Opinión

...Y, mientras, Sanz hacía campaña por la dehesa

escrito por Ion Erro jueves, 18 de enero de 2007

Sábado, 13 de enero. Plaza del Castillo de Pamplona. Cinco y media de la tarde marcadas por las dos campanadas de la Diputación. Unos niños despliegan una pancarta que dice “POR LA PAZ, NO A LA VIOLENCIA”. Los organizadores de la Federación de Asociaciones de Inmigrantes de Navarra saludan y dirigen la concentración. Más de 2.000 personas se agrupan a un lado de la Plaza. Tres minutos de silencio para recordar las dos últimas muertes crueles e inútiles del terrorismo etarra en Madrid, para rechazar el uso de la violencia destructiva y mortal que derrumbó la esperanza del último proceso de paz, y un grito final “OTRO MUNDO ES POSIBLE”, abrazado por los aplausos de los asistentes.

 

Los informativos de las radios y las televisiones han destacado al mediodía que la de Pamplona era una concentración unitaria, todas las fuerzas políticas del Parlamento foral apoyaban la iniciativa de la FAIN para movilizar a la ciudadanía navarra contra la violencia y por la paz. Aquí se imponía el sentido común, frente a la confrontación y los reproches políticos que durante toda la semana habían dirigido la actualidad política de España.

 

Esta unanimidad responsable de las fuerzas políticas navarras, suponía en la práctica una clara rectificación en la estrategia política de UPN en torno al proceso de paz. Porque, hasta esta concentración, UPN ha seguido una estrategia de seguidismo del PP, colocando, incluso, al Gobierno de Navarra al servicio de las directrices políticas de Rajoy en su labor de oposición radical y extrema al resto de los demócratas. En toda la etapa democrática, Navarra no ha conocido un Gobierno como éste, ubicado en el extremismo político y haciendo uso de la falsedad argumental para intentar conseguir réditos partidistas. La última declaración institucional leída por Miguel Sanz señalaba a un Gobierno que rompía puentes, obstaculizaba la posibilidad de cualquier acuerdo en torno a la paz con el resto de formaciones navarras democráticas. Donde unos pedimos unidad, UPN busca la exclusión. UPN, siguiendo la directriz del PP, volvía a alejarse de la necesaria unidad democrática contra el terrorismo, con el objetivo de hacer de este problema de Estado un argumento más para la crítica política diaria. Utilizar la lucha antiterrorista como granero electoral es demasiado irresponsable, como para no percatarnos del grado de nerviosismo que se ha instalado en la derecha navarra porque no le salen las cuentas.

 

El partido de Miguel Sanz practica una de las herencias más características del “aznarismo” que es la consideración instrumental de la verdad en la acción política, a pesar de que en un tema como el terrorismo estaría justificado que se hiciera una excepción.

 

Es claramente contradictorio rasgarse las vestiduras durante los meses que ha durado el alto el fuego asegurando que el Estado estaba capitulando y cediendo a todas las exigencias de ETA, que Navarra había sido vendida a los intereses etarras, y a renglón seguido culpabilizar a todos los que apoyamos el proceso de paz por un atentado que probablemente tiene algo que ver con el hecho de que no se han producido tales concesiones sino lo contrario: que se ha mantenido siempre la firmeza de que la paz no tendrá precio político.

 

Y es asombroso, por el grado de cinismo que practica, que todo un Presidente del Gobierno foral, la máxima representación institucional de Navarra, genere el mayor grado de crispación y tensión social con la excusa de la hipotética cesión a los violentos durante los 9 meses de tregua de ETA, llegando incluso a manifestarse en Madrid contra el Gobierno central de la mano de la AVT, y sin embargo esté ausente en la primera manifestación que se convoca en los últimos 3 años y medio para responder al atentado terrorista mortal. Sanz se ha manifestado contra el proceso de paz cuando ETA no mataba, pero se ha ido de campaña “pepera” a Extremadura cuando la manifestación era en Pamplona, y por la paz y contra la violencia, después de que ETA ha vuelto a matar.

 

No es de recibo. Cualquier Presidente no sectario hubiera encabezado la representación institucional de una movilización ciudadana en contra de una violencia que tanto dolor y sufrimiento ha causado en Navarra. El nuestro ha elegido participar en un acto electoral del PP extremeño, que participar junto al resto de formaciones políticas navarras en el rechazo a ETA. ¿Qué opinará el colectivo inmigrante de Navarra de esta actuación?¿Por qué cuando la Federación de Asociaciones de Inmigrantes de Navarra solicita la solidaridad del pueblo navarro porque ETA ha asesinado a dos trabajadores de origen ecuatoriano, el Presidente de todos los navarros, que es Presidente de todos los que vivimos y trabajamos en Navarra, no está presente?

 

Supone, desgraciadamente, la constatación de que todo obedece a una estrategia política partidista. Que su argumentario, que sus palabras, más desplantes que prudentes, obedecen a la voluntad de manipular la realidad, de intentar engañar a la sociedad navarra y de utilizar las instituciones al servicio de las necesidades electorales de UPN, que cada vez son mayores.

 

Rajoy y Sanz han compartido hoy mismo trinchera política contra todos. Sanz, Rajoy, Barcina y Acebes han vuelto a demostrar su intransigencia, su voluntad de no sumar. La derecha tiene que cambiar de política y de discurso. Hasta la fecha ha ejercido una actitud política desleal, que deslegitima a quien la practica, y que es insólita en nuestra democracia. PP y UPN están utilizando a Navarra y, por tanto al conjunto de navarros y navarras, para confrontar políticamente con el resto. Sanz y Rajoy están dañando profundamente la imagen de Navarra ante el resto de los españoles. PP y UPN comparten la utilización de cualquier medio con tal de evitar que la izquierda pueda gobernar Navarra, y dificultar que siga gobernando España.

 

Sanz debe una explicación al pueblo navarro, la estrategia de UPN en el Gobierno requiere de una rectificación. Tanta ignominia no puede salirle gratis a quien lleva demasiado tiempo ejerciendo el poder en Navarra. Sanz conduce a UPN a la oposición, porque la ciudadanía no acepta tanta manipulación e irresponsabilidad. Navarra necesita oxigenarse políticamente, regenerarse socialmente y apostar por la convivencia plural frente a la confrontación permanente. Estas actitudes de Sanz revelan lo positivo que tiene un cambio político de compromiso democrático y tolerante con esta Comunidad foral. Un nuevo tiempo que haga de la POLÍTICA su objetivo, del Parlamento su eje y de la ciudadanía navarra su protagonista.

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