Opinión

Pacto de Estado contra la violencia de género: grandes ausencias y poco compromiso

lunes, 16 de octubre de 2017

Desde el área federal de la mujer os trasladamos nuestra posición y decepción por el texto aprobado como Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Sin duda ha sido perdida, una gran ocasión, para llevar a cabo una apuesta firme y decidida contra la Violencia Patriarcal; es decir, una política que apueste, sin matices, por:

 

  • una visión amplia y estructural de lo que es la violencia contra las mujeres
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  • un compromiso institucional de tolerancia cero hacia todo tipo de violencia machista
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  • una planificación institucional basada en la prevención, sensibilización y detección de la violencia y que asegura garantías y derechos, desde una red amplia –sectorial y territorialmente- que asegure el acceso a todas las mujeres en situación de violencia.
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En contrapartida nos encontramos ante un texto deficiente y:

     

  • Con medidas mayoritariamente poco novedosas, en la mayoría de los casos, reiterar el cumplimiento de medidas/leyes ya en vigor
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  • Medidas que se siguen ciñendo –anacrónicamente- a la mal  llamada “violencia doméstica”; trece años después y tras numerosa normativa internacional y en otros Estados (incluso alguna ley autonómica), siguen negando el carácter integral y estructural de la violencia contra las mujeres, siguen queriendo separar la violencia como si no tuvieran un origen común, y como si no fueran necesarias medidas transversales para muchas de ellas, que puedan estar desarrolladas o ampliadas también en otras normas/leyes. Quedan excluidas: agresiones sexuales, prostitución, vientres de alquiler, una visión amplia sobre la custodia, violencia económica,…
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  • Que no van al fondo del asunto, ni siguiera en aquellos temas tan obvios como la absoluta carencia de las “formas de acreditación”, que es un elemento esencial para que las mujeres en situación de violencia, puedan acceder a los servicios y derechos que la normativa actual les ofrece.
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  • Que no se compromete a ninguna implantación concreta, que obligue al Gobierno a la puesta en marcha de las medidas de forma urgente.
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  • Que no tiene un detalle económico de las medidas, que permita un análisis real sobre si la cantidad asignada asegura, al menos, las parcas medidas apuntadas. Mucho más preocupante ante el anuncio de probable prórroga de los Presupuestos de 2017.
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  • Que se empeña machaconamente en no avanzar hacia una Ley de Violencia contra las Mujeres (violencia machista/patriarcal), que estructure y de propuestas realmente integrales a la grave vulneración de los derechos humanos que supone esta violencia que sufrimos el conjunto de las mujeres.

 

Por todo lo anterior y  porque este Pacto no tiene una voluntad real de cambiar la vida de las mujeres, las Diputadas y Diputados de Izquierda Unida se han abstenido en la votación del Pacto. Izquierda Unida no quiere ser cómplice de una puesta en una escena.

 

Nos queda mucho camino por recorrer, tanto en la exigencia del máximo cumplimiento de las medidas esbozadas, como desde la propuesta y aprobación de todas y cada una de las medidas que se han quedado fuera de este Pacto y que son esencial para la construcción de un mundo sin violencia contra las mujeres.

 

Desde Izquierda Unida estamos comprometidas y comprometidos con la transformación social, con un mundo libre de violencia de género; por ello trabajamos y  seguiremos trabajando, día a día, en la calle y en las instituciones, para hacer posible este objetivo junto a los colectivos sociales y al movimiento feminista de nuestro país.

 

DIVERGENCIAS CON EL CONTENIDO DEL PACTO

 

Pacto de Estado: ¿por qué nos parece tan insuficiente?

 

La llamada ley integral, la LO 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género dejó muchas cosas fuera, tanto medidas contra la violencia en el ámbito de familiar/doméstico; como garantías y servicios para las mujeres en situación de violencia; como reparto de competencias entre las administraciones; como la casi totalidad de las tipos o formas en el que se manifiesta la violencia contra las mujeres, la violencia machista o patriarcal.

 

Hemos tenido que esperar 13 años, para que se decida abordar un PACTO DE ESTADO y es inadmisible, que se pretenda poner 3 o 4 parches y dejar fuera otra vez la mayoría de las reivindicaciones de las Organizaciones de Mujeres y del Movimiento de Mujeres.

 

No es posible que PP, su inseparable apoyo Cs, y el PSOE se alíen para hacer un Pacto que sea tan sólo una puesta en escena, que SE QUEDE EN UNA FOTO, para vanagloria institucional, pero sin que tenga ni las medidas, ni los compromisos, ni los presupuestos, ni las garantías de implementación y, además, dejando fuera otra vez la totalidad de las formas de violencias que son realizadas por agresores que no tienen o han tenido una relación de pareja con la mujer ¡todo ello es inadmisible!

 

Que pretenden que volvamos a esperar más de una década, para que incorporen otro par de migajas. Es incomprensible la falta de responsabilidad del Gobierno del PP y del Grupo Parlamentario del PSOE.

 

¿Por qué es tan necesario dar otro rumbo al Pacto de Estado?

 

1. Porque es necesario que el Pacto tenga una visión integral de la Violencia Machista, no solo en temas puntuales, sino en el desarrollo de las propuestas:

 

  • Porque no es posible, 13 años después de la llamada Ley Integral, seguir limitándonos casi exclusivamente a la violencia en el ámbito de la violencia en las relaciones de parejas/expareja. Cuya mayor marco normativo dice textualmente que “La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”, y el Pacto refrenda el objeto de la Ley, sin modificación.
  • Porque es fundamental hacer políticas de prevención, sensibilización y detección, que englobe la violencia contra las mujeres de forma integral, que partan del origen estructural de la violencia y que sean capaces de detectar las diferentes formas de expresión de la violencia machista.
  • Porque se propone una ampliación muy limitada, de las formas de acreditación de violencia machista (que se queda por detrás de leyes autonómicas aprobadas hace ya casi 10 años, como es la Ley Catalana de Violencias Machistas)
  • Porque no existe un paso sustancial en cuanto a las garantías, recursos y servicios que se ponen a disposición de las mujeres en situación de violencia machista. Porque seguimos derivando en ellas la responsabilidad de la denuncia, en muchos de los casos.
  • Porque si no damos el paso hacia una Ley marco, de Violencia Machista/Violencia Patriarcal/Violencia contra las Mujeres, seguimos individualizando, seguimos trasladando que no es un problema del conjunto de la sociedad, lo limitamos a delitos cometidos en el ámbito doméstico, y de forma residual delitos sexuales cometidos en el ámbito también público y delitos transnacionales ligados a las mafias que tienen por objeto la Trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Pero eso ya son delitos, lo que tenemos es que trabajar en la prevención y sensibilización de estas y otras tantas formas de violencia contra las mujeres.
  • Porque el Gobierno/ los Gobiernos no pueden seguir trasladando la violencia al ámbito de lo privado y de las relaciones, porque la violencia machista es una violencia social que se expresa de forma individual y colectiva; y por tanto no se pueden dar respuestas fundamentalmente penales.

 

Por todo ello es necesaria una Ley contra la Violencia Machista/Violencia Patriarcal  que de forma integral incorpore todo tipo de violencia contra las mujeres; ya se realice de forma física, psicológica, económica, sexual,…; y cualquiera que sea su ámbito de manifestación: familiar, pareja/relación, laboral, social, institucional,…; en la que debe incluirse específicamente actuaciones dirigidas a situaciones de especial vulnerabilidad.

 

Esta nueva Ley, que debe entender la violencia machista, como una grave vulneración de los derechos humanos de las mujeres, debe estar orientada a la prevención, la detección, las sensibilización y erradicación de la violencia contra las mujeres; así como, a la asistencia, protección, atención a las mujeres en situación de violencia, que garantice el pleno acceso a los derechos y a la red de recursos, que deben ser reales y efectivos, en cuya implementación se deben responsabilizar las diferentes administraciones públicas, con un desarrollo estructurado de competencias y responsabilidades públicas.

 

2. Porque es necesario calendarizar las medidas – es decir compromisos concretos de puesta en marcha/ejecución- con una fecha óptima y otra máxima de cumplimiento; porque si no es un “brindis al sol”, imposible de evaluar con garantías. No se puede hacer una relación desestructurada de propuestas y en las que sólo se indique que el Pacto se desarrollará en los próximos 5 años, esto no es aceptable y conlleva una falta de compromiso muy sospechoso. No es posible apoyar un listado de propuestas sin compromiso temporal.


3. Porque existe demasiada “paja” en este Pacto, porque muchas de las medidas son cuestiones ya recogidas en las LO 1/2004 y que no se están llevando a cabo, y eso no es serio.

 

 4. Porque formas esenciales de violencia contra las mujeres han sido excluidas: como los vientres de alquiler, o la explotación sexual que supone la prostitución, contraviniendo también importante normativa internacional suscrita por nuestro Estado. 

 

5. Porque es imprescindible que las medidas/propuestas y la dotación, tengan una mínima relación para que se pueda comprobar la suficiencia presupuestaria y la correcta implementación y reparto de dotaciones. 

 

6. Porque si reconocemos que en materia presupuestaria se avanza, sin embargo, la dotación es claramente insuficiente para paliar esta grave vulneración de los DDHH de las Mujeres, 200 millones al año pudiera parecer mucho pero con algunas pinceladas está claro que no es ni suficiente, ni proporcional a la magnitud del tema que se pretende abordar en este Pacto, por ejemplo:


    • Ministerio de Defensa programa 122 B Programas especiales de Modernización 1.824.477.000 €; el Pacto tiene una dotación menor a 1/9
    • Ministerio de Interior programa 132 B Seguridad Vial 740.038.000 €; el Pacto tiene una dotación poco más de ¼ parte
    • Ministerio de Presidencia programa 912 Q Asesoramiento protección intereses nacionales 260.960.150 €; el Pacto tiene una dotación 60 millones menos
    • Ministerio de Energía y Turismo programa 432 A Coordinación y  promoción para el turismo 319.611.490 €; el Pacto tiene tan sólo el 60% de dotación que este programa
    • Gastos diversos Ministerios programa 929 M Imprevistos y funciones no clasificadas 2.338.633.000 €; el Pacto tiene menos del 10% de dotación que este programa

 

7. Porque un Pacto de Estado, que es una exigencia que hace más de una década reivindican las OOMM; reivindicación que IU ha sido la primera fuerza política en proponer –en la legislatura 2000-2004, nuestra diputada Marisa Castro Fonseca, ya lo planteó como una obligación institucional de urgente necesidad-. Y tras más de una década, no puede realizarse con tan escasa participación de las OOMM y MMFF. Y esa escasa participación se pretende trasladar a los sistemas de seguimiento, control y evaluación de este Pacto, que excluye a las OOMM y MMFF. Es imprescindibles que el Pacto sea evaluado por órganos independientes y con participación de las OOMM.

 

Por todo ello, IU hace un llamamiento para que PP y PSOE tengan altura de miras, y dejen a un lado sus intereses de partido y apuesten de verdad por un Pacto que nos sitúe en posición de poder afrontar esta tremenda vulneración de los DDHH que es la Violencia contra las Mujeres.

 

Desde IU, no vamos a dar por perdida la posibilidad de conseguir aprobar un Pacto de Estado contra la Violencia Machista/Patriarcal, que vaya al fondo del asunto, QUE NO SE QUEDE EN UNA FOTO, que nos comprometa a toda la sociedad y al conjunto de las instituciones, y que cambien de verdad la vida de las mujeres; que puedan mirar un horizonte donde construyamos una sociedad sin violencia machista.


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