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Informe Consejo político 12.06.2010

 

1.- El hundimiento del discurso social de Zapatero. El gobierno del PSOE aplica el ajuste duro neoliberal, y el gobierno de UPN en Navarra lo apoya y comparte. El PSOE prepara una reforma laboral contra los trabajadores.

 

La decisión anunciada por el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero de descargar sobre los trabajadores, los pensionistas, los dependientes y la inversión pública un drástico programa de recorte de gasto público, salarios y derechos sociales supone el alineamiento definitivo del gobierno socialista con las políticas neoliberales.

 

Las medidas anunciadas por el presidente Zapatero son impropias de un gobierno que se reclama de izquierdas, y son el principio de un camino por el que llegarán nuevos recortes y pérdida de derechos.

 

Un camino de sufrimiento social al que solo se le puede hacer frente, y darle la vuelta, desde una eficaz y contundente movilización.

 

Estamos ante unas medidas profundamente injustas, que descargan todo el peso del ajuste sobre quienes no han provocado la crisis, mientras dejan ir de rositas a quienes sí tienen una enorme responsabilidad en la gravísima situación social y laboral que padecemos.

 

Una vez más Zapatero y el PSOE se niegan a abordar una reforma fiscal progresiva, un cambio drástico del sistema financiero o una apuesta real por la formación y el capital humano.

 

Una vez más el gobierno del PSOE no se atreve a meter la mano en el bolsillo de los poderosos mientras si que se dispone a vaciar el bolsillo de trabajadores y pensionistas.

 

No hay que olvidar que las pensiones en España se sitúan entre las más bajas de la UE-15, y que entre los trabajadores públicos hay millones de precarios y mileuristas.

 

No hay medidas para elevar la tributación fiscal de los chiringuitos financieros de las grandes fortunas (como las SICAV), tampoco para recuperar el Impuesto sobre el Patrimonio o la progresividad fiscal, pero si se elimina la retroactividad a los dependientes en el pago de sus prestaciones.

 

El plan anunciado va a tener además un efecto muy negativo sobre la actividad económica y el empleo por la fuerte reducción, en más de 6.000 millones de euros, en la inversión pública.

 

En una situación de estancamiento económico como la que atravesamos esta paralización de la inversión pública generará más desempleo. No hay ni una solo medida para reactivar la economía o crear empleo.

 

Asimismo el anuncio de obligar a los ayuntamientos en 2011 a aplicar un drástico déficit cero va a colocar a un buen número de municipios ante un escenario de quiebra financiera y la imposibilidad de prestar los servicios que deben a sus vecinos y vecinas.

 

La propaganda del gobierno pretende convencer ahora de que los recortes que realiza, y los que va a ejecutar en el futuro, son similares a los practicados por otros gobiernos europeos. Esto es falsear la realidad.

 

Es cierto que los gobiernos europeas en general han asumido la política de recortes sociales. Pero también es cierto que el caso español es de los más duros y radicales.

 

El gobierno Zapatero se ha comprometido a pasar de un déficit del 11,3% de PIB en 2009 al 3% en 2013. Esto implica una reducción anual del presupuesto superior a los dos puntos del PIB. En Alemania el ajuste presentado por el gobierno hasta 2014 implica una reducción en 2010 del gasto público de sólo el 0,3% del PIB.

 

Es decir, en 2010, el ajuste español será 7 veces más duro que el alemán.

 

Estamos en definitiva ante una evolución radical del gobierno Zapatero hacia la aplicación dura y sin matizaciones del programa de ajuste neoliberal. Cambio con el que Zapatero y su gobierno se disponen a aplicar las duras medidas de recorte y ajuste que le han exigido desde el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea.

 

Un ajuste que sigue la más pura ortodoxia de la derecha, y al que de no oponérsele una firme respuesta social le seguirán nuevas medidas de recorte de derechos y prestaciones sociales.

 

Así, el presidente Zapatero ya ha puesto fecha para la aprobación mediante decreto, sin acuerdo social, de la reforma laboral. Será el próximo 16 de junio.

 

Esta medida es de una gravedad extraordinaria pues lo que persigue es reactivar la actividad económica mediante una degradación y devaluación del factor trabajo.

 

Es decir, ante la inexistencia de los brotes verdes pronosticados por el gobierno, y con la agenda  de ajuste duro impuesta por el FMI y la UE encima de la mesa, el gobierno del PSOE se dispone a deteriorar los derechos y condiciones laborales confiando en que esta decisión tan antisocial e injusta estimule el crecimiento.

 

Dicho de otra manera, el gobierno confía en que si los trabajadores y trabajadoras trabajan más por menos, y en peores condiciones, la actividad económica se recuperara en cierta medida.

 

Se trata de un escenario de salida de la crisis injusto e irresponsable. Injusto porque castiga a los más débiles por una situación de crisis de la que no son responsables, e irresponsable porque además de no dar solución a los problemas reales de la economía española abre de par en par las puertas del conflicto social.

 

Por ello desde IUN-NEB consideramos necesario plantear una contundente movilización social que consiga paralizar estas injustas y antisociales políticas.

 

Las organizaciones sindicales ya han advertido que la decisión del gobierno del PSOE de imponer una reforma laboral con estos contenidos traerá la huelga general y un calendario sostenido de movilizaciones hasta hacer rectificar al gobierno.

 

La movilización y la huelga general no son solo una forma de protestar y responder ante un castigo injusto, también deben servir para presentar alternativas, que las hay, y obligar a los gobiernos a rectificar.

 

Porque alternativas hay, lo que sucede es que los mismos gobiernos que figuran entre los responsables de la crisis se han negado sistemáticamente ha aceptarlas.

 

Desde que estalló la crisis en el primer semestre de 2008 el gobierno central, así como el resto de gobiernos autonómicos incluido el de Navarra, se han negado frontalmente a aceptar la necesidad de reformas profundas, como la de la fiscalidad o la del sistema financiero, para dar una salida justa y democrática a la crisis.

 

Zapatero y su gobierno se conformaron con aguantar el tirón, sin meter la mano en el bolsillo de los poderosos y los especuladores, o sin recuperar tampoco una potente banca pública ante el fiasco del actual sistema financiero, esperando una recuperación económica internacional que tirase de la economía española y permitiese volver a los tiempos anteriores al estallido de las burbujas inmobiliaria y financiera.

 

Esta actitud era un vano espejismo que solo ha conducido a un agravamiento progresivo de la situación, y a una reducción alarmante del margen de maniobra para hacer frente al desastre social en el que estamos inmersos.

 

Los brutales desequilibrios del sistema económico español, con un volumen total de deuda privada que alcanza un 250% del PIB, con una estructura productiva que ha pivotado decisivamente sobre sectores altamente especulativos como el inmobiliario, con un sector financiero que en vez de financiar la economía real y sostenible ha destinado cientos de miles de millones de euros (que ahora se deben) a inflar activos inmobiliarios cuyo valor de mercado ahora se ha derrumbado, con un mercado de trabajo muy debilitado que no ha tenido problemas en expulsar al paro a dos millones y medios de trabajadores y trabajadoras, y con un sistema fiscal destartalado que ha conducido a un desplome brutal de la recaudación (los ricos y la propiedad apenas pagan impuestos en España), hacían que, el Plan Zapatero de esperar una recuperación internacional que arrastrase a España, no haya sido sino un increíble ejercicio de irresponsabilidad.

 

Irresponsabilidad que han pagado, que siguen pagando, y que si no los impedimos mediante la movilización seguirán pagando, las clases populares y trabajadoras.

 

Por ello la movilización general debe servir para dos cosas. Para plantar una decidida resistencia social al ajuste neoliberal del que ahora Zapatero se ha hecho gestor y garante, y para presentar una alternativa social y política.

 

Una alternativa que responda también a los intereses de las clases populares y trabajadoras, que sea posible y creíble, y que por lo tanto se pueda oponer con eficacia a la radical reducción de derechos y políticas sociales que la dictadura financiera de la gran banca privada, el FMI, y la UE quieren imponer en España.

 

Y en esa alternativa forzosamente ha de hablarse de banca pública, de imponer al mercado una planificación democrática, de una profunda reforma del sistema fiscal para garantizar la progresividad y la capacidad recaudatoria, de austeridad ante el comportamiento clientelista y despilfarrador de muchos gobiernos y administraciones, de recuperar el empleo, la estabilidad y los derechos laborales de millones de trabajadores precarizados o parados, y de asegurar las políticas sociales y las pensiones.

 

Porque lo que ha demostrado la crisis es que el sistema capitalista neoliberal, donde el mercado es todopoderoso y en el que los gobiernos no deben entrar ni interferir, nos ha conducido a un abrumador desastre social.

 

Los sindicatos ya han advertido que de aprobarse una reforma laboral que recorte derechos la respuesta del movimiento sindical será la huelga general.

 

La patronal, la derecha del PP, la derecha nacionalista y el ala más neoliberal del PSOE presionan para que el gobierno apruebe una reforma laboral que abarate el despido, generalice los supuestos de despido procedente, limite la tutela judicial y de la autoridad laboral ante los despidos y EREs, y reduzca las cotizaciones sociales.

 

Es decir, presionan para imponer una reforma laboral dura y restrictiva de derechos que sitúe el escenario de salida de la crisis en términos de derrota de los trabajadores y de fuerte restricción de derechos.

 

Ante esta situación la izquierda, Izquierda Unida, debe acompañar y apoyar al sindicalismo de clase en todas las movilizaciones que organice, y debe también trasladar a los trabajadores y la sociedad que la alternativa existe y es posible.

 

Y en el contexto de apoyo a la lucha de los trabajadores desde la izquierda, desde IU, debemos ser beligerantes y contundentes contra el discurso y las posiciones antisindicales.

 

Resulta escandaloso escuchar como, desde posiciones de la derecha extrema o del nacionalismo, se dice que los sindicatos de clase no representan a los trabajadores o que viven de las subvenciones.

 

Ya vale de tanto discurso antisindical que solo busca crear las condiciones para infligir, en el marco de la crisis que atravesamos, una derrota histórica a la clase trabajadora. Los trabajadores y trabajadoras tienen el derecho y la necesidad de organizarse para defender sus intereses.

 

La alternativa existe y es posible, una alternativa que recupere el valor de lo publico y de la democracia frente al mercado todopoderoso y su dictadura financiera. Ahora es necesario movilizarse para socializarla e impulsarla, tanto en el conjunto del Estado como en Navarra.

 

En Navarra, el gobierno de UPN ha dejado bien claro que a quien acompaña y apoya en sus recortes y decretazos es al gobierno del PSOE. El voto decisivo del diputado de UPN en la votación del decretazo social mostró la complicidad existente entre ambos gobiernos, y partidos, a la hora de apoyarse, y de sacar adelante políticas y medidas antisociales.

 

Hoy, en España y en Navarra, el PSOE y el PSN son organizaciones comprometidas con una salida injusta y antisocial de la crisis. Hoy, en Navarra y en España, el partido socialista no representa a la izquierda ni apuesta por una salida democrática y social de la crisis.

 

Y esta realidad se comprueba día a día con las políticas y decisiones que se toman, y se traduce ahora también en un creciente abismo que separa al gobierno del PSOE de las organizaciones sindicales.

 

Es mucho lo que los trabajadores y trabajadoras, y una mayoría social, nos estamos jugando en esta lucha.

 

En definitiva, estamos asistiendo en el conjunto de Europa a la mayor ofensiva contra las políticas y servicios públicos, contra lo que se ha venido en llamar estado de bienestar, desde el final de la segunda guerra mundial.

 

Una ofensiva que viene impulsada por la ideología y el pensamiento político y social que ha conseguido ser dominante en Europa en las últimas décadas, esto es, el proyecto y la ideología neoliberal.

 

Hemos pasado de hablar al principio de la crisis de la necesidad de reformar el capitalismo y el libre mercado, al mayor ataque en décadas contra las políticas públicas y los derechos sociales.

 

Plantar cara mediante la lucha y la movilización social a esta ofensiva debe servir para llevar la protesta a la calle, para hacer rectificar a los gobiernos, para poner encima de la mesa las alternativas, que están ahí, para hacer avanzar cambios reales y estructurales en el modelo social y económico que nos ha conducido a la crisis, y para disputar al neoliberalismo la iniciativa y la hegemonía ideológica y cultural que ha tenido en Europa en las últimas décadas.

 

Sin duda es mucho lo que tenemos que conseguir, pero también es mucho, nuestro futuro, lo que todos y todas nos jugamos en esta lucha.

 

2.- La convergencia social y política de la izquierda transformadora.

 

IUN-NEB trabaja día a día, desde la propuesta y la lucha política, por hacer avanzar y traer a Navarra el cambio de izquierdas.

 

Hace apenas tres meses, en nuestra Asamblea, hablamos con total claridad y transparencia.

 

Frente a la derecha que gobierna Navarra desde hace veinte años, y para cambiar sus políticas, necesitamos un cambio de izquierdas. Un cambio de izquierdas articulado y garantizado socialmente en torno a un programa claro, coherente, y que responda a los problemas reales de ciudadanos y trabajadores, empezando por el paro y la crisis económica.

 

Y así dijimos, que el cambio posible y necesario para ganar a la derecha no pasa por el nacionalismo, pasa por la izquierda y la agenda social.

 

Por lo tanto en esto estamos, con ganas e ilusión, y sabiendo que nuestra propuesta nace de analizar y trabajar la realidad social que vivimos.

 

Nuestra propuesta no es fruto de un puro debate teórico cerrado, de puertas adentro en nuestra organización. Nuestra posición y propuesta de izquierdas responde a las necesidades de los ciudadanos y trabajadores reales, de la sociedad real que vivimos.

 

Es por esto, porque el discurso político debe sostenerse y cohesionarse sobre la realidad, que desde IUN-NEB afirmamos que hoy en España y en Navarra, ni el PSOE ni el PSN, son una garantía ni para la izquierda ni para el cambio de izquierdas.

 

Y por ello el PSN, y su autodenominado Bloque Social de Progreso, no forman parte de la convergencia social y política que queremos alcanzar en torno a un programa coherente y claro de izquierdas.

 

Otra cosa es que después de votar las urnas dirán si existen o no condiciones para alcanzar acuerdos en torno a un programa de izquierdas.

 

A un año de las elecciones forales y municipales se pueden realizar algunas valoraciones de la evolución de la situación política durante los tres últimos años:

 

  • El PSN, y su propuesta electoral del Bloque Social de Progreso, carecen de credibilidad ante la ciudadanía de izquierdas. El PSN es hoy un partido al que se le reconoce por su asociación con el gobierno y las políticas de UPN, y al que obviamente se le vincula también con el giro neoliberal y antisocial del gobierno de Zapatero.
  • La Nabai de 2007 ha muerto y en su lugar Aralar y EA se disponen a dar vida a otra Nabai. Una nueva Nabai nítidamente ubicada en un nacionalismo vasco fuertemente identitario y soberanista, que busca su ensamblaje con Batasuna en un nuevo tiempo pos-ETA. Por lo tanto, la idea de una Nabai de izquierdas no se sostiene.
  • UPN está fracturada en su estrategia política para mantener el poder institucional en Navarra. Mientras Miguel Sanz ha apostado por estrechar y fortalecer el pacto con el PSN-PSOE para asegurar el gobierno, Yolanda Barcina opta por alcanzar la mayoría para gobernar mediante la recomposición de la alianza con el PP.
  • La propuesta de IUN-NEB de un proceso de convergencia de una izquierda firme y coherente en torno a un programa de cambio se abre camino en el escenario político y social de Navarra. Cada día son más los ciudadanos y ciudadanas de izquierdas que comparten con nosotros esta necesidad.

 

IUN-NEB lleva dos años y medio, desde nuestra VII Asamblea, trabajando para impulsar en Navarra un proceso de convergencia de la izquierda política y social.

 

Un proceso que debe permitir a la izquierda alternativa disponer de instrumentos más fuertes y eficaces con los que intervenir para transformar la realidad.

 

A esto nos referimos cuando hablamos de Polo de Izquierdas. Un Polo que queremos conformar en base a un acuerdo programático de izquierdas claro y coherente.

 

El Polo de Izquierdas es una propuesta que busca en base a un programa de izquierdas trasladar a la sociedad una propuesta electoral coherente, creíble y con ambición de ser decisiva y necesaria a la hora de conformar una alternativa frente a la derecha que gobierna Navarra desde hace 20 años.

 

Su necesidad aumenta ante la falta de credibilidad ante la izquierda del bloque de progreso que propugna el PSN, y de la necesidad asimismo de impulsar una sólida alternativa de izquierdas que visualice que la alternativa a la derecha no pasa por el espacio nacionalista.

 

En definitiva, no nos quedamos quietos. Somos conscientes que es necesario moverse. Manteniendo claras nuestras señas de identidad, somos una izquierda alternativa, y nuestros objetivos, hacer real el cambio de izquierda en base a un programa coherente y creíble, seguiremos trabajando para sumar a todas las personas y colectivos que quieran recorrer con nosotros el importante camino que tenemos por delante.

 

3.- Mantener y reforzar el trabajo político y organizativo a un año de las elecciones autonómicas y municipales.

 

Estamos desde IUN-NEB manteniendo un intenso trabajo y actividad política, institucional y organizativa.

 

En el Parlamento de Navarra estamos trabajando con fuerte intensidad en presentar nuestras propuestas y en demostrar que existen alternativas a las políticas que desde el Gobierno de Navarra se vienen aplicando.

 

Y sin renunciar a la presentación de alternativas en todos los campos (laicidad, interrupción voluntaria del embarazo, custodia compartida, medio ambiente, servicios y políticas sociales...) estamos situando nuestro mayor esfuerzo en dar respuestas desde la izquierda a la situación provocada por la crisis y el paro.

 

En este sentido, hay que resaltar la presentación por el grupo parlamentario de IUN-NEB de una alternativa para la reducción del déficit presupuestario que no pasa por los recortes en las políticas sociales (educación, salud, dependencia...).

 

Hemos presentado una Proposición de Ley Foral de modificación de los impuestos directos para aumentar la progresividad y la recaudación. Proponemos subir hasta el 50% el tipo máximo en el IRPF, recuperar el Impuesto sobre el Patrimonio, subir al 35% el tipo impositivo para las empresas con grandes beneficios y elevar al 24% el tipo de gravamen a las plusvalías.

 

Toda esta reforma reportaría a las arcas forales un incremento de recaudación de unos 200 millones de euros. Dinero que saldría de los bolsillos de las grandes rentas, patrimonios y beneficios empresariales.

 

Para reducir el déficit públicos la alternativa a los injustos recortes sociales existe, e IUN-NEB lo ha demostrado presentando esta propuesta en el Parlamento de Navarra.

 

Desde el trabajo organizativo se está asimismo desarrollando con intensidad las actividades de presentación e impulso del proceso de refundación, así como de muchas otras relacionadas con actos republicanos, de memoria histórica, movilizaciones pacifistas...

 

Estamos a un año de las elecciones municipales y al Parlamento de Navarra, y es esencial intensificar a todos los niveles de nuestra organización el trabajo y la movilización.

 

Las asambleas locales deben preparar ya su agenda de trabajo de cara a las elecciones. En cada localidad hay que valorar y gestionar las posibilidades que tengamos de sumar y crecer en base a una propuesta local de izquierdas.

 

Y a la vuelta del verano, en el otoño, deberemos abordar los procesos de elección de los candidatos de IUN-NEB al Parlamento de Navarra y a los diferentes ayuntamientos.

En definitiva, ahora es el momento para tensionar nuestra organización desde la cohesión y la unidad. Cohesión y unidad para salir con fuerza hacia fuera, para impulsar nuestras propuestas, para movilizar, para sumar en la izquierda, para refundar la izquierda navarra, y en definitiva para situar nuestro trabajo en la calle y en la sociedad.

 

Coordinador General

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