Opinión

Elecciones forales 2015. Una valoración ambivalente

martes, 09 de junio de 2015

Quizás la palabra que mejor expresa la valoración de estos resultados desde la perspectiva de un miembro de Izquierda Unida, e Izquierda Ezkerra, es AMBIVALENCIA.

 

Por una parte debemos compartir con decenas de miles de navarros y navarras la  satisfacción por el final del régimen implantado por UPN y PSN desde la transición,  basado en la segregación política de los navarros con base en su sentimiento de  identidad. De un lado las organizaciones políticas, sociales, sindicales, patronales,  culturales que defendían Navarra como una Comunidad Autónoma diferencia dentro de España, frente aquellas que querían “destruir su identidad” defendiendo su unión con la Comunidad Autónoma Vasca.

 

Superar desde la izquierda esta división ha sido el objetivo de Izquierda Unida y una de las principales razones que dio origen a Izquierda Ezkerra.

 

Es a partir de aquí donde la satisfacción por los resultados generales se torna en frustración al ver los obtenidos en las pasadas forales. El 3,71% alcanzado es el porcentaje más bajo desde que IU se presentó como tal por primera vez a las elecciones forales en 1991, cuando logró un 4,11%.

 

Aun más frustrante es ver que la suma de IU y Batzarre en 1991 fue de 16.700 votos, frente a los 12.400 obtenidos este mes de mayo, casi 25 años después. Si la comparación se hace con los 34.200 votos obtenidos por ambas organizaciones por separado en 1995, apenas superamos 1/3 de los votos de hace 20 años. Con los resultados de 2011 (18.457 votos), la caída ha sido de 1/3 hasta los 12.395, más de 6.000 menos.

 

Pero lo preocupante de la situación no son solo los números, sino que frente a ellos no hay reacción. No hay autocrítica. Incluso la dirección parece estar muy contenta por el papel clave de los dos diputados para el cambio, aunque tras ver la gran sintonía mostrada en los medios de comunicación con Geroa Bai más que “claves” los dos diputados parecen subalternos de Uxue Barcos.

 

Estas elecciones han demostrado que verdaderamente había condiciones para que una izquierda superadora de la “eterna división entre navarros” hubiera liderado el cambio.

 

Viendo los excelentes resultados de las candidaturas unitarias, en las principales ciudades, en las que participaban conjuntamente IU y PODEMOS, no es ninguna exageración pensar que en Navarra una candidatura conjunta al parlamento foral sería hoy el grupo parlamentario encargado de formar un gobierno alternativo a UPN.

 

Incluso con los presentes resultados, si Izquierda Ezkerra y PODEMOS formaran grupo parlamentario conjunto, tendrían los mismo parlamentarios que Geroa Bai (9 parlamentarios) con más número de votos.

 

Mientras en PODEMOS se puede entender que estén desbordados por su rapidísimo crecimiento como para pensar en tomar la iniciativa, es lamentable que los dirigentes de Izquierda-Ezkerra sigan demostrando su incapacidad tener una actitud audaz y de liderazgo en la presente situación.

 

Una situación la actual que podría dar mucho juego. Sin embargo, la dirección de IE se da por satisfecha con haber podido salvar el “aparato institucional y organizativo” para los próximos 4 años y poder jugar al “buenismo político” junto con Geroa Bai, frente a los “radicales” de Bildu. 

 

En conclusión:

 

1.- La incapacidad de los dirigentes de la izquierda alternativa e interidentitaria de Navarra ha cedido la iniciativa política a los abertzales navarros tanto en su versión más moderada, Geroa Bai, como un su versión más radical EHBildu.

 

2.- Son ahora los abertzales quienes tienen la oportunidad histórica de demostrar a la mayoría de los navarros y navarras que el “miedo a los vascos” ha sido un recurso político por parte del régimen de UPN para hacer de las instituciones forales su “cortijo”. Solo para darles esta oportunidad a los abertzales está justificado darles el apoyo a la investidura y formación de gobierno, pero en ningún caso participar en él.

 

3.- El reto inmediato por parte de Izquierda Ezkerra y PODEMOS es, a la luz de los resultados electorales, aprender de los errores cometidos y unir sus fuerzas para colocar a la izquierda alternativa e interidentitaria en el lugar que debería haber ocupado en estas elecciones ganando la elecciones generales en Navarra. La pregunta que debemos hacernos es si los actuales dirigentes de Izquierda Unida, por su trayectoria, tienen la necesaria credibilidad para liderar el difícil camino hacia la unidad de la izquierda alternativa e interidentitaria, o bien debería dejar paso a otros compañeros y compañeras que verdaderamente creen que se puede lograr este objetivo.

 

4.- Hoy por hoy, dada la debilidad y falta de iniciativa de los actuales dirigentes de Izquierda Ezkerra, entrar al Gobierno Foral sería un error más en la larga lista de equivocaciones que nos ha traído hasta aquí. Desde fuera del gobierno debemos marcarnos varios objetivos (imposibles de cumplir desde dentro): mantener la presión social contra el “austericidio”, controlar que no se pase del sectarismo navarrista al sectarismo abertzale e impedir que el viejo régimen de UPN-PP sea la única oposición al gobierno.

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