Opinión

La Derecha Agitadora

jueves, 21 de noviembre de 2013

El diputado de UPN en el congreso de los diputados, Carlos Salvador, ha actuado como un auténtico agitador, utilizando perversamente la Educación Pública  de Navarra en favor de perversos intereses partidistas. La actitud del señor Salvador tratando de delincuentes y proetarras a una parte del profesorado navarro es vituperable, es un ataque frontal a la escuela pública Navarra.

 

Unión del Pueblo Navarro  no ha realizado manifestación alguna respecto a las declaraciones del citado diputado, lo cual hace pensar que o ha intervenido directamente en esta acción y/o la comparte. Lo que está meridianamente claro es que la consiente.

 

Considero que es preciso hacer algunos comentarios y precisiones a los hechos que han despertado el interés informativo y la indignación social en la comunidad educativa de Navarra.

 

El diputado de UPN,  en la rueda de prensa que ofreció al respecto, enreda conscientemente las aspiraciones legítimas de formaciones políticas constituidas legítimamente, el supuesto informe de la guardia civil sobre la infiltración de profesorado en los centros públicos vinculados a la organización ilegal y terrorista ETA y la acusación al profesorado de justificar la violencia, generando así, además de informaciones confusas e interpretaciones torticeras, la indignación de unos,  la euforia de algunas minorías con afán excluyente y la perplejidad y el desconcierto de otros. Es, por lo tanto, esta actitud una actitud manipuladora que insulta principalmente al profesorado tachándonos de delincuentes.

 

En las normas  estatales  y forales,  están previstas las situaciones, procedimientos y sanciones en el caso de que personas que desarrollan su trabajo en la cualquiera de los servicios de la administración pública utilicen su puesto de trabajo para sus intereses particulares o de cualquier tipo que sean  ilegítimos y/o incumplan sus deberes y/o se extralimiten en sus funciones. Por lo tanto, si hubiere habido un solo caso, en este sentido, el Gobierno de Navarra no tenía más que aplicar la ley. Cabe la posibilidad de que alguna persona haga apología de cualquier cuestión que vaya en contra la ley o actúe coaccionado al alumnado, en cuyo caso la responsabilidad de actuar es del organismo competente en cada caso.

 

Actitudes que justifiquen cualquier tipo de violencia, de imposición, coacción o manipulación en el ámbito educativo son censurables y punibles, pero en este caso no se trata de eso. En este caso se está tratando de instigar, revolver, confundir, agitar e insultar a la  ciudadanía en general y al sistema de enseñanza público de Navarra y a su profesorado en particular, sin presentar ninguna prueba que demuestre las acusaciones que se vierten.

 

Resulta por otro lado insólito, que la guardia civil investigue los centros educativos navarros, cuestión que merece la intervención de los responsables públicos.

 

En estos tiempos tan revueltos, convulsos y tan duros para muchas personas, toca hacer un llamamiento a la sensatez, toca trabajar a favor de la convivencia y la normalización; lo que no toca es provocar situaciones absurdas que interfieren negativamente en la construcción de una sociedad cohesionada.

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