Opinión |
Por la IIIª República: (Una respuesta democrática a la crisis del capitalismo y la dictadura del mercado)
Aunque sólo (y nada menos) fuera por sustituir una forma antidemocrática, contraria al principio de igualdad y por tanto injusta, de establecer la jefatura del Estado con base en pretendidos derechos de sangre, hereditarios, vitalicios y de inspiración divina por otra democrática, igualitaria y con fundamento en la razón del pueblo libre, la instauración de la REPÚBLICA ya tiene plena justificación y razón de ser.
Pero REPÚBLICA es mucho más que meramente una forma de Estado; se define como el régimen político en el que la búsqueda del bien común es cosa de todos y a todos corresponde, como la conciencia de pertenecer a una misma sociedad y compartir la responsabilidad de su correcto funcionamiento; es una forma de vida basada en la participación colectiva y diaria de hombres y mujeres fundamentada en unos valores que hoy, en la situación actual, mantienen plena vigencia y requieren su pleno desarrollo.
Ya en la Antigüedad Clásica, el concepto República obedecía a dos principios fundamentales: Libertad, entendida entonces como la inmunidad frente al poder arbitrario de los Tiranos y el derecho a decidir mediante participación en el gobierno, y Virtud Pública, como espíritu público, como disposición para anteponer el bien común. En la Era Moderna se une a estos principios el de Igualdad sin el que sin duda los otros resultarían imperfectos.
La IIª República Española, referente próximo de lo que aquí venimos a reivindicar, aplicó estos principios y trato de desarrollar unos valores constituyendo un claro ejemplo de que República significa mayor justicia. Así, como elementos de aquel periodo de profundización democrática y modernización, podemos citar, además de la ampliación de derechos fundamentales incluyendo los de carácter socioeconómico, la extensión del sufragio a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, la inclusión del derecho de petición y del de iniciativa popular, la separación Iglesia - Estado que pone a éste no en manos de Dios sino de los hombres, el reconocimiento del derecho de autonomía y la cooficialidad de las lenguas de las distintas nacionalidades, la extensión de los servicios sanitarios, la fuerte promoción de la educación y la cultura en el convencimiento republicano de que sobre éstas se asientan la libertad y la democracia. La IIª República introdujo los seguros sociales y reguló derechos laborales como la jornada de 8 horas, los contratos de mano de obra o la fijación e incremento de los salarios; mención especial merece la Ley de Reforma Agraria que planteó una justa distribución de la propiedad.
Pero no pretendo hacer un ejercicio de nostalgia, es tiempo ya de proponer y avanzar.
En este momento en el que el liberalismo capitalista ha cercenado la democracia y sus fundamentos y que los valores del mercado priman sobre los colectivos y sobre los derechos individuales, la defensa política y el ejercicio efectivo de los tradicionales valores republicanos de Libertad, Igualdad y Fraternidad es imprescindible y cobran una nueva dimensión para confrontar con los fundamentos neoliberales que alimentan la corrupción (hoy los juzgados y la prensa se saturan con los casos de supuestos servidores públicos que se han guiado por esos fundamentos) y han conducido al mundo hacia una crisis global que afecta a toda la humanidad.
-Frente al liberalismo capitalista que promulga una suerte de libertad subjetiva, no intervencionista, que coloca a unos individuos en una situación de preeminencia y dominación sobre los otros, hay que oponer el concepto republicano de libertad consistente en la protección de los ciudadanos ante la dominación y la dependencia.
-Frente al individualismo posesivo que conduce a las personas hacia la falta de implicación y participación política y colectiva, aislándolos y haciéndolos cada vez más súbditos y menos ciudadanos, frente a la competitividad como forma de que los fuertes aprovechen sus ventajas de entrada y frente al consumo irresponsable que esquilma los pueblos conduciéndolos a la miseria, debe imponerse el valor de la fraternidad, hoy entendida como solidaridad universal, que promueve la colaboración y corresponsabilización, el establecimiento de espacios públicos y de desarrollo de proyectos colectivos y un desarrollo racional, sostenible y responsable para con las generaciones venideras.
-Frente a la supremacía del mercado, del tanto tienes tanto vales, la República defiende el principio de Igualdad entendida esta, no solamente como meritocracia o igualdad de oportunidades e igualdad ante la ley, sino también como lucha contra la desigualdad sustancial y a favor de la equidad económica y la justicia social, como igualdad básica de todos los seres humanos como tales, independientemente de raza, sexo, religión, ideología, etc.
Y es que República es sinónimo de democracia, es su fundamento mismo. Sin propiedad y asuntos públicos, sin res pública, la democracia se vacía de contenido al no haber dominio sobre el que el pueblo pueda ejercer su poder legítimo.
Esta es la situación en la que nos encontramos actualmente en la mayor parte del mundo, también en España, donde en los últimos años, con la monarquía parlamentaria liberal, se ha vaciado el Estado privatizando casi todos los recursos y servicios públicos, incluso los esenciales, de manera que éste se ve, rendido, incapaz para defender los derechos de sus ciudadanos ante la agresión salvaje que está suponiendo la crisis del modelo capitalista.
Por todo esto, Izquierda Unida, tomando lo mejor del pasado, aquello que nuestros abuelos defendieron hasta morir asesinados, pero mirando hacia el futuro, proclamamos nuestro firme y decidido trabajo por el advenimiento de la IIIª REPÚBLICA ESPAÑOLA.
¡¡¡VIVA LA REPÚBLICA!!!
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