Parlamento

IUN interpela al Gobierno de Navarra sobre política industrial y deslocalizaciones.

viernes, 02 de febrero de 2007


A LA MESA Y JUNTA DE PORTAVOCES DEL PARLAMENTO DE NAVARRA

 

El Grupo Parlamentario de IZQUIERDA UNIDA-EZKER BATUA de NAVARRA, al amparo de lo establecido en el artículo 180 del Reglamento de la Cámara, presenta para su debate ante el Pleno de la Cámara la siguiente Interpelación.

 

El sector industrial y el empleo industrial están perdiendo peso en la economía navarra y en su mercado de trabajo. Junto a ello es el sector servicios quien en mayor medida lo está ganando.

 

El PIB del sector industrial según datos del Instituto de Estadística de Navarra suponía en el año 2000 el 29,05% del total mientras que en 2005 bajaba al 26,65% (caída de más de dos puntos y medio). Por el contrario el sector servicios subía del 52,58% en 2000 al 54,67% en 2005.

 

En cuanto al empleo en el cuarto trimestre de 1999 el empleo industrial alcanzaba el 31,66% del empleo total mientras que en el mismo trimestre de 2006 este porcentaje había caído al 26,47%, es decir, una bajada de más de cinco puntos (EPA). La tendencia es clara y pronunciada.

 

Por el contrario el sector servicios daba empleo en el cuarto trimestre de 1999 al 50,87% de ocupados, porcentaje que subía al 57,74% en 2006 (EPA). Es decir, una subida superior a los seis puntos.

 

Lo que baja la industria lo sube el sector servicios. Pero dentro del sector servicios la subida se está concentrando en sectores de baja productividad, bajos salarios, bajas cotizaciones sociales y, en general, peores condiciones laborales.

 

El empleo en el sector servicios es un empleo con unos costes laborales más bajos que los del sector industrial. Así, en el tercer trimestre de 2006 según el INE el coste laboral por trabajador y mes en la industria alcanzó los 2.434 euros mientras que en los servicios era de 2.032 euros, es decir, un 17,52% inferior.

 

Perdemos empleo industrial con salarios más altos y mejores condiciones de trabajo y ganamos empleo en servicios peor pagados y con menor productividad.

 

Esto se hace obvio analizando que el sector servicios sube más de seis puntos su ocupación en relación al empleo total pero incrementa este porcentaje tan solo en dos puntos sobre el PIB.

 

Es decir, en Navarra el incremento en el volumen de empleo no se produce en la industria sino fundamentalmente en los servicios; se crea un empleo con menor productividad, con menor generación de riqueza y en consecuencia con menores salarios y derechos.

 

Así, entre el año 2000 y  2005 según la EPA aumentó el número de ocupados  en Navarra aproximadamente en 33.000 personas (274.000 ocupados en 2005 frente a 241.000 en 2005). El sector servicios absorbió prácticamente todo el aumento al incrementar sus ocupados en 32.000 trabajadores/as.

 

Por el contrario la industria perdió 3.000 ocupados pasando de generar 73.500 empleos a 70.500. La construcción aumento en alrededor de 7.000 y la agricultura perdió unos 3.000.

 

Y todos estos cambios se producen en el marco de un proceso de globalización económica neoliberal.

 

Los acuerdos de reducciones y desarmes arancelarios alcanzados en la Organización Mundial del Comercio, las sucesivas ampliaciones de la Unión Europea con la entrada de nuevos miembros con un elevado nivel de cualificación y formación de sus trabajadores y unos niveles de costes laborales y fiscales bajos, la mejora continuada de las infraestructuras de transportes, la revolución tecnológica y de los sistemas de telecomunicación son factores que están provocando en las economías de Europa occidental cambios sustanciales en nuestros sistemas de producción y de relaciones laborales.

 

Cambios y transformaciones profundas que vienen acompañados por el peligro real para nuestras sociedades de las deslocalizaciones empresariales, de la huida de importantes sectores productivos a otros países que ofertan a las empresas condiciones de costes laborales y fiscales mucho menores.

 

Este proceso está ocasionando alteraciones muy profundas en nuestro sistema de relaciones laborales, probablemente el mayor cambio en los últimos cincuenta años desde el final de la segunda guerra mundial.

 

La amenaza de deslocalización se está traduciendo en una mayor disposición de los trabajadores a aceptar empeorar sus condiciones de trabajo en materias tales como los salarios y el tiempo de trabajo. Estamos asistiendo en definitiva a un deterioro cierto y grave del modelo social europeo.

 

Y también en Navarra en sectores y empresas estratégicas y de enorme repercusión económica y social los trabajadores se han visto presionados a negociar convenios con importantes cargas en materia salarial y de organización del tiempo de trabajo.

 

Se da además la circunstancia de que entre las economías de Europa occidental es la española, y dentro de ella también la Navarra, una de las que concentra un mayor riesgo de fuga de empresas junto a la portuguesa y a la griega.

 

En Navarra los efectos de la amenaza de deslocalización, además de incidir en la erosión de las condiciones laborales recogidas en importantes acuerdos y convenios, se ha concretado ya en algunos casos de huida de empresas o de traslado de parte de la actividad de las empresas.

 

Recordemos el caso de la planta de Bosh Siemens en Etxarri Aranatz, la situación por la que atraviesa el conjunto de sectores como el textil o el calzado, o los casos recientes de Mepamsa, Caucho Metal o BSH.

 

En Navarra tenemos muy serias razones para estar gravemente preocupados y en consecuencia para estar prioritariamente ocupados en hacer frente al riesgo de deslocalización empresarial.

 

A esto hay que añadir además que el sector del automóvil ( tan importante en Navarra) es uno de los que en mayor medida sufre los efectos del proceso deslocalizador que se está produciendo en Europa occidental.

 

Y en Navarra los sindicatos llevan ya bastante tiempo denunciando lo que consideran pasividad, ausencia de ideas y actuaciones del Gobierno de Navarra para hacer frente a esta situación.

 

El gobierno parece instalado en una especie de autocomplacencia que le lleva a no saber o a no poder poner en marcha una estrategia específica, negociada y acordada con los agentes sociales para neutralizar el riesgo de huida de empresas y de pérdida de condiciones laborales de los trabajadores.

 

La deslocalización es un riesgo y una amenaza real y reciente, en su dimensión y gravedad actual es un factor nuevo, y sin embargo el Gobierno de Navarra no ha reaccionado, sigue en materia industrial haciendo lo de siempre, como si nada grave estuviese pasando. Es una especie de autismo autocomplaciente que Navarra, y los trabajadores navarros, no pueden permitirse.

 

Haciendo lo de siempre o, peor incluso, tomando decisiones erróneas y graves que perjudican nuestras capacidades como fueron la venta de EHN o la compra del 1% de Iberdrola.

 

Es por ello por lo que el grupo parlamentario de IUN-NEB solicita del Gobierno de Navarra explique su política para hacer frente el riesgo y la amenaza para Navarra de huida de empresas y de perdida de puestos de trabajo y de condiciones laborales de los trabajadores que supone el proceso de deslocalización empresarial, así como a la pérdida de peso del sector y el empleo industrial.

 

Pamplona-Iruña, a 1 de febrero de 2007

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