Opinión

El futuro de la escuela pública está por escribir

viernes, 16 de junio de 2017

La escuela pública de Navarra ha sabido dar respuesta a las cambiantes necesidades educativas de la población, resistiendo a los ataques recibidos por parte de las derechas y los sucesivos gobiernos de Navarra de UPN. Ha acogido en sus aulas a toda la diversidad de la población escolar. Sus aulas, las aulas de las escuelas, institutos y centros de Formación Profesional, en general,  están pobladas del alumnado diverso que vive en Navarra, lo cual proporciona un contexto privilegiado para el aprendizaje. Aprender con  y de otros y otras, aprender entre y con iguales y diferentes es vivir la sociedad cada día en las aulas,  es la mejor situación que se puede imaginar para comprender la sociedad en que vivimos, para contextualizar y  dar sentido a los contenidos escolares y para contribuir a la  construcción de una sociedad inclusiva en que cada cual es parte imprescindible de la misma.

 

Las escuelas, institutos y centros de Formación Profesional públicos cuentan con excelentes profesionales que son diversos. Una parte importante de estos centros  cuentan  con un alumnado también diverso respecto a su medio social y cultural: ideología, creencias,  género, etnia o situaciones personales derivadas de una discapacidad física, intelectual, sensorial o de una sobredotación intelectual. Esta situación supone múltiples ventajas de partida del alumnado para construir cultura e identidad con los otros y las otras,  para evitar cualquier tipo de adoctrinamiento, para  abordar el desarrollo de capacidades afectivas y de inserción social  contribuyendo así a su desarrollo integral y a su socialización, para  evitar  la segregación y exclusión social a favor de la convivencia a través de la vivencia de experiencias educativas entre diferentes. En definitiva,  para la igualdad de oportunidades educativa.

 

En las zonas urbanas en las que hay una amplia oferta de enseñanza privada concertada, el alumnado se concentra en algunos centros escolares públicos y en la mayoría de los centros privados concertados en función de su procedencia, género, capacidad intelectual, etnia, creencias, ideología y sobre todo por la situación socio-económica de sus familias que desvirtúa y en muchos casos anula la posibilidad de aprender y convivir entre diferentes.

 

Conviven, así,  en Navarra dos tipologías de centros escolares, unos en los que caben un tipo de alumnado y otro en los que caben todos y todas.  Unos ejemplos: aula de una escuela pública del centro de Pamplona en la que todo su alumnado tiene conductas disruptivas debido a situaciones familiares, económica, social  y cultural desfavorables ; un centro privado concertado en Pamplona que sólo escolariza a niñas, dos centros en Tudela, uno con un altísimo porcentaje de alumnado con dificultades de aprendizaje asociada a situaciones socioeconómicas desfavorable y otro sin alumnado de estas características; un centro privado concertado en la que todo el alumnado profesa la misma religión, dos escuelas del mismo barrio en los que los niños y niñas se distribuyen en función del modelo lingüístico,  escuela de un barrio de Pamplona al que acuden sus vecinos y vecinas pero no toda la vecindad,  escuela de la zona rural que acoge a todos los y las escolares de su zona.

 

Nos enfrentamos a un reto  y a una decisión esencial  para definir la construcción de la escuela del futuro que pasa por decidir cuál es el modelo de escuela por el que apostaremos como sociedad. Un sistema educativo inclusivo que compense diferencias de partida y que promocione centros escolares plurales que sean reflejo de su entorno social, o un sistema educativo que promocione la exclusión y la segregación y por lo tanto promueva centros singulares.

 

Por otro lado, el currículo escolar ha perdido comprensividad, significatividad  y flexibilidad, lo cual va en detrimento de una atención a la diversidad. Otro elemento es la merma con los gobiernos de la derecha que han sufrido  los recursos educativos públicos con la reducción de plantillas, los recortes en las condiciones laborales del profesorado, la precariedad en el empleo por los contratos parciales y la temporalidad porque no se convoca OPE suficiente. Estos dos elementos actúan negativamente en la construcción de una  escuela para todos y para todas.

 

Visto el diagnóstico, el actual Gobierno de Navarra debe impulsar decididamente, en los dos años que quedan de legislatura,  un  modelo de escuela para todos y para todas, socializador,  inclusivo, democrático y de calidad. No deberíamos perder un minuto en abordar, al menos, estas cuestiones básicas,  necesarias y urgentes:

 

La ampliación de la oferta en la enseñanza pública, es decir aumento progresivo de las unidades escolares públicas.

 

La reversión de los recortes en educación con un aumento importante de los dos próximos presupuestos para la educación púbica para una mayor dotación de recursos humanos reduciendo el horario lectivo,  mejorando las condiciones laborales del profesorado y la estabilidad en el empleo,  para mejorar las instalaciones y las dotaciones a los centros.

 

La modificación de la organización escolar para configurar centros escolares plurales que acojan prioritariamente al alumnado de su entorno.

 

La exigencia a los titulares de los centros concertados del cumplimiento de las condiciones de los conciertos, la no discriminación del alumnado en los procesos de matriculación y el buen uso de los fondos públicos para proporcionar buenas  condiciones laborales  a su profesorado.

 

La modificación de los currículos escolares, utilizando al máximo el grado de autonomía curricular para avanzar en un currículum más social, más comprensivo, más formativo y más flexible.

 

En definitiva, se trata de apostar con decisión por el desarrollo y el impulso de la enseñanza pública como garantía de equidad y calidad. Lo  que no sea todo esto será otra cosa distinta al contenido del acuerdo programático de gobierno.

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