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Informe Consejo político 04.06.2011

 

1.- ELECCIONES 2011, MOVILIZACIÓN DE LOS INDIGNADOS Y NUEVO PACTO UPN-PSN

 

En Navarra las elecciones forales y municipales se han saldado con un fuerte retroceso del PSN (pierde 6,6 puntos y 3 escaños), un crecimiento en escaños, no tanto en votos, del espacio del nacionalismo vasco con una fuerte irrupción de Bildu (Nabai pierde 8,2 puntos y 4 escaños), un mantenimiento global de la derecha con UPN como clara vencedora ante el PP (la suma de ambos  alcanza 23 escaños y 41,8% de los votos), y la entrada de la izquierda transformadora que representa Izquierda-Ezkerra con 18.500 votos y tres escaños.

 

En primer lugar quiero felicitar y agradecer el trabajo y el compromiso de la militancia, de los simpatizantes, de la organización de IUN-NEB ante las elecciones. En los meses anteriores a las elecciones, en la conformación de las candidaturas, en los actos de presentación del proyecto, y durante la campaña electoral nuestra gente ha trabajado mucho y bien, se ha movilizado y ha demostrado su firme compromiso con el proyecto.

 

En los próximos años el trabajo de fortalecimiento y extensión organizativa será uno de nuestros objetivos fundamentales, pero lo podremos afrontar desde la base de una militancia y de una organización cohesionada e identificada con nuestras propuestas y objetivos.

 

El 22-M se produjo una movilización masiva del electorado del nacionalismo vasco, fuerte en los votantes de la derecha, y más débil en el electorado de la izquierda.

 

Desde Izquierda-Ezkerra hemos sabido movilizar a las personas más cercanas e identificadas con la izquierda transformadora, pero no hemos ganado la confianza de muchas personas de izquierdas, votantes en anteriores ocasiones del PSN, que han optado esta vez por la abstención (casi 23.000 en relación a 2007).

 

Ante este escenario el PSN se ha inclinado una vez más por profundizar en sus pactos con la derecha, veremos si apoyando el gobierno de UPN o gobernando con UPN.

 

No obviamos el hecho de que la necesidad de contar con los escaños de Bildu para conformar una alternativa parlamentaria a UPN dificulta seriamente esta opción. Desde Izquierda Unida de Navarra seguimos exigiendo a ETA el anuncio del final definitivo de la violencia.

 

En todo caso desde IUN consideramos que si el PSN opta finalmente por sumarse desde la debilidad política a un gobierno dirigido por UPN estará cometiendo un profundo error político.

 

Se situará en una posición en la que todas las decisiones decisivas (como convocar elecciones anticipadas) estarán en manos de UPN, y desde la que no tendrá más margen que apoyar la acción política de la derecha sin apenas capacidad para condicionarla.

 

Ante este escenario deberemos trabajar, en la calle y en las instituciones, para que se oiga y se perciba la voz de Izquierda-Ezkerra como la voz de la alternativa social y de izquierdas.

 

Ante el pacto UPN-PSN habrá una oposición del nacionalismo vasco, y una oposición interidentitaria de izquierdas. No formaremos ningún bloque con el nacionalismo vasco.

 

Trabajaremos para frenar las políticas antisociales de la derecha, y para sacar adelante iniciativas a favor de una salida social y justa de la crisis.

 

Los pactos UPN-PSN, máxime en el caso de un gobierno de coalición, nos abocan a un férreo control por parte de UPN de las políticas a aplicar, políticas que irán dirigidas con toda seguridad a seguir recortando derechos sociales y políticas públicas.

 

El acuerdo UPN-PSN impediría situar al Parlamento como el centro del debate y de la toma de decisiones en Navarra los próximos años. Las decisiones se tomarán en el Palacio de Navarra bajo el férreo control de UPN, y estarán dirigidas a profundizar en los recortes sociales y en una salida injusta de la crisis.

 

Al margen del mapa político que nos ha dejado las elecciones, el elemento más visible y novedoso que ha irrumpido en la campaña electoral ha sido la movilización de los indignados, una movilización que ha exigido y sigue exigiendo reformas sociales y democráticas estructurales en el funcionamiento del sistema político y económico.

 

La movilización de los indignados marca el inicio de una respuesta social y popular a la crisis y a sus responsables. Desde Izquierda Unida valoramos muy positivamente la irrupción de esta movilización popular, de muchos jóvenes y víctimas de la crisis, y, sin ningún afán de instrumentalizarla, manifestamos nuestra voluntad de reforzarla e impulsarla.

 

El grueso de las demandas y denuncias que el movimiento 15-M plantea son coincidentes con las que desde Izquierda Unida hemos venido realizando durante años: reforma del sistema político-electoral, empoderamiento de la democracia frente al poder del dinero y los mercados, apuesta y compromiso con los servicios y políticas públicas...

 

El movimiento 15-M no es partidista pero tampoco apolítico. Ha trasladado un compromiso firme y explícito con la política democrática. Ha denunciado a los responsables de la crisis, económicos y políticos, y ha exigido una regeneración de la democracia para que la política trabaje en beneficio del interés general, y no esté secuestrada por la dictadura de los mercados y el dinero.

 

Porque lo cierto es que una vez pasadas las elecciones autonómicas y municipales aquellos partidos que han participado, y se han corresponsabilizado, de las políticas que nos han traído la crisis no están dispuestos en absoluto a rectificar.

 

Por el contrario PSOE, PP, CIU, PNV, o UPN en Navarra, se disponen a continuar como siempre, con un más de lo mismo; lo cual ahora significa más recortes sociales, menos derechos, menos servicios públicos y más ajustes en contra de los derechos e intereses de la mayoría.

 

Es lo que Zapatero ha anunciado para los meses que le queden en el gobierno, es lo que Barcina ha anunciado para Navarra, y es lo que el PSN se dispone una vez más a aceptar y apoyar en Navarra.

 

Este resultado electoral nos lleva a afrontar dos retos próximos en Navarra:

 

a) Política de pactos municipales para evitar gobiernos locales de derechas donde sea posible. Según los casos habrá que intentar alcanzar acuerdos con el PSN y con los nacionalistas vascos sin dar cheques en blanco a nadie, y siempre sobre políticas sociales y de izquierda.

 

b) Reforzar la coalición Izquierda-Ezkerra. Hay que hacer funcionar los grupos parlamentario y municipales para que trabajen al máximo. Es necesario poner en marcha grupos de trabajo por áreas que den soporte a nuestro trabajo institucional. Deben ser en la práctica las áreas de elaboración colectiva ampliadas con la gente de Batzarre, verdes, exPSN e independientes. Hemos de buscar, de un lado, dar apoyo a nuestros parlamentarios y concejales, y de otra, buscar una coherencia en la actuación en los diversos ámbitos.

 

En el ámbito municipal tenemos que poner en marcha asambleas y grupos de trabajo integrados por los miembros de IUN y por los del resto de componentes de Izquierda-Ezkerra para dar apoyo y seguimiento al trabajo de nuestros grupos municipales. Y allí donde no tenemos representación municipal para hacer trabajo social y político en la calle y en las diferentes movilizaciones que se puedan articular.

 

Y no olvidemos que apenas en nueve meses tenemos las elecciones generales. Unas elecciones trascendentales en las que nos jugamos mucho y tenemos que movilizar el voto de la izquierda.

 

Tenemos que trabajar para sumar a toda la izquierda que se viene movilizando antes y después del 15-M. El deterioro de la situación social y económica no cesa, y ello nos debe impulsar a construir alternativas electorales que hagan confluir al mayor número posible de organizaciones y sectores sociales de la izquierda.

 

Izquierda Unida en el conjunto del Estado se ha situado en estas elecciones municipales y autonómicas en una buena posición de cara a afrontar el reto de las elecciones generales. Hemos obtenido el 7,43% de los votos en las elecciones municipales, hemos entrado en los parlamentos autonómicos de Extremadura y Castilla-León, y seguimos presentes en los parlamentos donde ya estábamos (Asturias, Madrid, Murcia, Aragón, Navarra y Valencia).

 

Tenemos mucho camino por recorrer para seguir sumando y ganando apoyos, pero estos resultados son una buena base para hacerlo.

 

Y en particular, en Navarra, debemos ir madurando cómo vamos a las elecciones generales, lo deseable es mantener a todos los miembros de la coalición Izquierda-Ezkerra, e incluso ampliarla.

 

2.- IZQUIERDA-EZKERRA, REFERENTE DE LA IZQUIERDA TRANSFORMADORA EN NAVARRA

 

Podemos calificar como positivos los resultados obtenidos por Izquierda Ezkerra en las elecciones forales y municipales de 2011.

 

Formaremos grupo parlamentario propio en el Parlamento de Navarra, hemos regresado al Ayuntamiento de Pamplona, tenemos un fuerte grupo municipal en Tudela, si bien es cierto que en el ámbito municipal hemos tenido también malos resultados en algunas poblaciones.

 

Hemos abierto un espacio social e institucional de la izquierda transformadora haciendo frente a la desmovilización de parte del electorado de izquierdas, y a la masiva movilización del electorado nacionalista con el regreso de la izquierda abertzale oficial a la política y al Parlamento de Navarra.

 

Hemos sabido conectar con el electorado de izquierdas más cercano a la izquierda transformadora pero no lo hemos conseguido con muchas personas de izquierdas que decepcionadas con el PSN se han refugiado en la abstención.

 

Por lo tanto tenemos por delante la necesidad de trabajar para ganarnos la confianza democrática de estos sectores.

 

Seguimos teniendo dificultades para conectar con partes importantes de nuestra potencial base social. El movimiento 15-M demuestra que hay amplias capas de la ciudadanía crecientemente indignadas, con deseos de movilizarse y cuyas reivindicaciones coinciden en una gran medida con las nuestras. Pero electoralmente solo captamos una parte de ese voto,  la desconfianza hacia los partidos políticos también nos alcanza pese a que nosotros también hacemos la misma crítica de determinados comportamientos políticos, y desde la fundación de IU –y más con el proceso de refundación- nos hemos esforzado por hacer otra política y no ser un partido más.

 

Uno de nuestros grandes retos es cómo llegar a la ciudadanía, cómo integrarnos en esas movilizaciones sociales, como integrar a toda esa gente en un proceso compartido de refundación de la izquierda.

 

En Navarra la indignación y el rechazo de la política tradicional se ha traducido en una desmovilización del voto de izquierdas (especialmente el del PSN) pero también del voto de derechas, que baja ligeramente. El único beneficiado es el nacionalismo vasco que moviliza todo su electorado y alcanza su techo histórico; en buena parte el nacimiento de Bildu y la esperanza de la desaparición de ETA ha impulsado ese voto.

 

Izquierda-Ezkerra es un proyecto de largo recorrido. Navarra necesita una izquierda transformadora fuerte y arraigada socialmente que pelee por las personas, por la justicia social y por las víctimas de la crisis.

 

Navarra necesita también una izquierda que trabaje por la convivencia de identidades, y no por hacer de la pluralidad un motivo de confrontación y exclusión.

 

Estamos con total disposición a pactar sobre políticas, contenidos y alternativas a la derecha. De nada serviría un PSN en el gobierno que hiciera las mismas políticas que Zapatero, o de nada nos serviría una Nafarroa Bai 2011 en el gobierno que hiciera las mismas políticas que el PNV en las diputaciones vascas ( en los social y ante la crisis igual que UPN en Navarra), o en el Congreso apoyando los recortes y la reforma laboral de Zapatero.

 

Las causas de la crisis están en las políticas neoliberales que UPN y PSN llevan apoyando décadas en Navarra, como PP y PSOE con el apoyo de PNV y CIU llevan haciendo en el Estado. Es lo que hemos llamado la economía del ladrillo y el endeudamiento masivo.

 

El compromiso social y político de Izquierda-Ezkerra está con una salida justa y social de la crisis que pasa por poner en marcha medidas como: reforma fiscal que suba los impuestos a los que más tienen y a los que más ganan, a las rentas del capital y los altos beneficios empresariales; asegurar la hegemonía de la educación y la sanidad públicas, hoy amenazadas en Navarra por las políticas de la derecha; apostar por un nuevo modelo de desarrollo que garantice la sostenibilidad ambiental; pasar de la economía del cemento a la economía del conocimiento; impedir la privatización de Caja Navarra, y capitalizar sociedades públicas como Sonagar para apoyar a los jóvenes, autónomos y pequeños empresarios; renta básica para menores de 25 años sin ingresos para que puedan terminar sus estudios, ley foral de participación y asociacionismo de la juventud...

 

Hoy el PSN es el partido de la resignación. La resignación ante el poder del dinero y la dictadura de los mercados. El PSN ha aceptado los recortes sociales y laborales, y ha renunciado a una salida justa y social de la crisis económica.

 

El fortalecimiento de la izquierda que no se resigna, de Izquierda-Ezkerra, es por lo tanto imprescindible para hacer frente a las políticas de la derecha, para construir la alternativa social, y para obligar al PSN a rectificar.

 

Y por ello precisamente tenemos un gran reto lo próximos años en hacer un buen trabajo de extensión política y organizativa.

 

Es en ese ámbito en el que debemos volcar al máximo nuestros esfuerzos y recursos. En las próximas semanas debemos elaborar un Plan Organizativo de IUN que contemple recursos, objetivos y sistemas de articulación del trabajo. Un Plan que preste una especial atención en el trabajo con las Asamblea Locales. Un Plan que con el objetivo de fortalecer el proyecto de IU haga posible la ecuación: a más IU más Izquierda-Ezkerra.

 

Una labor que hay que coordinar y compartir con el conjunto de Izquierda-Ezkerra, y que debe llevarnos a poder contar en el futuro con una izquierda transformadora en Navarra más fuerte y más asentada socialmente.

 

En este sentido deberemos tener este Plan ya en marcha a la vuelta del verano con cuatro años por delante para su aplicación.

 

3.- FIN DE ETA Y FRENTE SOBERANISTA

 

La posible desaparición del terrorismo de ETA es un hecho de enorme relevancia cuyos efectos políticos y sociales van a estar muy presentes los próximos años.

 

El paso de ETA a la política viene acompañado de la irrupción del frente soberanista, cuya expresión electoral el 22-M ha sido Bildu.

 

Bildu se ha creado para organizar un proceso de acumulación de fuerzas que tiene como objetivos: ganar al PNV en la CAV, ser la primera fuerza en Navarra frente a UPN desplazando a la izquierda no nacionalista y, al final, llevar la política vasca y navarra a una confrontación en clave de construcción nacional con el estado español.

 

Esta hoja de ruta no es la hoja de ruta de la agenda social y de izquierdas.

 

Desde Izquierda Unida valoramos como un gran logro democrático el paso a la política de ETA y su mundo, que esperamos se confirme definitivamente cuanto antes, hemos defendido el derecho a la participación política de Sortu y de Bildu, y consideramos un paso adelante el que las instituciones democráticas, parlamentos y ayuntamientos, reflejen hoy la totalidad de la pluralidad política de nuestra sociedad.

 

La izquierda transformadora y el frente soberanista que representa Bildu defendemos dos proyectos sociales y políticos con valores y objetivos muy diferentes.

 

Mientras que para nosotros los derechos sociales, las personas y una salida justa y social de la crisis son nuestra prioridad, para la izquierda abertzale oficial los territorios, la construcción nacional y la separación entre identidades son las claves de su proyecto.

 

Con toda la cautela, creemos que estamos entrando en una nueva fase política y social sin terrorismo. La izquierda transformadora también tiene por delante el reto de que nuestro futuro se escriba con contenidos sociales y de izquierda, y no desde principios nacionales y de confrontación identitaria.

 

4.- CRISIS, PARO Y DEMOCRACIA, NUESTRA AGENDA

 

Compañeros y compañeras, somos la izquierda que no se resigna, que va a pelear, que quiere luchar en la calle y en las instituciones, para ganar la batalla por una salida justa y social a la crisis.

 

Somos la izquierda de la realidad, de la calle, de los trabajadores/as, de los jóvenes, de la mayoría social, de los valores.

 

Pisando la calle todos los días, en las fábricas, en las colas del paro, en la universidad, en la realidad, en la dura y dramática realidad de la crisis y el paro.

 

Hoy en Navarra existe miedo, mucho miedo, un miedo que paraliza, un miedo que hace encogerse a la gente, que la retrae.

 

Es el miedo al paro, el miedo a perder el trabajo, el miedo a que el banco embargue la casa, el miedo al futuro de la familia, de los hijos...

 

También en Navarra hay desesperación, desesperación de las victimas de la crisis, de las miles de familias sin ningún ingreso, de los miles de jóvenes a los que están robando su futuro...

 

Ante esta situación nosotros decimos que tenemos que derrotar la resignación, que tenemos que superar el miedo, que podemos darle la vuelta a la desesperación.

 

El paro, la crisis, los problemas sociales, los recortes... es la cuestión central que hay que encarar y resolver.

 

La derecha, ante el silencio clamoroso y resignado del partido socialista busca falsos culpables, busca chivos expiatorios para eludir sus responsabilidades.

 

Y entre sus chivos expiatorios preferidos destacan dos: los trabajadores y el déficit público.

 

Pero la crisis que sufrimos no tiene su origen en los trabajadores. Al contrario, los trabajadores llevan 10 años apretándose el cinturón, ajustando sus salarios.

 

Entre el año 2000 y 2008 en el conjunto del Estado los salarios reales crecieron solo un 3,7% mientras que los beneficios empresariales lo hicieron un 73%.

 

Y tampoco la crisis tiene su origen en una expansión desordenada e insostenible del sector público o del gasto público. En absoluto, en Navarra, y en el Estado el tamaño del sector público, lo que gastamos en educación o en sanidad por ejemplo, está muy lejos de la media europea.

 

La responsabilidad del déficit público recae de forma muy importante también en las contrarreformas fiscales que en los últimos 15 años han aplicado el PP y el PSOE en el estado, y UPN en Navarra con el apoyo del PSN. No han hecho otra cosa que bajar impuestos al capital, a las grandes fortunas, a los que más ganan y a las grandes empresas.

 

UPN y PSN, Yolanda Barcina y Roberto Jiménez, no quieren hablar de las causas de la crisis y el paro, porque el verdadero origen de la crisis está en las políticas que ellos han estado aplicando y apoyando durante los últimos 15 años.

 

Son las políticas del neoliberalismo, del capitalismo neoliberal. Ahí está el origen de la crisis, ¿y cuales son estas políticas?

 

  • Hegemonía de libre mercado, sin apenas control o regulación pública. También en mercados como el del suelo y vivienda, lo cual ha permitido hinchar burbujas especulativas descomunales.
  • Privatizaciones de todo lo que sea público, no solo empresas, sino también de la gestión de servicios públicos y de infraestructuras públicas esenciales.
  • Desregulación total en el funcionamiento de sectores clave de la economía como el financiero. Libertad absoluta de movimiento de capitales.
  • Desregulación y recorte de derechos laborales y de salarios.
  • Reducción drástica de impuestos a los poderosos, no a los trabajadores ni al consumo.

 

Todo esto es lo que aquí hemos llamado la economía del ladrillo y el endeudamiento masivo. Este ha sido el sistema que al estallar nos ha traído 5 millones de parados en España, y 43.000 en Navarra.

 

Estas son las políticas que tenemos que cambiar.

 

- Hay que volver a defender la necesidad de lo público, de las políticas públicas, también en la regulación del funcionamiento de la economía y los mercados, para defender el interés general.

 

- Hay que defender y mantener la hegemonía y el liderazgo de la educación y la sanidad públicas.

 

- Hay que subir impuestos a los más ricos, a los que más ganan, al capital, a las grandes empresas.

 

- Hay que poner orden e intervenir en el sistema financiero, no a la privatización de Caja Navarra, si a una banca pública, si a movilizar todos nuestros recursos a favor de los jóvenes, de los autónomos, de los pequeños empresarios.

 

- Hay que impedir la especulación en el mercado del suelo y la vivienda. La vivienda, como la sanidad y la educación, es un bien social esencial. No puede ser objeto de especulación en un mercado sin control.

 

- Hay que impedir, parar ya los desahucios de familias trabajadoras de sus viviendas. ¿ Cómo es posible que el PSOE haya votado a favor de los bancos y en contra de las familias cuando hemos propuesto en el congreso que con la entrega de la vivienda se salde la deuda hipotecaria?

 

- Hay que defender el valor del trabajo como elemento central en la creación de riqueza y bienestar de nuestra sociedad. No es el capital financiero y la especulación la que crean riqueza y bienestar. Es el trabajo. por eso lo que necesitamos, también para salir de la crisis, es trabajo digno y con derechos.

 

Esta es nuestra agenda, nuestra hoja de ruta, la de IUN-NEB, la de Izquierda-Ezkerra.

 

Es en estos referentes, es estas posiciones donde debemos trabajar y profundizar los próximos años. Y si acertamos a la hora de hacerlo avanzaremos en lograr una salida justa y social de la crisis, en construir una alternativa social y democrática al actual modelo económico, y en fortalecer la izquierda transformadora.

 

Coordinador General

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