Opinión

Desde Navarra, mirando a Cataluña

escrito por Félix Taberna viernes, 03 de noviembre de 2006

 

Que las comparaciones son odiosas es algo más que asumido; sobretodo, porque trasladar las conclusiones de un espacio a otro es un grave error de apreciación. Por lo tanto, no podemos trasladar la realidad política catalana a la navarra. Entre otras cosas, a los catalanes, el proceso de paz les es inocuo en términos de condicionar su mapa político y para nosotros, no. Aún así, no me resisto a extraer algunas conclusiones.

 

La primera de ellas, es el giro de ZP hacia los nacionalismos de derechas que abre incertidumbres en Navarra. Lo vimos en la Reforma del IRPF y en el debate de totalidad a los Presupuestos del Estado. En el caso que nos ocupa, el PSOE prefiere un Gobierno catalán con acuerdos entre CiU y PSC. Lo que se ha venido a llamar la sociovergencia. Esto le daría al Gobierno de España facilidad para contar con una mayoría parlamentaria en el Congreso que ahora no tienen. Incluso, el pacto realizado, en su día, entre Zapatero y Mas sobre el Estatuto adquiere la maquiavélica interpretación de haber dado  un balón de oxígeno a CiU, defenestrando al tripartito. El problema para ZP es que el PSC no es una mera sucursal, es un partido con entidad propia y por lo tanto, tiene capacidad de maniobra. Y discrepa de la llamada sociovergencia. Es más, una imposición desde Madrid provocaría un fuerte rechazo. El resultado lo veremos en los próximos días.

 

En el caso navarro, habrá que esperar. Sin embargo, las palabras del candidato socialista navarro no descartando pactos ni con UPN ni con IU toman, en este contexto catalán, mucha fuerza. Ciertamente, no es ninguna temeridad concluir que un pacto UPN-PSN pudiera darse en los próximos comicios. Con obligado, por las necesidades de Gobierno, desmarque de UPN hacia el PP incluido. ¿ A ver cuántas veces viene Rajoy a Navarra.?  No quiero que el señor Puras vaya al notario a firmar que no gobernará con UPN. Pero sí pediría por claridad saber que orientación va a desarrollar cada opción.

 

La segunda es el triunfo de la responsabilidad de la izquierda El espacio catalán que representa IU, a través de ICV-EUiA ha sido el único que ha aumentado de votos, en un escenario de alta abstención. Su representación hubiese sido mayor de no ser por un injusto sistema electoral que beneficia al nacionalismo. Uno de los acicates de este éxito electoral ha sido la proyección de un trabajo institucional serio, coherente, alejado de la demagogia. Ante un gobierno que parecía el Camarote de los Hermanos Marx y que propició el adelanto electoral, los ciudadanos y ciudadanas han premiado, en este caso, el rigor y la responsabilidad.

 

Es importante retener que los ciudadanos y ciudadanas quieren gobiernos sólidos y estables. El divertimento es mejor dejarlo para otras cosas. Oscar Wilde decía que los maridos son tremendamente aburridos, cuando son buenos maridos. Igual debe pasar con los gobiernos.

 

La tercera de las conclusiones, es la irrupción de una candidatura que surge ante lo que ellos denuncian como atosigamiento del catalanismo. Sobre esta cuestión, hay que afirmar que los gobiernos deben respetar la pluralidad de las identidades que existan en un mismo espacio, sin fomentar una identidad determinada. En el caso de Navarra, los ciudatans serían aquellos que se rebelen ante el navarrismo que propaga el Gobierno de UPN, excluyendo otras identidades.

 

En fin, voy a apartar la mirada de Cataluña y fijarla en Navarra. Aquí, el futuro está por escribir. Lo está, porque lo tienen que decidir los ciudadanos y ciudadanas. En nuestro mapa foral, el futuro está tremendamente abierto. Unos sueñan con ganar y gobernar ellos solos; otros con un gobierno de socialistas y nacionalistas en pié de igualdad; otros con gobiernos de izquierdas social... Prácticamente, cada opción anhela un sueño.

 

Pero más allá de los sueños, tengo dos seguridades. La primera, nada está hecho y todo es posible. En esta ocasión, donde nada está decidido, los electores progresistas van a adquirir un protagonismo especial. Con su decisión, pero también con su inhibición o participación. A mi modo de ver las cosas, el reequilibrio entre las fuerzas de izquierda social es básico para el cambio. Sólo desde la fuerza de la izquierda se inclinará el cambio.

 

La segunda seguridad, el próximo gobierno debe ser sólido y estar asentado en una gran mayoría social de Navarra. Un gobierno que se dirija a la pluralidad de nuestra sociedad, sin que ninguna parte de ella se siente discriminada por tener su propia identidad.

 

Solo así, aprenderemos en cabeza ajena.

 

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