Opinión

El estrecho margen de Zapatero

escrito por Félix Taberna miércoles, 18 de octubre de 2006

El resultado de las votaciones sobre las enmiendas de devolución a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y los apuros que está pasando son una muestra de que algo no funciona en el Gobierno de Zapatero. Algo falla cuando pierde tanto apoyo parlamentario. Entró a gobernar, con fuerza, bajo dos divisas:  “ Hay que desalojar a la derecha.” y “ No os voy a defraudar.”  Siguiendo al pie de la letra cualquier Manual de Gobierno, promovió,  en sus primeros cien días, las medidas más audaces, tales como salida de las tropas de Irak;  matrimonios homosexuales;  regularización de inmigrantes; medidas contra la violencia de género; anuncio de reforma constitucional... Quizás era consciente de que pasados esos cien días iba a perder el flamante brillo, el aura, y comportarse como un mandatario más, incluido saludo a la bandera americana. Sabía que las propias presiones de su partido y las de la derecha social y confesional neutralizarían su proyecto renovador. Como así ha sido.

 

Intentando complacer a tiros y a troyanos, ha pretendido gobernar a dos manos. Con la mano derecha, que es la castiga y recorta derechos y con la mano izquierda, que es la que mece y acoge. Con la derecha, aliándose con los nacionalistas para realizar una infame reforma fiscal; asimismo, dentro de su gobierno se ha impuesto la tesis más neoliberal en cuanto a política industrial y estabilidad presupuestaria. Sonoros son los encontronazos que este Gobierno tiene con el primer sindicato de España, CCOO, sobre estas cuestiones. Con la izquierda, ha pactado la ley de dependencia y otras medidas de derechos civiles. Parecía que todo le iba bien dentro de esa doble moral o ambigüedad calculada. El miedo de muchos, entre los que me encuentro, de que vuelva la derecha radical del PP hace que la oposición desde izquierda a este Gobierno se autocontenga.

 

Pero ha tropezado con el debate presupuestario. Más allá de las cuentas públicas, los PGE son un termómetro de cómo le va al Gobierno. Es la síntesis de la coyuntura política. La posición de IU ha sido clara, no presentamos una enmienda de devolución porque creemos que el ciclo de la izquierda tiene un recorrido más largo y más prometedor que el de la derecha y no es cuestión de derribar a este gobierno. Pero tampoco apoyamos estas cuentas porque el Gobierno no ha sido capaz de tejer alianzas desde la izquierda. El resultado para el Gobierno ha sido pírrico, ha salvado a los PGE de las enmiendas de totalidad pero le queda un endiablado camino de enmiendas parciales. Un trámite, donde nos dejaremos la piel para que el superávit económico enjuague el déficit social. Estamos abiertos a la negociación hasta el final del partido.

 

La política de alianzas con los partidos de la izquierda que comenzó al principio de la legislatura se ha quebrado, incluso la confianza. El motivo ha sido el intento del gobierno de “ ir a comprar” apoyos más baratos y más cómodos en el gran zoco que, para algunos, es la política. El resultado nos está dejando un retrogusto felipista, un intento de volver a las andadas. La respuesta para ganar a la derecha no debe ser recuperar el pasado de la mano de José Bono; tampoco la respuesta debe ser aliarse a CiU en Cataluña o a UPN en Navarra. La respuesta debe ser tramar complicidades con la izquierda.

 

En este contexto, una vez más, le decimos al PSOE que defina con claridad con quien quiere ir de la mano, con la derecha nacionalista o con la izquierda social y federal. Con los dos, a la vez, es imposible.

 

Cierto es que el espacio de izquierda  alternativa dio lo mejor de sí mismo, muchos de sus votos, para que no gobernara el PP. Este hecho, produjo una evidente debilidad de la izquierda alternativa. La tentación de aclimatarse al poder establecido sólo puede ser evitada desde una mayor presencia, protagonismo y movilización de la izquierda social.  Por eso, en las próximas elecciones, incluidas las catalanas, es necesario que los ciudadanos de izquierda se den cuenta de la necesidad de una izquierda fuerte, no vulnerable a los cantos de sirena. Una izquierda que se mueva en el campo de la política con valores y que reequilibre la correlación de fuerzas en ese espacio. Tan necesario para avanzar y consolidar este nuevo ciclo y que no sea un fraude.

< Anterior   Siguiente >