantizado por los poderes públicos, consigues que tu propuesta abra el debate de la vivienda. Por eso, la estrategia electoral es la parte fundamental de la campaña, más allá del glamour del que viven muy bien las empresas de publicidad.
De momento, según mi percepción, UPN ha ganado la primera batalla en esa estrategia por llevar el debate a su terreno. El candidato Sanz quiso situar la clave de las próximas elecciones en algo que no es nuevo pero si eficaz: que vienen los vascos. Así, ya en septiembre, proclamó que el único oponente era Nafarroa Bai. Con ello, pretende despreciar a los otros partidos, PSN e IU. El ardid es sencillo. Si la única alternativa a UPN es el nacionalismo vasco la cosa está fácil; ya que éste sólo representa al 20 o 25 por ciento de los navarros. Un partido que representa a una respetable minoría identitaria de Navarra difícilmente puede presidir el próximo gobierno. Con lo cual, Sanz forever (para siempre). Este esquema argumental tan sencillo como falaz ha colado, una vez más. El debate preelectoral desde el punto de vista mediático y social se ha situado en la cuestión Navarra. Haciendo caso omiso a que seremos nosotros, los ciudadanos y ciudadanas, y no los partidos los que decidimos sobre esta cuestión.
Como expresó hace una semana un asesor electoral de UPN, la clave no es tanto ganar votos sino intentar que el adversario los pierda. Y eso es lo que está consiguiendo UPN. Desmotivar a los ciudadanos que se identifican en la izquierda social. Si el dilema es una alcaldesa de derechas o una alcaldesa nacionalista, los ciudadanos alejados de esos ejes no tendrán motivación alguna para participar en los comicios. Por ello, la estrategia de UPN más que vender propuestas lo que hace es intentar averiar a la verdadera alternativa. Así, a UPN no le interesa el debate sobre la necesidad social de viviendas, sobre la necesidad de desarrollar una política industrial activa, sobre el deterioro de los servicios públicos de ontología... A UPN le interesa discutir sobre si se pondrán ikurriñas en los despachos de los Consejeros, por ejemplo.
Por todo ello, debemos salirnos de ese terreno y proclamar, al tiempo que desarrollar, que la alternativa a UPN no es otra que el pensamiento de la izquierda, desde una concepción plural. Un alternativa que garantice un nuevo gobierno de esperanza y de ilusión.
La izquierda social debe trazar su propia estrategia no entrar al trapo de la que diseña UPN. En una cosa hay que hacerle caso: en desmotivar al electorado ajeno. De este modo, UPN debe tener en cuenta que tiene un mal compañero de viaje por mucho que lo oculte: el PP. El Partido Popular está llevando a cabo la acción más desestabilizadora hacia las instituciones democráticas que ningún partido ha llevado a cabo. Y en esa juerga, UPN le está pagando las copas. Por eso, a UPN hay que homologarlo con el Partido Popular y con los muchos hooligans que le jalean. Debe pagar las malas compañías.
Asimismo, el actual gobierno está agotado y caduco. No lo digo yo. Lo dicen todas las encuestas publicadas. Todas ellas, no dan, ni por asomo, mayoría a UPN y CDN. Por lo tanto, expongamos los muchos puntos flacos de la gestión de este gobierno y propongamos medidas correctoras.
Pero sobre todo, es preciso abundar en una cosa. La pulsión de cambio que demandan los ciudadanos. Esta demanda es mayoritaria y la intenta ocultar. La izquierda social debe trasmitir que ella será capaz de formular el cambio políticamente. Que es una herramienta útil y activa de esa demanda. Que no le temblará el pulso a la hora de responder a la demanda electoral de los ciudadanos. En definitiva, antes de gastarnos los duros en carteles, sepamos qué queremos decir.
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