Opinión

Los esquís no son para nuestra Iruñea

lunes, 07 de octubre de 2019

El pasado domingo 26 de mayo por la noche, apesadumbradas y apesadumbrados por nuestra desaparición del Ayuntamiento de Iruñea tras 8 años de titánico trabajo de nuestra compañera Edurne Eguino representando a nuestra coalición Izquierda-Ezkerra, asistimos atónitos a aquel patético “agur, Asirón, agur”. Tras aquella chanza fruto de la euforia electoral, se escondían unos oscuros nubarrones, que con el paso de los meses han encapotado de nuevo el cielo de nuestra querida ciudad.


Hace unos días, casi nos atragantamos con el café mañanero al leer en la prensa del día que el nuevo alcalde se imaginaba en la manzana de la Antigua Estación de Autobuses “un lugar en que se pueda hacer esquí, de éste para críos en una pista cubierta, se pueda jugar a bolos o que se pueda ir al cine”. El sobresalto fue mayor, al revisar el calendario y comprobar que no se trataba de una inocentada del 28 de diciembre. ¡Toma ya, que va en serio!, pensamos inmediatamente.


Esta ocurrente propuesta de convertir la manzana de la antigua Estación de Autobuses en una pista de esquí o en una bolera para la chavalería, a las más viejos y viejas (y no tan viejos y viejas) de la ciudad, nos recuerda a aquella época barciniana de la realización de grandes obras controvertidas (el parking de la Plaza del Castillo o esos grandes almacenes comerciales que desmantelaron el comercio local del Casco Viejo), y de las ideas peregrinas que por suerte no llegaron a materializarse (Museo de los Sanfermines, el Tranvía, o techar algunas calles del Casco Viejo con hilo musical incluido).


Tras esta propuesta, lo que realmente nos preocupa a las gentes que firmamos este artículo, más allá de lo ridículo de convertir esta manzana en el Candanchú pamplonés, es la vuelta a nuestra ciudad de las política neoliberales de la privatización de espacios públicos, y de la construcción de un modelo de ciudad a espaldas de las propias vecinas de la ciudad. ¿Algún colectivo, asociación de vecinos o comerciantes ha demando esta dotación? ¿Algún informe o estudio ha destacado lo necesario de una pista de esquí o de una bolera en el centro de nuestra ciudad? Nosotras y nosotros sinceramente creemos que no. Más bien nos parece fruto de las ansias del nuevo alcalde por darle el tijeretazo a una cinta roja en una pomposa inauguración.


En la actualidad, los bajos de la manzana de la antigua Estación de Autobuses, junto a un parque infantil cubierto en el que las tardes lluviosas (no pocas en esta Pamplona tropical) decenas y decenas de niñas y preadolescentes se resguardan jugando gratuita y cómodamente, acogen también al proyecto Geltoki. Este proyecto, en sus mil metros cuadrados acoge un espacio cultural para la promoción de la economía social y solidaria, la soberanía alimentaria, y la cultura alternativa. ¿Debemos dar por hecho que el nuevo alcalde pretende acabar con este proyecto tan genuino y socialmente tan necesario?


Izquierda Unida de Pamplona-Iruñea, tenemos muy claro que para construir el modelo de sociedad al que aspiramos, necesitamos unos municipios diseñados por y para su vecindario, socialmente comprometidos, pluralmente reivindicativos, y en el que el interés general y las dotaciones y los espacios públicos se antepongan a la mercantilización neoliberal de los espacios. Y por desgracia, nos parece que nuestra ciudad necesita menos boleras y menos pistas de esquí, y más espacios púbicos (como el parque cubierto y el espacio Geltoki) en los que socializar y construir colectivamente una Iruñea mejor.


Como ya advertimos la, para nosotras y nosotros, triste noche del pasado 26 de mayo, qué caro y largo se nos va a hacer ese patético “agur, Asirón, agur”…

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