Opinión

Víctimas: ante el tótum revolutúm del Sr. Zabaleta

viernes, 13 de diciembre de 2013

El Sr. Zabaleta plantea varios debates sobre las víctimas. Desgraciadamente una vez más nos vemos obligados a desentrañar el tótum revolutúm que el Sr. Zabaleta confecciona a base de falsedades, de medias verdades o de las descalificaciones que vierte contra Izquierda-Ezkerra.

 

Nos atribuye una valoración buena sin reservas de la Ley de Víctimas aprobada por el parlamento en el año 2010 a sabiendas de que es falso. Ya en aquellas fechas, como bien sabe el Sr. Zabaleta, manifestábamos públicamente que “la ley recoge las víctimas del terrorismo de ETA, de la extrema derecha, del GAL y del terrorismo internacional... Pero erróneamente deja fuera a las víctimas injustamente originadas por funcionarios del Estado en la transición política o en los prolegómenos de la democracia”.

 

El Sr. Zabaleta oculta de forma consciente que Izquierda-Ezkerra en noviembre de 2012 planteó la propuesta de crear una ponencia sobre las víctimas de motivación política causadas por la violencia ilegítima del Estado o sus funcionarios.

 

No son solo palabras. Como bien sabe el Sr. Zabaleta, miembros de las formaciones que componen Izquierda-Ezkerra han tenido varios juicios en la Audiencia nacional por denunciar la guerra sucia, amenazas de muerte reiterativas, multas y detenciones por manifestaciones contra el asesinato de Germán, han contribuido a  que Gladys del Estal tenga una calle en Tudela, un monolito y a que el ayuntamiento solicitase su reconocimiento como víctima, organizaron la respuesta por el asesinato de José Luis Cano (militante de aquellas Comisiones Obreras) y en general hemos participado en las denuncias y movilizaciones habidas contra las injustas tropelías policiales. Y hemos servido de vehículo parlamentario para las reivindicaciones de las víctimas del 36 con la declaración del Parlamento Foral en el pleno extraordinario del año 2003, en la construcción del Parque de la Memoria, en las exhumaciones de los fusilados, en facilitar los testimonios de hijos e hijas de personas asesinadas en el 36 en los institutos y recientemente con la Ley de Memoria Histórica.

 

El Sr. Zabaleta sataniza a Izquierda-Ezkerra al afirmar que el apoyo a la Ley de Víctimas “no sólo desautoriza sino que contamina letalmente a quienes le dieron su innecesario voto”.  De nuevo nos tropezamos con un talante insultante e intolerante en lo que bien puede ser una diferencia legítima. ¿Por qué IUN-NEB y Batzarre votaron favorablemente la Ley de Víctimas? En primer lugar, lo hicimos por razones de justicia elemental y de solidaridad humana con unas personas que han padecido y padecen un sufrimiento tan extremo e injusto. Esta opción de conciencia, de ética, en la vida pública de nuestra sociedad es central para Izquierda-Ezkerra.

 

En segundo lugar, en el caso de IUN porque responde a su trayectoria histórica en favor de todos las víctimas de uno u otro signo. Y en el caso de Batzarre porque le parece fundamental que desde izquierdas con un pasado no lo suficientemente firme en el apoyo a las víctimas de ETA y desde el nacionalismo vasco existan gestos claros de reconocimiento hacia las víctimas de la otra parte, de reconocimiento de nuestros errores del pasado con las víctimas de ETA, para construir la sociedad del futuro, sin revanchismos, sin venganza, con reconciliación (hasta donde sea posible) y sin hipotecas del pasado para las generaciones venideras.

 

Batzarre ha mostrado una permanente solidaridad con las víctimas de la extrema derecha, del GAL o de las cloacas del Estado, así como con las víctimas de la tortura u otras vulneraciones de los derechos humanos por parte del Estado. Sin embargo, el trato otorgado a las víctimas de ETA en el pasado ha sido claramente deficitario: no las hemos reconocido, no hemos apreciado su sufrimiento, han sido invisibles para nosotros y hemos guardado un injusto silencio durante demasiado tiempo. ¿Otra vez íbamos a ser insensibles con unas gentes a las que no hemos tratado bien porque la ley es incompleta? 

 

Esto que al Sr. Zabaleta le parece un voto innecesario o de poca monta es central para Izquierda-Ezkerra. Pues si queremos que la convivencia descanse en una cultura de los derechos humanos profundamente arraigada en la sociedad, no será bajo la égida de un relativismo moral, impregnado de un totum revolutum que impida rechazar frontalmente la vulneración de los derechos humanos ejercida por ETA, o guardar silencio o mirar para otro lado ante quienes matan en una democracia y en un autogobierno potente para obtener beneficios políticos. A nuestro juicio, ser consecuentes con los derechos humanos en el caso de algunas izquierdas y de las fuerzas nacionalistas vascas es ser autocríticos por el trato que les hemos otorgado a las víctimas de ETA.

 

E, igualmente, son totalmente repudiables y rechazables las actuaciones del Estado o de sus miembros que han cometido asesinatos o que han perpetrado otras vulneraciones  de los derechos humanos. Es completamente necesario el reconocimiento y la reparación de las demandas de las víctimas de la guerra sucia o de torturas por criterios de justicia y de equidad. Y se requiere, asimismo, que estas víctimas formen parte de la memoria colectiva que se transmita desde las instituciones.

 

Ahora bien, queremos dejar claro que no se trata de equipar a ETA y a las instituciones democráticas. No hay dos violencias equivalentes que haya que extirpar. Las actuaciones ilegales e ilegitimas del Estado (torturas, GAL…) no legitiman la violencia de ETA. La violencia que ETA ha dirigido contra el Estado y contra la pluralidad de la sociedad vasca y navarra ha sido ilegitima. Hay una organización violenta que ha pretendido imponerse a la sociedad de modo totalitario y antidemocrático y unas instituciones democráticas, con imperfecciones y carencias sin duda, legítimas y elegidas por la ciudadanía. Unas instituciones que rigen los asuntos públicos de nuestra sociedad y que tenían el deber de impedir los asesinatos y demás vulneraciones de derechos cometidos por ETA contra ciudadanos por pensar diferente o por representar a la otra identidad respetando los derechos humanos. En esto no hay ni puede haber equiparación. En lo que sí debe haber equiparación es en los derechos que les asisten a todas las víctimas.

 

Y, por último, Sr. Zabaleta ¿no cree que es de muy mal gusto insinuar la similitud  que usted hace en su escrito entre el “yugo” (y las flechas) y organizaciones como Izquierda-Ezkerra que han estado en primera línea contra la dictadura falangista pagando con muertos y con años de cárcel la lucha por la libertad? Y no le parece, asimismo, que resulta hiriente y ofensivo utilizar la misma metáfora con otras siglas a las que se puede criticar, faltaría más, cuando el 99,3% de las personas asesinadas en Navarra por los golpistas eran de afiliación de izquierdas y republicanas sin estar adscritas al nacionalismo vasco.

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