Opinión

A vueltas con el PAI

jueves, 13 de febrero de 2014
El mismísimo consejero de educación anunciaba, hace unos días, la extensión del programa de aprendizaje del inglés _PAI, antes TIL_  a unos cuantos centros escolares de navarra, más de la mitad de ellos concertados y manifestaba su gran pesar por  no poder generalizarlo a todos los centros por la escasez de recursos.  Añade el  señor Iribas, a toda la polémica que suscita la ambigüedad de las intenciones del Gobierno de UPN en relación a la enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras, un nuevo elemento distorsionador: la adjudicación  del programa de inglés a los centros concertados, a diecisiete de ellos, casi la tercera parte. ¿Los recursos disponibles no llegan para la enseñanza pública y llegan para la enseñanza privada?.

 

El departamento de educación anuncia, un año más, a pocos días del comienzo del periodo de matriculación en los centros escolares, cuáles son los centros que han tenido la buena o mala suerte _según se mire y quién lo mire_ de ser elegidos para implantar el programa de turno para el aprendizaje de las lenguas extranjeras, en este caso el inglés. Selecciona, una vez más, a los centros educativos sin que los criterios de esta selección sean públicos ni los conozca la comunidad educativa de la enseñanza pública. Avanza en la extensión de un programa, dice para impulsar el inglés, muy poco o nada contrastado y sin una propuesta seria a medio plazo, sometiendo a la comunidad educativa a una insoportable incertidumbre y a la espera de lo que les deparará el año siguiente. Lo hace estableciendo una competencia entre unos centros y otros sin haber realizado una evaluación de los resultados obtenidos en sus años de experimentación. Lo hace sin garantizar los recursos humanos y materiales imprescindibles, sin considerar la formación inicial y permanente del profesorado y sin unas intenciones educativas claras que avalen las decisiones respecto a los centros en los que se realizan los experimentos.

 

¿Desde cuándo el Departamento de Educación toma decisiones respecto a los programas que se desarrollan en las empresas privadas titulares de los centros privados concertados?. ¿Será que no ha consultado con estas empresas e impone un programa para el desarrollo del cual, las mismas anuncian ufanamente que están preparadas, mientras en los centros públicos vivimos en la ignorancia y en la escasez de recursos cada vez más patente?.  Me pregunto, también, sobre qué compromisos ha adquirido el Departamento de Educación con estas empresas.

 

Es realmente perversa la acción del gobierno en esta cuestión ya que en estos días ha quedado clarísimo que en los planes del Consejero Iribas figura, como ha figurado siempre en los planes de todos los consejeros de educación de UPN, la atención a los intereses de las empresas privadas,  la provocación de  un desorden y caos muy medidos en la organización de la enseñanza pública y la utilización, en este caso de la enseñanza-aprendizaje del inglés, para intentar enfrentar  a unos con otros.  Lo peor de todo es que en este empeño del Gobierno de UPN de utilizar al alumnado para conseguir otros objetivos además de los educativos, quienes tienen todas las de perder son los alumnos y las alumnas.

 

Decía que es perverso y lo es. Resulta que las comunidades educativas de los  centros públicos no pueden tomar decisiones sobre las cuestiones de funcionamiento más elementales,  por ejemplo,  tienen prohibido organizar el horario semanal  ya que están sometidos a esas polémicas 28 sesiones que sobrecargan de trabajo al profesorado y  que constriñen cualquier intento de racionalizar los recursos y de optimización de la acción educativa que por cierto, la enseñanza privada sí que puede hacer. Resulta que el señor Iribas pretende convencernos de que la comunidad  educativa puede decidir sobre cuestiones curriculares y organizativas de primer orden como es impartir más o menos horas de inglés o la manera de hacerlo cuando esta manera supone más profesorado o perfiles profesionales específicos.

 

En mi opinión, la extensión de la experiencia PAI a los centros concertados es, además,  una estrategia más para revolver y emponzoñar la encendida polémica sobre este programa. Una estrategia más hacia el desmantelamiento de lo público,  hacia la usurpación que la hegemonía de la enseñanza pública en el sistema de enseñanza navarro.

 

Es evidente que el tratamiento de las lenguas extranjeras no ha sido exitoso en Navarra, más bien todo lo contrario ya que hasta el día de hoy el alumnado  navarro, en general, termina la Enseñanza Obligatoria sin haber adquirido las competencias necesarias para comunicarse  en una lengua extranjera.

 

Por lo tanto, de lo que se trata es de decidir y concretar qué tratamiento se otorga a las lenguas extranjeras en el currículum de las enseñanzas no universitarias, cuáles son los objetivos al respecto y las estrategias, medios y recursos que son necesarios para conseguir los mismos. De eso, el departamento ha hecho poco, casi nada.  Mientras está utilizando al alumnado de conejillo de indias.

 

Ni siquiera me atrevo a decir, con carácter general, que con estos experimentos el alumnado aprende más o menos inglés, o de otras áreas curriculares, o de nuestras lenguas propias. No me atrevo porque no hay ninguna evaluación formal al respecto. Me atrevo a afirmar que la estrategia del Departamento de Educación  no ofrece una respuesta global, integral, sólida y sin discriminación a todo el alumnado de Navarra respecto a  la enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras. Me atrevo a afirmar que la estrategia del gobierno de UPN está diseñada para crear un jugoso caldo de cultivo para la confusión, la confrontación, la tergiversación y para el deterioro del merecido prestigio del que goza toda la enseñanza pública navarra. Me atrevo a afirmar que el gobierno de UPN no tendrá éxito en esta tarea ya que no ha dimensionado correctamente la integridad de los profesionales y la inteligencia de los miembros de la comunidad educativa de los centros públicos de la Comunidad Foral de Navarra.

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