Opinión

¡Contra el capitalismo y el heteropatriarcado!

jueves, 25 de junio de 2020

 

El colectivo LGTBI vive en España en una situación de conquistas legales que nos sitúan en una posición pionera en cuestión de legislación en relación a otros países. En el 2005 se conquistó el matrimonio igualitario, siendo el ter tercer país en legalizarlo, gracias a la lucha incansable de las activistas y de los colectivos, dos años dos años después se implantó la Ley 3/2007 de 15 de marzo que permitió que las personas transexuales adultas pudiesen hacer el cambio a la mención de sexo y nombre regístrales y salir de la impuesta invisibilidad social en la que vivían, permitiéndoles cambiarse de nombre y de sexo legalmente sin necesidad de llevar a cabo ningún proceso hormonal ni operación encaminada a una reasignación de sexo, aunque desde ese momento tanto las personas Trans como Izquierda Unida alertamos de que era una ley insuficiente y patologizadora en las exigencias que incluye.

 

La consolidación de protección e igualdad de derechos para las personas LGTBI debe realizarse ya, como valor fundamental también contra el avance de la extrema derecha. Sabemos que la consecución de derechos no es inamovible y por eso avanzar en los marcos legislativos y reglamentarios, en la educación y la cultura, para que la diversidad y la no discriminación por razones de orientación sexual e identidad y expresión de género sean pilares en los estados democráticos y un motivo de lucha contra el nuevo avance del fascismo al que por desgracia estamos asistiendo.

 

La igualdad real aún está por conquistar, ya que seguimos viviendo en un sistema que discrimina a quien no sigue la norma social predominante, en este caso la heterosexualidad, y castiga a quien pone en jaque al sistema patriarcal que jerarquiza géneros e identidades, relegando a las mujeres y a las personas LGTBI a un segundo plano en cuanto al reconocimiento de derechos humanos.

 

No viviremos en un Estado plenamente democrático si no se garantiza la igualdad para todas las personas. Hoy las personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales siguen viviendo agresiones en la calle, en los centros de trabajo y de estudio, siendo uno de los colectivos que más delitos de odio sufre, porque se patologizan las identidades trans, se expulsa a las mujeres lesbianas y bisexuales de los métodos de reproducción asistida públicos, se invisibiliza la diversidad afectivo sexual de nuestras aulas, continuando con una educación conservadora que perpetúa el machismo y la heteronormatividad, se expulsa a las personas migrantes de la sanidad pública mientras se reduce el gasto en prevención de ITS y VIH, perpetuando que el colectivo seropositivo continúe estigmatizado. No vivimos en un estado democrático e igualitario cuando se modifica el artículo 135 de la CE priorizando el pago de una deuda ilegítima en lugar de impulsar políticas públicas que erradiquen la LGTBIfobia y el sexismo.

 

El cierre temprano y en falso de la última Legislatura deja pendientes procesos de ley en torno a la igualdad de derechos, la reparación de la memoria histórica y las garantías de las condiciones materiales de las personas LGTBI, sin la aprobación de la Ley Integral LGTBI, la Ley Estatal Trans o la reforma de la Ley 3/2007 de 15 de marzo, las dos primeras presentadas con el trabajo y la firma también de Izquierda Unida.

 

La igualdad real debe de ser conquistada desde la calle por medio de la movilización social y de la organización de la comunidad LGTBI pero también desde la institución por medio de una agenda política que trabaje por la defensa de las libertades afectivo-sexuales y la lucha contra el heteropatriarcado.

 

En definitiva, este 28 de junio volveremos a pintar de color arcoíris todas nuestras luchas, y volveremos a reivindicar para nuestra sociedad un futuro sin capitalismo y sin heteropatriarcado.

 

Marisa de Simón, Isabel Burbano, Carmen Rubalcaba y Carlos Guzmán, integrantes de la Comisión Colegiada de IUN-NEB

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