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Entrevista a Marisa de Simón publicada en Diario de Noticias

lunes, 03 de abril de 2017

  Marisa de Simón: “Como no quiere hablar de los avances sociales, la derecha desvía la atención con espectáculos identitarios”

 

 

  • Marisa de Simón asume ilusionada la dirección de IU en Navarra con el reto de reforzar su presencia en la calle y ampliar el espacio de la izquierda no nacionalista

 

 

 “Nuestra prioridad está en la calle” subraya Marisa de Simón (Burgos, 1959), nueva coordinadora general de IU en Navarra. Profesora, sindicalista y mujer combativa que lamenta que con la de problemas sociales que quedan por resolver la derecha busque la confrontación identitaria. “Es una frivolidad”, critica De Simón, que considera que “se están haciendo los cosas bien”, pero que todavía “falta mucho por hacer”.

 

¿En qué va a cambiar IUN?

 

En su línea política, nada. Vamos a seguir siendo una fuerza anticapitalista y republicana que aspira a un nuevo orden donde la justicia social sea el elemento fundamental de la organización económica y política. El futuro de IU pasa por crecer. Para eso nos tenemos que reforzar como organización, sumando desde la calle con todos aquellos con los que compartamos un programa y proyecto de país que busca romper con las oligarquías. Un proyecto que desarrolle políticas para la gente.

 

¿Eso implica trasladar a Navarra la confluencia con Podemos?

 

-No es el momento todavía de hablar sobre eso. Sí tenemos claro que debemos seguir sumando por la izquierda. Pero nuestra prioridad está en la calle, en la gente, en el conflicto. Y para eso debemos ofrecer a cada problema una solución desde nuestro proyecto de izquierdas.

 

¿Están mejor en el conflicto?

 

-Claro que no. Preferiríamos que no hubiera desahucios, que no hubiera motivos para protestar. Pero los hay. Seguimos en una situación de emergencia social, y eso exige una izquierda y una clase trabajadora movilizada. Una ciudadanía consciente de lo que está pasando. No puede ser que las eléctricas se estén haciendo de oro a costa de cortar la luz a quienes no la pueden pagar.

 

¿Basta entonces con protestar?

 

-Nosotros vamos a estar siempre que haya un conflicto, pero proponiendo una solución de izquierdas. Y si el sector energético plantea tarifas exageradas, nuestra alternativa es la nacionalización. Lo mismo pasa con la salud, al educación o las infraestructuras. Es la única manera de evitar que algunos se lucren a costa de las necesidades de las personas. Y para eso hay que provocar el conflicto. Que la gente se mueva, que proteste. Que entienda que el poder lo tienen ellos. El poder está en la gente, no en los partidos.

 

¿El Gobierno de Navarra es un referente para eso?

 

-Lo que tenemos ahora es estupendo pero no es suficiente. Aspiramos a gobernar Navarra y a gobernar este país, y para eso hay que aumentar ese espacio de la izquierda no nacionalista. Navarra se merece otro Gobierno, un Gobierno que esté más a la izquierda.

 

¿Este no es su Gobierno?

 

-No lo estoy desacreditando, solo digo que no es el nuestro. Es que somos dos parlamentarios de 26, y pese a ello hemos conseguido bastante.

 

¿Cómo definiría ideológicamente al Gobierno de Navarra?

 

-Es difícil. La ideología está en el programa, y ahí hay un poco de todos. Todos hemos aportado y todos hemos cedido. Sinceramente creo que el acuerdo programático ha sido un logro importantísimo. No me cansaré nunca de valorar lo que hemos hecho. Diría incluso que ha sido ejemplar. Histórico.

 

¿Por qué?

 

-Porque es un Gobierno apoyado por cuatro fuerzas de cultura política y de proyectos muy diferentes. Y hemos sabido llegar a acuerdos que están permitiendo mejorar la vida de los ciudadanos todos los días en un contexto de crisis económica y social, y en medio de una pérdida de derechos y libertades. No olvidemos que el PP y sus políticas siguen en Madrid.

 

¿En el cuatripartito se impone el nacionalismo a la izquierda, como dice la oposición?

 

-No. El acuerdo programático define claramente cuáles son las prioridades. Y ahí se incluyen medidas de prioridad social y de reconocimiento de la pluralidad. Lógicamente, cada uno tira para lo suyo, nosotros también.

 

¿Diría que funciona?

 

-Yo creo que sí. Por supuesto, hay cuestiones en las que no estamos de acuerdo, pero cedemos todos. Y cuando no hay acuerdo, cada uno es libre de actuar. Los mecanismos funcionan y las relaciones son cordiales, de respeto, de confianza. Y de lealtad. La lealtad está siendo fundamental. No sé cómo no nos aplauden (ríe).


¿Queda mucho por hacer?

 

-Desde luego. Hay que dar un mayor impulso a la educación pública; hay que afrontar la segunda parte de la reforma fiscal en especial el impuesto de sociedades; hay que hacer OPEs en Salud y en Educación; la banca pública; la intermediación laboral... Aún quedan dos años y queda mucho por hacer, sí.

 

¿Tanta polémica de corte identitario ha dejado en un segundo plano la percepción de emergencia social en la que se apoyó el cambio?

 

-La gente que vive bien, como yo, seguramente no tiene la misma percepción que hace dos o tres años. Las noticias no son las que eran, y en Navarra hemos mejorado mucho lo que tiene que ver con las prestaciones sociales. Ahí está la renta garantizada o la mejora de las pensiones. Pero eso no quiere decir que no haya gente con problemas para pagar la luz y trabajadores que no llegan a fin de mes.

 

¿Qué le pareció que UPN y PP abandonaran el pleno del pasado jueves?

 

-Ya imaginábamos que iban a reaccionar así. No se ha modificado nada sustancial. La supresión de la Ley de Símbolos del bipartidismo nos deja como en 2003, volvemos a la Lorafna. Sin embargo UPN y PP montan semejante espectáculo. La intención es clara, desviar la atención de los logros políticos y sociales, que sí tienen consecuencias para la gente. Es esa confrontación identitaria que tan bien les funciona.

 

Ustedes de también sacaron la bandera republicana.

 

-Ellos sacaron una, nosotros otra, y hubo unos que decidieron marcharse. Si les ofende una bandera republicana de régimen democrático español, se lo tendrán que hacer mirar. En el fondo fue solo una puesta en escena porque les conviene hacer de esto un follón.

 

¿Tiene efecto en los ciudadanos?

 

-Quizá en una parte sí. Si lo hacen es porque creen que van a rascar algo. Pero es una posición tan exagerada, tan impostada. La sociedad navarra es muy madura, y este tipo de cosas no calan como calaban hace unos años. Es un problema que no existe, que no es real. Es una frivolidad.

 

¿Cómo ve al PSN?

 

-Descolocado. Le tendimos la mano y no la quiso, así que ahora está sin rumbo. Unas veces está con la derecha, otras a medio camino. El acuerdo en los ayuntamientos está funcionando bien, pero a nivel de Navarra tarde o temprano el PSN tendrá que definirse, porque hasta ahora más de cal de que de arena. Ellos sabrán.

 

LAS CLAVES

 

“Seguimos en una situación de emergencia social, y eso exige una ciudadanía consciente de lo que pasa”

 

“El acuerdo de Gobierno está funcionando bien, hay confianza y lealtad, pero aspiramos a más izquierda”

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