Opinión

Ahora en Común, es tiempo de unidad

jueves, 09 de julio de 2015

Las pasadas elecciones municipales y autonómicas han supuesto una conmoción del mapa político, marcado por un declive del bipartidismo PP-PSOE, el surgimiento de dos nuevos partidos, CIUDADANOS (C,S) y PODEMOS, que vienen a ocupar en buena medida el espacio político dejado por el bipartidismo, sin llegar a superar a sus representantes “clásicos”, y el éxito de las candidaturas de unidad popular de izquierdas, que en algunas grandes ciudades, como Barcelona, Madrid  y Zaragoza,  han llegado a superar al PSOE, consiguiendo dichas alcaldías.

 

El PP ha sufrido un gran retroceso, perdiendo gran parte de su poder autonómico y municipal. En este sentido, se ha producido un importante viraje a la izquierda del electorado, de manera que el barrios o pueblos de clase trabajadora, el PP ha quedado como tercera o cuarta fuerza, quedando a niveles de los años 80.

 

Por su parte, IU ha alcanzado unos buenos resultados en las elecciones municipales, llegando a los 2330 concejales, de los cuales 1923 han sido concurriendo con sus propias siglas, frente a los 1967 de 2011, y logrando la alcaldía de Zamora.  No obstante, en las elecciones autonómicas ha sufrido un retroceso, al compartir su espacio político otros partidos. Resultados paradójicos, puesto que en algunas regiones más castigadas por el modelo de desarrollo basado en la especulación y la corrupción el PP ha ganado las elecciones, mientras que IU, que sido la que más ha combatido este modelo, muchas veces en solitario, ha desaparecido de los parlamentos regionales.

 

Resulta también significativo que en las elecciones autonómicas el bipartidismo se ha mantenido, con el respaldo de C´S en algunos casos, debido a la falta de unidad de las fuerzas alternativas.

 

La derecha, como siempre al servicio del capital, está consolidando un nuevo modelo de relaciones laborales, sociales e institucionales para que toda la riqueza del país se ponga al servicio del capital.

 

En este nuevo modelo, los derechos a la vivienda, al trabajo, a la sanidad gratuita y universal y a la educación, desaparecen y quedan sometidos a criterios de rentabilidad económica. Los servicios públicos se mercantilizan, transformándose en oportunidades de negocio. Se desregulan las relaciones laborales para maximizar el beneficio del capital.

 

La derecha trata de eliminar toda resistencia, desarticulando partidos y sindicatos, laminando derechos democráticos, como la recientemente aprobada la “ley mordaza”, y recuperando valores profundamente patriarcales contrarios a los derechos de las mujeres.

 

En definitiva, la derecha tiene un proyecto de futuro, que aprovecha la situación de crisis para reformar la constitución (art. 135) con vistas a mantener el dominio del capital sobre el trabajo.

 

Ante esta situación excepcional es prioritario construir una alternativa unitaria que confronte y gane a este proyecto de la derecha y su proyecto (de)constituyente, planteando una alternativa democrática, federal, social, y que gane la batalla político-ideológica. Este es el principal objetivo, y para ello es fundamental situar en primer lugar lo que nos une, y concretarlo en unos puntos básicos.

 

 En este contexto, la cuestión republicana cobra protagonismo para convertirse en la alternativa de constitución que respalde y ampare los derechos que ahora son recortados, y profundice en la democracia participativa.

 

Como han revelado fenómenos como el 15-M, las mareas y las más recientes candidaturas unitarias, la democracia participativa debe ser un elemento fundamental en la conformación de las candidaturas y los programas alternativos, así como en la organización de los afectados por la crisis, para confluir en un trabajo coordinado que concrete la tarea realizada en los últimos años.

 

Siguiendo esta trayectoria, todas las organizaciones y colectivos que luchan por una salida social y democrática a la crisis deben implicarse en las iniciativas unitarias, que no supongan la negación de los distintos perfiles y características de la izquierda y las fuerzas alternativas que los constituyan.

 

En esta línea están ya apareciendo iniciativas en distintas ciudades donde han concurrido de manera exitosa candidaturas unitarias ciudadanas y de partidos de izquierda y alternativos, como Madrid, Zaragoza, Barcelona, La Coruña...”En Común”. Se ha organizado un lugar e encuentro para aglutinar estas iniciativas en una Plataforma estatal, que de momento lleva por nombre “Ahora en Común”, y es apoyada por cargos públicos de IU, PODEMOS, EQUO, además de activistas de las correspondientes candidaturas “En Común”.

 

Las candidaturas unitarias deben servir para lograr una acumulación de fuerzas para una salida social y democrática a la crisis que tanto sufrimiento está causando. Y por esta razón, las candidaturas deben superar el nivel local y plantearse a nivel estatal, para situarse como una alternativa de ruptura democrática y social que pueda resolver los problemas de la mayoría social trabajadora.

 

Los ejes más importantes sobre los que debe basarse el programa unitario son: el pleno empleo, para lo que es fundamental la apuesta por el empleo público; la universalización de los derechos exigibles por ley; el desarrollo de los servicios públicos; banca pública; participación de los trabajadores en la planificación de la economía y en el control de las empresas; reforma fiscal, que busque dinero para financiar la salida social de la crisis y lo busque donde realmente está, en manos de la Banca y de los grandes capitales, que persiga el fraude fiscal y la economía sumergida; Apuesta por la defensa de un modelo de desarrollo sustentado en la sostenibilidad ambiental que parta del cambio de la política energética; reformas legales para frenar la corrupción, acabar con los paraísos fiscales y regenerar la vida política y empresarial.

 

En opinión de muchos, el cambio del actual modelo productivo trae consigo precariedad, endeudamiento y paro estructural, además de ser insostenible medioambientalmente, hacia un nuevo modelo productivo que dé soporte al estado social debe tener como base la creación de un potente y eficaz sector público, dado que el sector privado, como así lo ha demostrado, está interesado tan sólo en maximizar sus beneficios en el menor plazo posible. Esto entraña enfrentarse económica, política e ideológicamente con la oligarquía que controla este país, y que constituye un freno para la transformación del modelo productivo.

 

La construcción de esta alternativa no puede realizarla un sólo partido, máxime cuando Podemos ha alcanzado tan sólo el 14% de votos. El que sea responsable de impedir la unidad en este momento histórico pagará un alto precio por haber desaprovechado esta oportunidad.

 

Ahora en común, hacia la salida social y democrática a la crisis.

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