Opinión

¿Se lo puede permitir Navarra?

viernes, 25 de julio de 2014

Tres noticias aparecidas en los medios de comunicación a comienzos de verano llamaron mi atención:

 

-El Gobierno de Navarra propone una reforma fiscal que supondrá recaudar 75 millones de euros menos.

 

-La economía sumergida representa el 18% del PIB de Navarra. Hacienda deja de ingresar más de 528 millones por este motivo.

 

-Alcaldes de UPN son contrarios a abrir los comedores escolares durante el verano.

 

Y como, a pesar del tiempo transcurrido, siguen siendo problemas de importancia y de interés que no se han resuelto, creo que merece la pena hacer algún comentario al respecto.

 

SOBRE LA REFORMA FISCAL

 

Que el Gobierno de UPN, al igual que el del PP, proponga una reforma que supone una reducción de ingresos, favoreciendo a las rentas más altas y a los empresarios, no nos extraña. Lo han hecho siempre, porque va en sus genes, en su ideología. Porque son partidos de derechas y su prioridad no son las personas, ni sus problemas.

 

Sin embargo, sí sorprende el momento elegido (maldito momento que ya dura cuatro años y cuyo final no se vislumbra).

 

Momento necesitado de un cambio radical de políticas económicas y fiscales.

 

Momento en el que se corta y recorta sobre lo ya recortado en sanidad, educación, servicios sociales, atención a la dependencia, salarios, ayudas a la lucha contra la exclusión, y un larguísimo etcétera que puede incluirlo todo, desde los planes de prevención de drogodependencias, a la financiación de las escuelas infantiles, pasando por la casi nula inversión en carreteras, la ruinosa privatización de las cocinas hospitalarias, por la falta de renovación de vehículos del guarderío forestal, Policía Foral, o bomberos,…. (incluya en estos puntos suspensivos los recortes que más le afecten como ciudadana o como trabajador).

 

Momento en el que se sigue sin generar empleo con una calidad mínima, tanto en el ámbito público como en el privado porque Hacienda no tiene dinero.

 

Con lo que se dejará de recaudar, si la oposición parlamentaria no lo impide y esta reforma sale adelante, se podría haber mantenido todo el empleo público destruido y nuestros servicios funcionarían mejor. O se podría erradicar buena parte de la pobreza de Navarra. Por citar sólo un par de ejemplos.

 

Y que se siga diciendo que con esta propuesta se reactivará la economía y se creará empleo suena a burla. Porque quienes se van a ver más beneficiados, que es la gente con mayores ingresos, ni van a consumir más ni van a hacer mayores inversiones productivas, el regalo de UPN irá directamente a sus cuentas puesto que ya tienen sus necesidades cubiertas y tienen, incluso, capacidad de ahorro.

 

SOBRE LA ECONOMÍA SUMERGIDA

 

Somos muchas las personas y organizaciones que llevamos años pidiendo a los gobiernos, en este caso al de Navarra, una política decidida de lucha contra la economía sumergida y contra el fraude fiscal, que son cosas distintas.

 

Ahora se cuantifica el peso de la economía sumergida en esta comunidad. El dato produce escalofríos: el 18% de nuestra riqueza se mueve por las cloacas, y Hacienda deja de recaudar casi 530 millones. Si con los 75 de la reforma fiscal se pueden hacer tantas cosas, imaginemos el margen de maniobra con esa bolsa. Por no hablar de la otra gran lacra, la del fraude fiscal (si a nivel estatal se estima en torno a los 80.000 millones, en Navarra rondaría los 1.200).

 

¿Y qué hace el Gobierno? Vistos los resultados podemos concluir que… poca cosa. O es incapaz de atajar el problema o no quiere hacerlo. No se sabe qué es peor, aunque cualquiera de los dos casos es causa más que suficiente para marcharse.

 

No tiene explicación el que no se oigan voces exigiendo dimisiones por parte de los empresarios que cumplen con sus obligaciones con la Seguridad Social y con el fisco porque padecen de la competencia desleal de unos cuantos piratas, y sus empresas pueden verse en riesgo.

 

SOBRE LA APERTURA DE LOS COMEDORES ESCOLARES EN VERANO

 

El Gobierno central, la mayoría de los gobiernos autonómicos del PP, también el nuestro de UPN, y muchos de sus alcaldes son contrarios a esta medida que suavizaría, al menos en parte, el grave problema al que se enfrentan miles de familias que no pueden ni siquiera cubrir la necesidad básica de la comida por sus propios medios.

 

Que se nos diga que este tipo de medidas estigmatizan a los niños es, como poco, hipócrita. ¿Es mejor, tiene consecuencias psicológicas o sociales menos negativas, tener que acudir a la beneficencia para poder sobrevivir?

 

Evidentemente, la solución lógica pasaría porque los poderes públicos asumieran de una vez su responsabilidad y garantizaran a la ciudadanía los derechos básicos recogidos en la Constitución, en diversas leyes o en los tratados y convenciones internacionales firmados por el Estado.

 

Como esto no sucede, sin que pase nada por cierto, habrá que pensar en dar salida a los problemas inmediatos, urgentes, aunque sea con medidas coyunturales como la de los comedores escolares. ¿O es que vamos a dejar que esas familias se busquen la vida? ¿Hay que desviar la responsabilidad a bancos de alimentos, comedores sociales, ONG?

 

Termino como empezaba: ¿se lo puede permitir Navarra? Y añado: ¿Las ciudadanas y los ciudadanos podemos permitirlo?

 

Javier Barinaga, responsable de sector de la Administración Autonómica Federación de Servicios a la ciudadanía de Comisiones Obreras.

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