Opinión

Acerca de la Unión Europea y la crisis de los refugiados

martes, 08 de septiembre de 2015

La crisis de los refugiados que está suponiendo la llegada masiva a la Unión Europea (UE) de miles de refugiados que huyen de las guerras que asolan Oriente Medio (principalmente Siria, Iraq y Afganistán) y África (Libia, Mali, Chad...) está llenando las portadas de telediarios y periódicos, además de ocupar la agenda de líderes políticos, que han dado muestras de “consternación” por el drama de miles de vidas humanas ahogadas en las aguas del Mediterráneo. La llegada de estos refugiados de las guerras se suma a la llegada incesante de emigrantes africanos, mayormente subsaharianos, que huyen del hambre. Para muchos medios, tal como titulaba hace poco “Diario de Navarra”, “ El hambre y la guerra claman ante Europa”.

 

Sin embargo, además de titulares y declaraciones efectistas, no hay en los grandes medios de comunicación atisbo de crítica hacia la responsabilidad de la UE en las guerras y en el hambre. Tampoco hay por parte de los líderes políticos de los partidos gobernantes, o alternantes, compromisos reales de dar soluciones significativas a la altura de la dramática crisis humanitaria que está ocurriendo.

 

Es necesario en primer lugar señalar la responsabilidad de la UE ante estos hechos. Así, la UE ha sido cómplice de las guerras imperialistas perpetradas por EE.UU. y la OTAN contra países como Libia, Iraq, Afganistán... La UE ha prestado apoyo a la guerra contra Siria, para derrocar su actual régimen, defender los “derechos humanos” y “democratizarlo”, como ya han hecho en Libia, Iraq, Afganistán. La UE y EE.UU. se han valido de las llamadas “primaveras árabes” para desestabilizar gobiernos no gratos para sus intereses, y controlar el área mediterránea. Los resultados de las intervenciones de EE.UU. y la OTAN con la ayuda de la UE han sido estados fallidos, divididos en facciones en guerra (Libia, Iraq), o controlados por militares (Egipto). El ejemplo más sangrante es la constitución del llamado “Estado Islámico”, sobre el territorio de Iraq y parte de Siria, que ha desencadenado una suerte de “guerra santa” para instaurar un estado teocrático.

 

En estas guerras, la UE, EE.UU. y la OTAN han contado con aliados como Israel, Turquía, Arabia Saudí y Qatar, violadores todos ellos de los derechos humanos. Los mismos EE.UU. violan los DD.HH. Por ejemplo en Guantánamo. Por su parte España tampoco está cumpliendo los DD.HH. en relación con los emigrantes, como luego se señala.

 

Los “medios de comunicación de masas”, pertenecientes a unas pocas empresas oligopólicas a escala mundial, han contribuido de manera decisiva a las campañas de desestabilización de los países intervenidos. También han contado con la “ayuda” de organizaciones presuntamente defensoras de los DD.HH., alguna de las cuales, como Human Right Wacht, financiada por EE.UU. Las denuncias por parte de estas organizaciones a los regímenes intervenidos han contribuido a crear una ambiente propicio, sin que haya habido por parte de estas organizaciones una contextualización de la violencia y de los intereses de los presuntos “defensores de los derechos humanos”, que en muchos casos han sido agentes agitadores, muchas veces armados y apoyados por los estados agresores.

 

La crisis humanitaria de los refugiados se suma a la crisis migratoria que se viene produciendo desde hace años, por la creciente llegada de emigrantes, principalmente subsaharianos, que huyen del hambre y la pobreza, además de la guerra. La UE aquí también tiene responsabilidad, en primer lugar histórica, ya que muchos países europeos han colonizado África, entre ellos España. Estos países europeos han causado un daño inmenso con la esclavitud. Han diseccionado el continente africano, formando estados con pueblos distintos, que posteriormente han dado lugar a guerras. Guerras que perduran en la actualidad, azuzadas por gobiernos europeos y de otros países ricos, ávidos de controlar materias primas (por ejemplo la “guerra del coltan”). Han combatido movimientos de liberación como el que lideró Patrice Lumumba, en El Congo. Los países europeos más ricos y poderosos participan y son cómplices, con EE.UU. como principal agente, de las políticas que se llevan a cabo por parte de los organismos que dirigen la globalización capitalista: La Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Las consecuencias de la globalización capitalista están a la vista: la cada vez mayor concentración de la riqueza en menos manos, y su reverso: alambradas en las fronteras, ahogados en las playas, campos de concentración, etc. Por cierto, una globalización capitalista que no por casualidad comienza con la caída de la URSS y del bloque socialista.

 

La actuación de la UE en la crisis humanitaria de la llegada de refugiados no está siendo aceptable desde el punto de vista de la defensa de los DD.HH. Según ACNUR, en 2015 han entrado en Europa 300.000 refugiados, mayormente sirios e iraquíes que huyen de la guerra. Sin embargo, la UE actúa de manera cicatera. Con respecto al rescate marítimo, la operación de rescate ha sido reducida al mínimo (sólo barcos que den señal de alarma, el llamado dispositivo “Frontex”, que ha salvado muchas menos vidas que el anterior “Mare Nostrum”). El resultado es conocido, con más de 2.000 muertes tratando de cruzar el mar en 2015.

 

Tampoco en lo relativo a las políticas de asilo y refugio Europa está a a la altura. La cumbre europea del 24 de junio decidió que se reubicaría a 40.000 personas, principalmente desde Italia y Grecia, y ofrecería 20.000 plazas en reasentamiento (para refugiados fuera del territorio comunitario). Cifras totalmente insuficientes, comparadas con las necesidades reales.

 

La cumbre de ministros posterior  rebajó las cifras a 32.000 reubicaciones. España ofreció la pasmosa cifra de 1.300 plazas para reubicaciones, y 1.500 en reasentamientos. A esto se añaden las concertinas, y las “devoluciones en caliente”, en flagrante vulneración de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados del año 51 y los reglamentos y directivas del sistema comunitario.

 

La movilización social así como muchas organizaciones piden a España y a la UE mayor compromiso para con los refugiados. La ONU ha pedido a la UE que acoja 200.000 refugiados. Algunas instituciones ya se han adelantado, y hay que celebrar la iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona presidido por Ada Colau de acoger refugiados, y crear una red de ciudades de acogida, y la reciente moción en este mismo sentido aprobada en el Parlamento de Navarra.

 

En todo caso, la solución a largo plazo pasa por un orden internacional más justo y democrático, que apueste por la paz, la sostenibilidad y por el desarrollo económico, social y democrático de los pueblos.

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