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Informe Consejo político 23.09.2011

1.- ¨APRENDICES A LOS 33 Y JUBILADOS A LOS 75¨. LA IDEOLOGÍA NEOLIBERAL PARASITA LA CONSTITUCIÓN. LA QUIEBRA DEL ESTADO SOCIAL.

 

Seguramente no exageraremos si afirmamos que la ofensiva neoliberal, desatada al calor de la crisis económica que el propio sistema capitalista ha generado, está a punto de provocar el cierre del ciclo político abierto por el pacto constitucional de 1978, para abrir un nuevo tiempo en el que la izquierda política y social debe ser consciente de la necesidad de enfrentar el conflicto social sin las garantías y las coberturas sociales y jurídicas derivadas del consenso constitucional alcanzado en la transición democrática.

 

Estamos enfrentando un proceso de ruptura constitucional provocado por el empoderamiento de los poderes económicos y financieros, y abanderado por el capitalismo neoliberal.

 

Dicho en otras palabras, estamos pasando del Estado Social y Democrático de Derecho, pactado por la izquierda y la derecha en 1978, a otro Estado de naturaleza ultraliberal y con una menguante calidad democrática.

 

Cierto es que el contenido social y democrático de la Constitución de 1978 ha venido siendo a lo largo de los últimos 35 años cumplido solo de forma muy insuficiente y precaria. Así ha sucedido con derechos sociales básicos como el de trabajar o acceder a una vivienda, o de principios constitucionales como el de una fiscalidad progresiva. 

 

Estos incumplimientos ya ponían de manifiesto una correlación de fuerzas muy decantada a favor de la derecha, y en contra del Estado Social.

 

Correlación de fuerzas que también a nivel de la Unión Europea ha venido manifestando el mismo sesgo. La articulación jurídica de la Unión Europea ha estado en las últimas décadas hegemonizada por el neoliberalismo.

 

De hecho el proyecto de Constitución Europea, rechazado en referéndum por los ciudadanos franceses e irlandeses, ya avanzaba en la constitucionalización de la ideología neoliberal.

 

Incorporar a la Constitución Española la doctrina neoliberal del déficit cero como principio constitucional, con un desarrollo posterior en una Ley Orgánica, supone darle la vuelta como a un calcetín al contenido social de la Constitución.

 

Supone poner una camisa de fuerza, y cargar de pesas y cadenas, al Estado Social. Y el Estado Social son la sanidad y educación públicas, las pensiones de la Seguridad Social, la vivienda social, la protección a la dependencia, o el derecho a un desarrollo sostenible y no depredador de los recursos naturales.

 

La imposición del déficit cero unida a un sistema fiscal regresivo, en el que los que más tienen y más ganan apenas pagan impuestos, condena al Estado Social a la indigencia, y a millones de personas a la pobreza y a la explotación económica.

 

PP y PSOE, UPN y PSN en Navarra, intentan justificar además la ruptura con el Estado Social y Democrático de Derecho con una gran mentira.

 

Vienen a afirmar que el Estado en su conjunto se ha convertido en un enorme monstruo despilfarrador al que hay que poner límites razonables para que los mercados sigan concediéndole crédito.

 

No es cierto. El volumen de gasto y de inversión pública en el estado español se ha mantenido siempre en unos niveles relativamente bajos, y muy alejados de la media europea.

 

Lo mismo cabe decir en relación a la deuda pública. Cuando estalló la crisis en 2008 el endeudamiento público era prácticamente el más bajo de la UE. Apenas llegaba al 35% del PIB mientras que la deuda privada (de bancos, empresas y familias) superaba el 200%.

 

Ahora la deuda pública ronda el 65% del PIB. Ese aumento se ha producido básicamente por las ayudas concedidas al sistema financiero, por el aumento del paro y las consiguientes prestaciones por desempleo, por los planes de reactivación aplicados los años 2008 y 2009, y finalmente por la caída de ingresos fiscales provocada, además de por la crisis, por la radical injusticia de un sistema fiscal en el que las grandes fortunas y empresas apenas pagan impuestos.

 

En todo caso, el endeudamiento público sigue siendo hoy en el estado español de los más bajos de la Unión Europea.

 

Es decir, es radicalmente falso que tengamos un gasto público descontrolado y monstruoso que sea preciso atajar incluso con medidas tan radicales como una ruptura constitucional.

 

El problema real ha sido y es el de la deuda privada. Una descomunal deuda privada de la que políticamente es responsable el régimen bipartidista de PP y PSOE que padecemos.

 

Porque han sido el PP y el PSOE los que han apoyado en la última década un modelo de crecimiento podrido en sus fundamentos más importantes.

 

Un modelo basado en la burbuja y especulación del sector del ladrillo y el cemento, en el endeudamiento masivo de las familias para acceder a bienes esenciales como la vivienda, y en un mercado de trabajo dual y precario para millones de trabajadores/as.

 

Con la entrada en el euro, el PP y el PSOE en vez de dirigir los cientos de miles de millones que llegaron a España, en forma de crédito, hacia la economía real y productiva, y hacia la mejora y formación de los trabajadores y del capital humano, lo que hicieron fue aceptar que a su libre albedrío el sistema financiero impusiera un modelo de desarrollo altamente especulativo y atrasado.

 

Ahora, después de la crisis del sistema financiero internacional y del estallido de la burbuja del ladrillo en España, las familias y empresas españolas siguen enormemente endeudadas pero el valor de mercado de sus activos se ha desplomado, millones de personas han perdido el empleo, decenas de miles de autónomos y pequeños empresarios han echado la persiana por falta de crédito, y millones de jóvenes están condenados al paro o a la precariedad permanente.

 

Y esta es en definitiva la enorme ciénaga social y económica en la que el bipartidismo iletrado que padecemos nos ha metido.

 

No es de extrañar pues que la crisis que empezó siendo económica y laboral vaya quemando fases de radicalización para transformarse en crisis social e institucional.

 

Pero una crisis institucional del régimen bipartidista que ahora se quiere saldar con una ruptura del consenso constitucional que refuerce la hegemonía de la ideología neoliberal y de los intereses que defiende.

 

Y este es el punto en el que estamos ahora, a dos meses apenas de unas elecciones generales cruciales para la izquierda.

 

¨Aprendices a los 33 y jubilados a los 75¨. Con esta frase denunciaba el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, el futuro al que PSOE y PP condenan a millones de españoles.

 

Contra esto es contra lo que hay que organizarse y movilizarse. Todos, la izquierda social y política, los sindicatos de clase, el 15-M. Y las elecciones generales son una cita obligada para hacerlo.

 

No olvidemos ni por un instante el contenido de la carta que el presidente del Banco Central Europeo envío a Zapatero en agosto. En esa carta están las exigencias que PSOE y PP se han comprometido a cumplir: reforma constitucional neoliberal, reforma laboral ¨creíble”, y desmantelamiento de la negociación colectiva.

 

La primera exigencia ya la han cumplido, las otras dos las impondrán, si no lo impedimos con la lucha y la movilización, después del 20-N.

 

El próximo 6 y 15 de octubre hay manifestaciones y movilizaciones en defensa del empleo y el estado social convocadas por los sindicatos de clase y el movimiento 15-M.

 

Desde IUN-NEB vamos a estar presentes en todas estas iniciativas para impulsarlas y reforzarlas.

 

2.- UPN-PSN: RECORTES SOCIALES AL SERVICIO DE LOS PRIVILEGIADOS.

 

El programa de gobierno expuesto por Yolanda Barcina en el debate de investidura no presentaba ningún proyecto de futuro para la sociedad navarra. No planteaba ningún programa de acción, más allá de buenos deseos y grandes palabras, para hacer frente a la crisis económica y sus consecuencias.

 

Los únicos compromisos ciertos y reales del gobierno UPN-PSN consisten en cerrar filas con los sectores económicos privilegiados de la sociedad Navarra, a los que ningún sacrificio ante la crisis se les exige, y a la vez aplicar la mano dura y los drásticos recortes a las políticas públicas y sociales.

 

Ni un euro se va a subir los impuestos a quienes más ganan y más tienen a pesar de que son quienes más se han beneficiado de las bajadas fiscales aprobadas al alimón por UPN y PSN  durante los últimos 15 años.

 

Y ni un euro de déficit público se va a tolerar a partir de 2013, con lo que no queda más margen, en un contexto sin apenas reactivación económica, que aplicar con  radicalidad las tijeras a las políticas sociales.

 

Eso sí,  Barcina proclamó en su investidura el mantenimiento del compromiso que los anteriores gobiernos de UPN tuvieron con el sector del ladrillo y el cemento. Compromiso que se puede observar en el empecinamiento con el que mantienen proyectos faraónicos e innecesarios como el de la Ciudad de la Seguridad.

 

Y en esto, nada más que en esto, reside el Programa de Gobierno de la coalición UPN-PSN. Que nadie pierda el tiempo buscando más porque no hay más.

 

No existe ningún compromiso serio y creíble con un nuevo modelo de desarrollo más allá de los gestos y las palabras huecas, nada hay para ayudar a las víctimas de la crisis, y tampoco ninguna política dirigida a reactivar el crédito a autónomos y pequeños empresarios.

 

Navarra es hoy una sociedad que aumenta sus niveles de pobreza y desigualdad sin que su gobierno mueva un dedo para impedirlo.

 

La tasa de paro en Navarra, EPA, en el segundo trimestre de 2011 llegó hasta el 12,85% (39.800 personas), tasa de paro que antes del estallido masivo de la crisis (segundo trimestre de 2008) estaba en el 5,62% (17.400 personas en paro).

 

El 35% de los parados tiene más de 45 años, el 70% sin estudios superiores a secundaria, la tasa de actividad se sitúa en el 59,79% cuando la estrategia UE-2020 establece el objetivo del 70%, el 3% de las familias navarras está en renta básica (7.500 familias, 17.000 personas), y sólo el 59% de las prestaciones por desempleo son contributivas, el 39% son ya subsidios.

 

El 3,2% de la población, 20.257 personas, ha solicitado a 1 de enero de 2011 su inclusión en el sistema para la autonomía y la atención a la dependencia. Y sin embargo se reducen los recursos del sistema, mientras aumenta el atasco y las listas de espera.

 

La temporalidad en el Servicio Navarro de Salud supera el 40%, 36.000 contratos temporales en 2010. Mientras tanto este mes de agosto el Gobierno de Navarra ha eliminado las contrataciones para cubrir sustituciones en el Complejo Hospitalario de Navarra.

 

Esta decisión ha supuesto cerrar dos pabellones y un quirófano, al menos cerrar 70 camas. De esta forma aumentan las listas de espera y las derivaciones a la sanidad privada. Los pacientes en listas de espera han pasado en un año de 23.000 a 31.000.

 

El pacto por la educación pública está siendo sistemáticamente incumplido. El gobierno UPN-PSN acaba de recortar las plantillas de los institutos públicos en 200 profesores, y acaba de anunciar el final de la gratuidad de los libros de texto.

 

La tramitación y pago de las solicitudes de renta básica acumula al menos una media de 5 meses de retraso, y son organizaciones sociales las que están adelantando el pago de esta ayuda de subsistencia.

 

Los recortes sociales que se anuncian para los próximos meses y años van a ser muy severos.

 

Para lo que resta de 2011 el gobierno UPN-PSN acaba de anunciar un recorte presupuestario de 357 millones de euros, un 8,5% del presupuesto.

 

Ya se están produciendo las primeras respuestas y movilizaciones sociales ante los recortes. En defensa de la educación pública se está articulando una lucha importante, con convocatorias de movilización en los centros educativos y en la calle.

 

La manifestación convocada por el 15-M el domingo 18 de septiembre, con nuestro apoyo y el de numerosas organizaciones sociales, logró reunir a miles de personas en las calles de Pamplona.

 

Desde Izquierda Unida de Navarra vamos a impulsar y participar en todas estas respuestas sociales y movilizadoras.

 

Todavía el gobierno no ha detallado donde y en qué cuantía van a meter la tijera. Pero el recortazo anunciado va a afectar con toda seguridad y de forma grave a la educación, la sanidad, la dependencia, las políticas de empleo y las de vivienda.

 

Por ello resulta toda vía más sangrante que el Gobierno de Navarra continúe sin exigir ningún sacrificio y esfuerzo a los sectores económicos privilegiados de nuestra sociedad.

 

Ahora se opone incluso a la recuperación del Impuesto del Patrimonio. Una medida parcial, que en modo alguno es la reforma fiscal global que necesitamos, pero con la que se podrían recaudar 70 millones de euros anuales.

 

Y con un gobierno con esta política la pregunta es, ¿dónde está la aportación a la acción del gobierno por parte del PSN?

 

Hay quien cree ver en el gobierno UPN-PSN un loable y necesario trabajo de equilibrio, de suma y de trabajo en común ante la crisis.

 

Pero, ¿es realmente cierto que existe suma y trabajo en común?, ¿podemos valorar que en el programa y los compromisos de este gobierno las propuestas y los contenidos sociales y de izquierda tienen una presencia real y significativa?

 

Desde Izquierda Unida de Navarra creemos que no. Consideramos que en las posiciones y en las decisiones del gobierno UPN-PSN nadie puede racionalmente y objetivamente concluir que estamos ante una acción de gobierno equilibrada entre la izquierda y la derecha.

 

Por el contrario entendemos que estamos ante un gobierno con un programa de recorte social muy severo, sin compromiso alguno serio con la justicia social y la redistribución de la riqueza. Y afirmamos que estamos ante un gobierno que en cambio sí está muy relacionado con los sectores sociales y económicos privilegiados de nuestra sociedad.

 

La mano socialdemócrata no se ve por ninguna parte en el acuerdo de gobierno alcanzado por UPN y PSN.

 

Ciertamente la única aportación significativa del PSN al nuevo gobierno ha consistido en ocupar cuotas de poder y despachos oficiales.

 

A está realidad hay que añadir un elemento político muy relevante. Cada día se hace más evidente la voluntad de la Presidenta del Gobierno de unificar políticamente la derecha navarra bajo su liderazgo.

 

Esto es, Barcina quiere ser la líder del PP-UPN en Navarra, y eso significa en términos políticos que con quien va a estar el PSN gobernando Navarra en coalición será con el PP-UPN.

 

Cómo podrá el PSN sostener políticamente está situación lo veremos en los próximos meses.

 

En todo caso, desde IUN-NEB entendemos que gobernar en Navarra con el programa del PP, y prácticamente en coalición con el PP, es un escenario incompatible con la izquierda.

 

3.- ELECCIONES GENERALES 20-N. LA HORA DE LA IZQUIERDA POLÍTICA Y SOCIAL.

 

Izquierda Unida Federal e Izquierda Unida de Navarra afrontamos las decisivas elecciones generales del 20-N sabiendo que es lo que queremos y que es lo que tenemos que hacer.

 

Queremos hacer frente a la ruptura neoliberal del Estado Social, queremos movilizar desde un discurso y un programa de izquierdas firme y coherente, queremos defender a los/as trabajadores/as y a las víctimas de la crisis, y queremos confrontar de forma eficaz con la derecha y las políticas neoliberales.

 

Y para poder hacerlo sabemos que necesitamos claridad y fuerza en las propuestas, y sabemos que necesitamos unidad y suma en la izquierda política y social.

 

Unidad y suma de todos, de la izquierda social y política, de los sindicatos de clase, del movimiento 15-M, y todas las personas que ven y sienten la necesidad de luchar y movilizarse en defensa de un Estado y un modelo de sociedad que asegure la igualdad, la justicia social y la democracia.

 

En esta suma y unidad venimos trabajando en Navarra desde la VIII Asamblea de IUN-NEB. Trabajo que dio lugar a la coalición Izquierda-Ezkerra (IUN-NEB, Batzarre, Plataforma por el Cambio y Verdes-Grupo Verde) en las pasadas elecciones forales y municipales.

 

Debemos mantener esta línea de suma y unidad ante las próximas elecciones generales. En torno a la propuesta y al programa.

 

Desde IUN-NEB consideramos que el funcionamiento de la coalición Izquierda-Ezkerra merece de forma global una valoración positiva. Es cierto que no estamos exentos de dificultades, y en algunos ámbitos existen problemas a la hora de impulsar el trabajo de la coalición.

 

Trabajaremos para superar estas dificultades, pero la línea central de reforzar y hacer suma en la izquierda transformadora de Navarra es acertada, y además hoy es imprescindible ante la ofensiva neoliberal.

 

Asimismo el carácter interidentitario de la coalición es, en el contexto político y social de Navarra, una fortaleza muy importante de Izquierda-Ezkerra. Damos una respuesta necesaria y potente al frentismo identitario en el que otros llevan décadas instalados.

 

Y al mismo tiempo que sumamos en la izquierda transformadora trabajamos para hacer cada día más fuerte el proyecto de IUN. Trabajamos para constituir nuevas asambleas y reforzar las existentes, así como para ampliar y mejorar el trabajo de las áreas.

 

Es decir, apuesta por IUN-NEB, y apuesta por sumar con otras organizaciones y expresiones de la izquierda.

 

En consecuencia la propuesta de cara al 20-N es mantener la coalición Izquierda-Ezkerra. Una coalición que irá de mano de Izquierda-Unida Federal, que sumará sus votos a IU-Federal, y que, de obtener diputados o senadores, integrará sus representantes en el grupo parlamentario de IU-Federal.

 

Este acuerdo tiene el apoyo y la plena conformidad de la dirección de IU-Federal.

 

Y es que IU-Federal está trabajando también para articular en el conjunto del Estado la mayor suma y unidad posible en la izquierda transformadora.

 

Desde IU hemos puesto en marcha un proceso de movilización a través de la Convocatoria Social. Un proceso de movilización para llevar la alternativa social a las urnas el 20-N, pero que también quiere ir mucho más allá de la cita con las urnas.

 

Queremos trabajar en la organización de la resistencia al neoliberalismo y a sus políticas. Una suma y convergencia por abajo, en la calle, con los trabajadores, los jóvenes y las víctimas de la crisis.

 

Desde IUN-NEB nos tenemos que volcar en trasladar a nuestros pueblos y barrios este proceso de suma y movilización. Desde nuestras asambleas y áreas de elaboración colectiva.

 

En relación al resto de fuerzas políticas, se están produciendo en Navarra importantes movimientos de cara a las elecciones del 20-N.

 

Una vez más la derecha navarrista y el nacionalismo vasco se mueven para situar el centro del debate en la confrontación entre unos y otros sobre la identidad de Navarra.

 

Yolanda Barcina no abre la boca sino es para hablar de Bildu, y Bildu-Aralar no dice una palabra sino es para tratar de medirse con PP-UPN.

 

Pero no sitúan el eje de su confrontación en la agenda social, entre políticas de izquierda y de derecha. Confrontan básicamente sobre la identidad de Navarra. Unos y otros son incapaces de situarse en el terreno de la pluralidad. Quieren imponer su visión de Navarra, y se resisten a aceptar que somos una tierra diversa y plural en lo cultural, lingüístico e identitario.

 

Desde IUN-NEB denunciamos que el frentismo identitario está muy alejado de las necesidades y problemas reales de los navarros y navarras de hoy, y que además daña gravemente el trabajo y la fuerza de la izquierda.

 

Nosotros vamos a poner encima de la mesa del debate político y social en Navarra lo que hoy preocupa y angustia a decenas de miles de personas.

 

La movilización por una salida social y justa de la crisis, la lucha contra el paro y por las víctimas de la crisis, la necesidad de otro modelo y sistema económico, y la exigencia de defender y mantener el estado social.

 

4.- GUERRA DE IDENTIDADES. NAVARRISMO Y FRENTE NACIONALISTA EN UN TIEMPO SIN ETA.

 

En relación a la superación de la violencia, desde IUN-NEB valoramos positivamente el escenario sin violencia en el que estamos, y pedimos a ETA que haga definitiva la tregua que ha declarado.

 

Asimismo desde IUN también queremos trasladar nuestra posición en relación a sentencias judiciales como la del caso Bateragune. Nos sorprende, y no compartimos, el que se condene a personas que han hecho una apuesta clara y definitiva por las vías políticas y en contra del uso de la violencia.

 

Es incomprensible que a personas que rechazan el uso de la violencia por parte de ETA, se las condene por, supuestamente,  formar parte de la dirección de ETA.

 

Hace ya unos dos años la izquierda abertzale oficial culminó su debate interno pare definir una estrategia política ante un más que probable futuro sin ETA.

 

En ese debate se trataba de articular una respuesta a la derrota política y policial de ETA. La deslegitimación social del uso de la violencia como instrumento de lucha política, y el cerco policial obligaron a Batasuna a redefinir su estrategia.

 

Las conclusiones de ese debate se recogieron en la ponencia Zutik Euskalherria, y desde entonces paso a paso se ha venido desarrollando.

 

De forma esquemática la  nueva estrategia consiste en articular un proceso de acumulación de fuerzas para alcanzar dos objetivos estratégicos: alcanzar la hegemonía en el nacionalismo arrebatando esta posición al PNV, y desencadenar una dinámica de confrontación y ruptura con el estado español.

 

Todo ello en un ciclo político y social sin ETA, evidentemente.

 

Se trata de un proyecto legítimo, lo ilegítimo es su imposición violenta, pero tengamos muy presente que es un proyecto de ruptura nacionalista, estrictamente nacionalista, muy alejado de las propuestas y objetivos de la izquierda.

 

Tan es así que la izquierda abertzale oficial cuando ahora habla de acumulación de fuerzas apela al conjunto del pueblo vasco, y no al pueblo trabajador vasco como hacia antaño.

 

En su estrategia lo fundamental es alcanzar la ruptura con el estado español, y lo accesorio la agenda social, la lucha de la clase trabajadora o la movilización frente a la gestión neoliberal de la crisis económica.

 

Por otras parte en relación a Navarra la izquierda abertzale oficial sigue instalada en una visión excluyente de la pluralidad identitaria y lingüística de Navarra.

 

Misma visión parcial y excluyente que sigue manteniendo el navarrismo de derechas conformado por UPN-PP.

 

De esta forma aunque el tiempo de la violencia de ETA pueda quedar en breve atrás, todo apunta a que la confrontación entre el navarrismo de derecha y el frente nacionalista sobre la identidad de Navarra se mantendrá.

 

Desde Izquierda Unida de Navarra creemos que de la misma forma que estamos a punto de romper el tiempo de la violencia, debemos ser capaces de poner fin al tiempo de la confrontación social y política sobre la identidad de Navarra.

 

Y debemos hacerlo desde la plena aceptación de nuestra diversidad y pluralidad. Navarra es de todos y todas, de toda nuestra diversidad y pluralidad.

 

Esta es la posición y la aportación que venimos realizando desde IUN-NEB, y desde Izquierda-Ezkerra.

 

Una posición que nos distingue y diferencia tanto del navarrismo como del frente nacionalista.

 

Coordinador General IUN-NEB

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