Oficina de Prensa

Entrevista a José Miguel Nuin en Diario de Noticias

lunes, 28 de agosto de 2017
  

“El cambio es un hecho político consolidado: veo a UPN muchos años en la oposición”

 

  • El parlamentario pamplonés cree que los Presupuestos de 2018 tienen que hacer “una apuesta clara por la educación pública” y por seguir priorizando lo social. No se cierra a los proyectos de infraestructuras, pero pide alejar el TAP y el Canal del “cuento de la lechera” de UPN

 

[DIARIO DE NOTICIAS] - - “Menos mal que la vida ni empieza ni acaba en la política”, reflexiona José Miguel Nuin Moreno (30-3-1968, Pamplona) en su despacho del Parlamento. Pero lo cierto es que para él, la vida política está a punto de acabar. Al menos la profesional. Le quedan los dos años escasos que le restan a una legislatura tras la que se despedirá como parlamentario. Por eso quiere exprimir al máximo este tiempo para seguir profundizando en el acuerdo programático “social y plural”, que ha recuperado cosas para Navarra “que habrían sido impensables de haber gobernado UPN”. Hasta ahora reconoce que se han hecho cosas buenas y malas, y cree que la supervivencia del cambio está en los firmantes del acuerdo programático, no en el PSN, “que siempre ha frustrado el cambio”. En cualquier caso, “y si no se dan maniobras extrañas de antaño”, augura “muchos años de oposición” para UPN y PPN. “Están en minoría y aislados, y el cambio es un hecho político consolidado”.


¿Qué balance hace I-E de los dos años de cambio?


-Estamos satisfechos, porque en 2015 cumplimos con un mandato ampliamente demandado por la sociedad, que es el de propiciar un acuerdo entre diferentes, centrado en lo social y que reconoce la pluralidad de Navarra. Ahí nosotros aportamos nuestra perspectiva de izquierda transformadora, necesaria, que llegado el momento decide dar el paso a diferencia de otras izquierdas que han frustrado el cambio una y otra vez.


La oposición ha criticado mucho la presencia de I-E en el cuatripartito. Dicen que se han convertido en una fuerza nacionalista. ¿Le ha merecido la pena a I-E propiciar el cambio?


-Sin ninguna duda. El cambio responde a las necesidades que tenía la sociedad, después de muchos años de políticas de la derecha, de recortes, de medidas antisociales. Era un cambio necesario y demandado, entramos por convicción y por supuesto que estamos satisfechos. Claro que desde la oposición hemos oído de todo, pero forma parte del guión de la derecha. Esparza dice que nos hemos convertido en seguidores del nacionalismo. Es mentira. Claro que hay formaciones en el cuatripartito que son nacionalistas, pero también hay otras que no lo somos. Lo que sí hemos hecho ha sido ponernos de acuerdo con un pacto de prioridad social y que reconoce la pluralidad, sin construcciones nacionales españolas ni vascas.


¿Cómo ve el cumplimiento del acuerdo programático?


-Se han hecho muchas cosas, y algunas muy bien. Sobre otras hay que dar velocidad e intensidad al cumplimiento del acuerdo. Pero estamos satisfechos con la prioridad social que ha permitido concretar una Renta Garantizada pionera en España, muy unida a la inserción sociolaboral. También con el complemento de las pensiones mínimas, algo impensable con UPN, que destinaba tres millones a este concepto: ahora se destinan 20 al año. La aprobación de los dos Presupuestos han tenido como prioridad atender a las víctimas de la crisis, pero también estoy satisfecho con los avances en salud sexual y reproductiva, en normalización del euskera, en derogación de una sancionadora Ley de Símbolos... aunque todavía faltan cosas por hacer.


¿Por ejemplo?


-Ahora en septiembre vamos a tener reuniones importantes para pactar los Presupuestos de 2018. En ellos tiene que verse un mayor impulso de la educación pública, que ha de ser una prioridad. También se pondrá encima de la mesa la necesidad de reformar el Impuesto de Sociedades, porque para las grandes empresas que facturan más de 10 millones de euros sigue siendo muy blando. Hay que idear un calendario de OPE potente y ambicioso hasta 2019, y aprovechar que vamos a hacer una Ley de Contratos Públicos para introducir cláusulas sociales. Impulsar la banca pública, la ley de igualdad... queda mucho por hacer.


¿Esa falta de ritmo en algunos cambios la achaca a una cuestión de voluntad o de falta de tiempo?


-Pues vamos a verlo. Por eso digo que estos meses van a ser muy importantes. Es evidente que puede haber posiciones diferentes. Por ejemplo con la banca pública. Nosotros estamos convencidos de este proyecto. ¿Geroa Bai? ¿Va a estar también en esta posición? Lo desconocemos. También queremos reformar el Impuesto de Sociedades, porque ahora es muy blando para las grandes empresas. ¿Geroa Bai va a estar de acuerdo o no? Por tanto, vamos a ver en estos meses si estos temas simplemente se pueden acordar en una mesa o son temas de diferencia política. Si no llegamos a acuerdos por diferencias políticas tendremos problemas, porque son asuntos importantes para desarrollar ese impulso político de cambio que comenzó en 2015.


¿Qué cosas se han hecho mal en estos dos años?


-En Educación hace falta una apuesta mayor por la pública, y se tiene que notar en los Presupuestos de 2018 y en el Plan de Diversidad. También nos hubiese gustado darle más velocidad a la banca pública, que hasta ahora ha estado en standby y sin el impulso necesario. Ahora estamos esperando al informe de la UPNA, que dice que es posible contar con ella en términos jurídicos, y lo vemos como un instrumento interesante de cara al futuro financiero de Navarra. En las OPE todavía falta estabilización, aunque esto depende mucho de las tasas de reposición que marca el Estado. También pedimos más fuerza en la lucha contra las listas de espera en Sanidad, y en tomar una decisión en cuanto a la carrera de Medicina en la UPNA, porque hay demanda.


Uno de los temas más recurrentes estos últimos meses ha tenido que ver con el TAP. Izquierda-Ezkerra dice que no consignará un euro para adelantos de obras, y que no apoya el proyecto.


-No estamos de acuerdo con el proyecto de tren planteado en los términos del convenio de 2010. Y ese es el tren que el Gobierno de Navarra ha asumido como válido. Al menos con el borrador de convenio Ayerdi ha sido muy claro: esto no se cuestiona, se asume. Nosotros sí queremos un tren que conecte con Europa y que sea bueno para la economía, pero con posibilidad de plantear alternativas al proyecto. ¿Pero ese tren tiene que ser el que está en el convenio firmado por UPN en 2010? ¿Con ese coste, con ese impacto medioambiental tan importante? Ayerdi nos dice que hacer un estudio de alternativas nos llevaría mucho tiempo, por lo que se da por bueno lo que pone el PP encima de la mesa. Pero así no se hacen las cosas, porque ese es el modelo que ha gestado el agujero de 50.000 millones en pérdidas por el AVE. Si el Gobierno toma una decisión unilateral en ese sentido lo tendrá que sostener con los apoyos que tenga, que no serán los nuestros.


¿Influye la presencia que I-E tiene en la Ribera a la hora de tomar decisiones sobre el TAP y sobre el Canal?


-Pregúntele a los compañeros de I-E de Tudela a ver qué opinan sobre el modelo de AVE despilfarrador que es la ruina de las cuentas públicas y que no sirve para vertebrar el territorio. Esa opinión es la misma en I-E. Ahora bien, defienden que tengamos unas infraestructuras ferroviarias que sirvan para transportar personas y mercancías, que sean modernas y eficientes, pero gastando lo que haya que gastar, y ni un euro más. Con el Canal igual: quieren agua de calidad para la Ribera de forma sostenible y racional, con estudios que avalen necesidades y no lo que plantea UPN, que es el cuento de la lechera. Esa es la posición, luego evidentemente la Ribera tiene su agenda propia porque es una zona castigada y con menos desarrollo por los gobiernos de UPN.


Cerrado el capítulo de balance, lo más inmediato es la reunión que mantendrá el cuatripartito con el consejero Aranburu para hablar sobre la reforma fiscal. ¿Con qué actitud va a ir a ese encuentro I-E?


-Tenemos que seguir avanzando en la reforma de 2015, que aumenta la progresividad y la recaudación. Ha servido para financiar los Presupuestos sociales y empezar a revertir los recortes de UPN. Si esto ha sido posible es gracias a la reforma fiscal. Nos tendremos que detener en Sociedades, porque hay margen: no para subir impuestos a las pymes y autónomos, sino a las grandes empresas que vía descuentos tienen un régimen más blando que en el territorio común. La realidad es que tienen tipos del 8% y el 9%, y eso no es justo, sostenible ni aceptable. Aquí hay un recorrido importante y hasta diciembre vamos a negociarlo.


¿Teme que los efectos de la reforma fiscal y el mantra del sablazo por parte de la oposición tengan un alto coste electoral para el cambio?


-Veremos los datos del departamento, pero creemos que la reforma fiscal ha funcionado bien. En principio no creemos que haya habido funcionamientos especialmente adversos, ni mucho menos, pero vamos a esperar. Hay algún centenar de grandes empresas en Navarra, no estamos hablando de decenas de miles de contribuyentes. Sobre eso vamos a centrar el incremento, y lo explicaremos muy bien: esto es justicia fiscal. No tenemos miedo de que lo que hagamos con Sociedades vaya a ocasionar ningún problema político al cambio en Navarra.


Dice la oposición que Navarra cruje a impuestos. ¿Esto es cierto?


-Esto es falso, totalmente. Desde 2015, el discurso económico de la oposición es apocalíptico. Pero ni se han marchado los empresarios, ni las empresas, ni los contribuyentes. Nada de eso ha ocurrido. Eso pone de manifiesto las falsedades y mentiras en política fiscal del discurso de la derecha, totalmente alejado de la realidad. Eso desnuda sus vergüenzas ideológicas: se pusieron histéricos cuando se subieron un poco los impuestos a las grandes empresas en 2015, y hablan de desierto industrial. Son muy sensibles a las medidas que afectan a un sector muy concreto, muy minoritario y muy privilegiado de la sociedad navarra, y al mismo tiempo son muy insensibles a las necesidades de otros sectores, como la lucha contra la exclusión social.


A lo largo de esta legislatura también le han cuestionado a I-E, y a Nuin, sobre su relación con CCOO. ¿Cómo ve el cambio en la secretaría general?


-Lo hemos seguido con atención, porque es el segundo sindicato de Navarra y porque muchos compañeros y compañeras militan en el sindicato y en Izquierda Unida y Batzarre. La militancia de CCOO en Navarra ha evaluado que el cambio en Navarra era necesario. Y a partir de ahí el sindicato, con su plena autonomía, operará sobre el cambio para exigir, criticar, apoyar o rechazar determinadas medidas. Es un planteamiento positivo y necesario que sitúa a CCOO en un espectro sociopolítico fuerte, de desarrollo y trabajo en Navarra. Creemos que de cara al futuro nos ofrece un marco de colaboración estrecho entre ambas formaciones, con nítidas posiciones de izquierdas. Estamos en el mismo mundo, que es el de la centralidad del trabajo desde posiciones de izquierdas. Lo que nos preocupan son algunas posiciones de cerrazón de ELA y LAB, negándose a participar en cauces de diálogo institucional con todos los actores. Esto nos sorprende y nos preocupa, y debería ser motivo de reflexión.


Dentro del cuatripartito también ha habido críticas sindicales por el diálogo social.


-Esto del famoso diálogo social es un puro formalismo. Tenía dos elementos que sí que podían interpretarse como elementos contrarios al reconocimiento de la pluralidad sindical. Que sólo participaban UGT y CCOO y que se les daba 900.000 euros junto con la patronal por participar en ese foro. Todo eso está derogado, desde el minuto uno del cambio. Se le llama así, pero los elementos de exclusión o privilegio se han eliminado. Y se nos sigue respondiendo como si nada esto hubiese pasado. Eso no lo entendemos.


Con todo esto, ¿cómo ve la salud del cambio?


-Ya le digo que creo que el cambio es un hecho político asentado porque tiene una justificación social muy fuerte, muy sólida. Hay un debate en torno a la velocidad y profundidad, y en 2019 será la ciudadanía la que dictamine qué velocidad y marcha tiene que llevar.


¿El acuerdo programático sigue siendo válido para el cambio?


-Sí, porque marca las cuestiones esenciales del cambio en Navarra. No es un documento cerrado y hay que seguir trabajando en él. Porque es un acuerdo en el que se forman mayorías frente al regionalismo, a través de una prioridad social y el reconocimiento de la pluralidad en Navarra. Es, a diferencia de lo que ha pasado en el Estado, lo que ha permitido derribar el bipartidismo de UPN y los apoyos del PSN. Habrá que ampliarlo, cada uno desde su óptica. Es la posición en la que siempre hemos trabajado, con la que llegamos al cambio en 2015, y con la que vamos a seguir.


¿Cómo ha seguido I-E el último congreso del PSN?


-El PSN ahora dice que quiere un cambio social y no identitario. Pues bien, señores del PSN, eso ya se ha hecho. Es que hay que decirles claramente que no hay que esperar a 2019, que ya se consiguió en 2015 y ellos no quisieron estar. Se consiguió sin ellos, porque ya no hacían falta sus votos, porque de haber hecho falta probablemente no hubiesen permitido el cambio, como en anteriores ocasiones.


¿Confía en el PSN?


-El problema del PSN es que el cambio es una realidad en Navarra, y ellos se han quedado fuera. Jugar así en la oposición es complicado, porque en la oposición está UPN. ¿Y cómo vas a hacer oposición a un cambio que, tú en principio, reclamas que quieres? Yo entiendo la dificultad política del PSN, pero que no nos vendan motos. Quieren un cambio social y no identitario, pues eso es lo que está en marcha en Navarra. Y con leyes tan importantes como la ley de Renta Garantizada, la que decía María Chivite que no era de izquierdas. Por favor, ¿cómo se puede decir esto? No es nuestra labor confiar o no confiar en el PSN. El riesgo en todo caso es que alguien quiera reproducir las maniobras extrañas del pasado. Y esperamos que si alguien tiene esa tentación ni siquiera tenga la capacidad, porque sus votos no sumen para hacerlo.


¿Cree que, en caso de tener votos, el PSN volvería a estar más cerca de frustrar el cambio que de respaldarlo?


-Hombre, en cualquier caso es lo que siempre ha hecho en Navarra. Lo hizo en 1996, cuando a Otano le sacan una cuenta en Suiza y perfectamente el Gobierno conformado por PSN, CDN, EA y el apoyo externo de IU podía haber continuado. UPN podría haber seguido en la oposición, pero aquel verano la gestora impuesta por Ferraz se cargó el cambio. Lo mismo pasó en 2007, en 2011 y en 2014. Cada vez que en su mano ha estado, se han encargado de que siguiese UPN. El cambio está asentado, es mayoritario, y sólo extrañas maniobras a futuro podrían frustrarlo.


UPN ya ha empezado a meter presión en ese sentido. Con que el PSN se abstuviese valdría para que no volviesen al Gobierno.


-En UPN están desesperados. Sólo así se entiende ese tono y esa sobreactuación constante, como la de la manifestación del 3 de junio. Pero más allá de eso, les veo en una posición política bastante aislada. A pesar de que sean el primer partido de Navarra y con lo importante que es eso, pero están en minoría y aislados, incapaces de generar mayorías. Están desesparados porque saben que el horizonte que tienen son muchos años de oposición si no suceden cosas extrañas: su clavo ardiendo es que UPN, PSN y PPN sumen en 2019. Si eso sucedería, a eso se agarrarían. Es una estrategia desesperada, porque defienden espacios importantes pero que ahora son minoritarios.


La secretaria general del PSN suele decir que I-E igual ni existe en 2019. En ese sentido, ¿va a concurrir con sus siglas a las próximas elecciones o va a estar con Unidos Podemos?


-Izquierda-Ezkerra va a estar en 2019. No sabemos si en una coalición mayor o como I-E, eso se decidirá con las partes afectadas y no lo sabemos de momento. Pero en lo que respecta a I-E, se decidirá teniendo en base a dos cuestiones: la coherencia y solvencia de un programa y que su peso sirva para afianzar el cambio en Navarra. De manera autónoma hemos conseguido ser partícipes del cambio, en ayuntamientos y en el Gobierno, y podemos seguir así, además convencidos de que en una tendencia ascendente. Pero si vamos con otros partidos, como con Podemos o con Equo, es algo que todavía no sabemos.


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