Opinión |
Una ciudad para convivir y ser feliz
La época preelectoral suele ser tiempo de grandes palabras. Pero los discursos se han homogeneizado. Hoy todos hablan de solidaridad y de vivienda, de participación y de empleo. Expresiones como más libertad, más bienestar social, más progreso, más de todo para todos, son perfectamente intercambiables entre los distintos partidos políticos, vaciándose de contenido real.
Por eso, esta vez, nosotros no queremos jugar a las grandes palabras. Preferimos la Pamplona de la gente, de las personas que trabajamos y vivimos en esta ciudad. Porque nos diferencian nuestros valores. Porque ser de izquierdas supone una manera distinta de ver el mundo. La izquierda moderna, la izquierda de los valores, hace suyo aquel lema escrito en una pared: "No supo que era imposible. Por eso fue y lo hizo". Somos la alternativa, y estamos convencidos de que podemos transformar la sociedad.
Nuestro objetivo es construir una propuesta política que ponga en el centro de atención a las personas y que cree todas las condiciones necesarias para crecer, convivir y ser feliz en una ciudad como Pamplona. Estamos convencidos de que hace falta un Ayuntamiento en el que más allá de los grandes titulares y de las fotos de la alcaldesa, se preocupe de la Pamplona en minúsculas, de la de todos los días, de la de cada calle, cada acera, de cada barrio y de cada vecino y vecina. Ésa es la Pamplona que nosotros queremos. Una ciudad de futuro con oportunidades para todas y todos.
No es lo mismo promover vivienda desde el punto de vista de los promotores que apostar por la vivienda protegida, controlar la especulación, penalizar las viviendas vacías y fomentar el alquiler, cómo se hace en las ciudades más avanzadas de Europa. No es lo mismo regalar dos calles a una marca comercial que hacer de la calle un espacio de vida y convivencia.
No es lo mismo hablar de participación mientras la impiden que promover la democracia radical, las Iniciativas Municipales Populares, los Presupuestos Participativos y la lucha contra la burocracia. Tampoco es lo mismo dejar al 65% de los niños y niñas de Pamplona sin plaza en una escuela infantil que universalizar la educación para todos de 0 a 16 años.
No es lo mismo que gobierne una mujer que feminizar la ciudad desde un proceso participativo que permita regular los horarios de la vida cotidiana para compartir deberes y también tiempos de ocio; o luchar con decisión contra la violencia de género. No es lo mismo casar a parejas homosexuales porque la ley lo exige que comprometerse a erradicar cualquier discriminación por razón de orientación, identidad sexual o modelo de convivencia elegido. No es lo mismo pretender militarizar la policia municipal que apostar por una ciudad tolerante, accesible y segura, basándonos en políticas de prevención, transversales y próximas.
No es lo mismo dedicarse a talar árboles, incluso en medio de la Vuelta del Castillo, que apostar por una Pamplona verde, por una movilidad sostenible y segura; porque los autobuses urbanos sean gratuitos hasta las 9 de la mañana, por repensar el espacio urbano en función del acceso a pie, en bici y en transporte público o priorizar al viandante frente al vehículo.
No es lo mismo derribar el Euskal Jai que apoyar el papel de los gaztetxes, las fiestas de los barrios y el asociacionismo juvenil. No es lo mismo gastarse 107 millones en un frustrado Museo de los Sanfermines que apostar por una cultura popular y por la conservación de nuestros restos arqueológicos. Tampoco es lo mismo hacer caridad con los pobres pamploneses que exigir la Renta Básica para todos.
No es lo mismo generar división y enfrentamiento que recuperar la memoria y la convivencia, cambiando el nombre del Monumento a Los Caídos, por Monumento a La Reconciliación o manteniendo el Monolito de Germán. Y finalmente, no es lo mismo hacer marketing electoral a golpe de talonario que crear un Consejo Ciudadano que vele por el cumplimiento del programa electoral.
Y porque no es lo mismo, desde IU reivindicamos que somos un partido de lucha, un movimiento político y social, pero también un partido de gobierno y de alternativa responsable. Nuestra formación se define como un partido de gobierno, no un partido de poder. Porque la izquierda en el gobierno persigue los intereses de los ciudadanos, mientras que un partido de poder sigue a los poderosos. Por ello, toda la fuerza que tenga IU servirá para gobernar a favor de la gente.
Durante 2007, a la izquierda se nos plantean muchos retos que debemos afrontar. Queremos una Pamplona con identidad propia. Queremos ser capaces de recuperar esa ciudad tranquila, segura, limpia y cordial que durante los últimos 8 años casi perdemos. Pero, a la vez, estamos decididos a impulsar una nueva Pamplona, dinámica, activa, innovadora y próspera, que apueste por dar prioridad a las necesidades de los más débiles. Tenemos un proyecto para Pamplona, una probada capacidad para asumir la responsabilidad de gobernar y, sobre todo, la legitimidad moral que nos otorga la fidelidad a unos ideales que anteponen la justicia social y la igualdad a cualquier otro argumento.
Éste es nuestro compromiso. Un compromiso con la gente. Contigo. Queremos gobernar Pamplona desde la izquierda. Desde la convicción de que podemos lograr un auténtico espacio de convivencia y participación. La izquierda comprometida, la izquierda social, la izquierda intelectual está por el cambio de verdad. Por eso está con nosotros. Porque nuestro reto es que la sociedad perciba un proyecto cohesionado, sólido y preparado para asumir responsabilidades de gobierno. Un proyecto pensado para la gente y por la gente de Pamplona. Una Pamplona en minúsculas.
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