Opinión |
Con la patria hemos topado, amigo Sancho
Leopoldo Calvo Sotelo (UCD) relata, en sus amenas Memorias, los constantes desencuentros que tenía con su cuñado, Fernando Morán (PSOE). Le decía lo siguiente: Qué fácil y estimulante es discrepar contigo y qué difícil y peligroso es estar de acuerdo. Esta frase, me figuro, que será compartida por el señor Arraiza con respecto a mí, tal como yo la comparto respecto a él.
Vamos a ver; identidad, etimológicamente, significa un mismo ente, compartir una misma cosa. Si lo aplicamos al plano de representación colectiva, tener una misma cultura. Así como ideología significa un mismo pensamiento, un logo coherente y estructurado.
Nadie duda de que en Navarra existan diferentes ideologías. En política, la clásica distinción entre izquierda y derecha. No sé por qué, en el caso de la identidad tenemos que discutir la no existencia de la pluralidad. Afirmar que Navarra tiene una identidad colectiva uniforme es algo sorprendente, desde un plano sociológico, científico. Desde un plano político, ya estoy curado de espanto y todo se sostiene. En Navarra, nos encontramos con una identidad vasquista que, en el plano político, tiene una representación media, desde hace tiempo, del 23 por ciento del voto válido. Asimismo, existe una identidad cultural navarrista, de la que yo he bebido. Pero que me permite defender la identidad vasquista de Navarra, a temor de que me llamen traidor y quinta columnista. Lo siento, para mí, los vasquistas no son el Eje del Mal como algunos quieren hacernos ver. Pero, es que además, en Navarra, existen identidades colectivas y culturales que suponen un 10 por ciento de la población navarra y que son fruto de la inmigración.
Lo que siempre me ha asombrado es cómo es posible que desde un colectivo tan mayoritario como el navarrismo se haga victimismo. Se propale el miedo a perder su identidad por miedo a las agresiones externas. En última instancia serán los ciudadanos los que decidan de forma democrática, qué miedo se puede tener. Freud llamaría a esta actitud temerosa, y nada adulta, complejo de inferioridad.
Ante la realidad social compleja la mejor receta es la interculturalidad y el laicismo étnico. Me explico, la diversidad no debe ser fermento de división sino fuente de riqueza. Por ello, apuesto por el diálogo entre las diferentes identidades, discrepando de circuitos sociales y educativos exclusivos para unos u otros. Tal como algunas veces se da. En un mundo tan abierto, cerrar Navarra y además parcelarla conduce a la esterilidad. Por otra parte, considero que los poderes públicos no debieran imponer ninguna identidad colectiva frente a las otras. Lo laico es la autonomía de lo publico, que es de todos, frente a confesiones o patriotismos determinados. Cuando el pensamiento de Ciudadanos de Cataluña arremete contra el catalanismo oficial de la Generalitat, que no es otra cosa que la continuidad del pujolismo, también se debe trasladar esa crítica al navarrismo oficial de UPN y al vasquismo oficial del PNV.
Los tiempos que nos ha tocado vivir son tiempos complejos, hetereodoxos. Lo absoluto y sus verdades es algo que pertenece a los tiempos de la teocracia que, por cierto, Ratzinger quiere impulsar. Por ello, recomiendo la mixtura, la relatividad de las cosas, lo templado de los acuerdos, como fórmula y actitud de gobierno.
Prender la mecha de la identidad es sencillo y peligroso; porque entre otras razones todos tenemos la nuestra. La identidad se utiliza, en demasiadas ocasiones, como blindaje frente al otro. Y me van a permitir que no participe en esta guerra. Prefiero, defender mi ideología a mi identidad. Prefiero ser patriota de los derechos ciudadanos y no de los territorios. Prefiero apostar por el plebiscito cotidiano de la ciudadanía que por los derechos históricos que no es otra cosa que constreñir la voluntad popular.
En fin, manipulando a Don Quijote: Con la Patria hemos topado, amigo Sancho. Y la patria, al igual que las Iglesias, se basa en verdades absolutas, jerarquizadas, incuestionables, permanentes y divinas. Demasiado para mi republicanismo laico y federal. Lo siento.
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