Opinión |
Izquierda Unida de Navarra: es nuestra oportunidad
EL día 27 de febrero Izquierda Unida de Navarra celebra su VIII Asamblea ordinaria, que resulta ser más extraordinaria que nunca. Tenemos la oportunidad de salir de esta Convención fuertes y unidos. Tenemos un reto, las elecciones municipales y autonómicas de 2011. Para lograr el mejor resultado para la izquierda de Navarra debemos colaborar y participar en una organización política que surja desde los municipios, que tenga presencia en muchos pueblos y ciudades, organización con presencia en el Parlamento. Una organización política qué sea útil y en la que se sientan identificados un número importante de ciudadanas y ciudadanos. Necesitamos tener un instrumento político de cambio. Nuestro reto es perseguir y conseguir el cambio político. Crear un referente que hoy no existe en Navarra.
Es hora de reflexionar sobre nuevos modos de participación y debemos arriesgar. Simpatizantes y colaboradores tienen que participar en las deliberaciones de Izquierda Unida. Porque los actuales métodos generan alejamiento de la ciudadanía, desilusión, desmotivación y desencanto con la política. Hay que adoptar nuevas formas de participación política, hay que ser audaces y un punto irreverentes.
Debemos empezar por desarrollar la democracia participativa en nuestra propia organización. Izquierda Unida de Navarra debe finalizar su proceso de refundación sin aparcar otro proceso mucho más importante, que no es otro que el colaborar en la construcción, sin arrogancias, sin hegemonías, de una candidatura con garantías de éxito para las elecciones de 2011, desde el municipalismo, defendiendo políticas al servicio de los ciudadanos, impulsando un nuevo modelo de desarrollo, comprometiéndose con la juventud, creyendo de verdad que son el futuro, sin intentar condicionar su pensamiento y su acción, dejando que yerren.
Con una apuesta decidida por la defensa de la protección del medio ambiente. Sin dar un paso atrás en la garantía de los derechos de la ciudadanía, defendiendo con ahínco una buena gestión pública de los servicios, con especial atención a la sanidad y a la educación.
En estos momentos de gran dificultad económica para muchos ciudadanos, propuestas políticas que hasta hace poco se desacreditaban como antiguas y fracasadas son más válidas que nunca; véase un estado fuerte en vez de un mercado que regule todo, un sistema impositivo más justo en el que pague más quien más tiene, así como la necesidad de disponer de una banca pública que dé solución a los problemas de empresas y particulares. En estos momentos hay que poner límite a un modelo económico que no compartimos, admitiendo que a día de hoy no existe un modelo alternativo. No nos resignamos a buscar otro modelo económico que ofrezca al conjunto de la sociedad garantías reales de prosperidad.
La crisis de la izquierda es real, pero no por falta de proyectos ni de aspiraciones. El fracaso está en ser incapaces de transmitir aquello en lo que creemos, nos enredamos en un lenguaje que solo entendemos nosotros, perdiendo el tiempo en explicar quiénes somos, sin darnos cuenta de que la sociedad ya sabe de nosotros. Nos afanamos en discusiones baldías sobre temas que a la sociedad le importan un carajo, defendiendo banderas que nos arrogamos como propias pero que hace mucho tiempo el conjunto de los partidos han adoptado. La sociedad quiere saber qué haremos si tenemos posibilidad de gobernar.
Debemos adaptarnos a los tiempos que corren y trabajar con los ciudadanos día tras día, cambiando viejos modos de dirección estática, tomarnos la política con el dinamismo, la pasión y la ilusión necesarios, modernizando nuestros mensajes y nuestros discursos, siendo capaces de transmitir la confianza y la seguridad de que somos útiles a la sociedad.
Tenemos al final de este mes la oportunidad de convencernos de que no podemos fundamentar nuestros resultados políticos en el fracaso o la desilusión de los otros. No nos podemos conformar con el voto de los desencantados. Con los que se sienten traicionados. Con los desilusionados. Nuestro éxito en las urnas se tiene que fundamentar en la ilusión y la esperanza de que se puede hacer realidad una sociedad distinta. Porque si nuestra fortuna se basa en el fracaso, solo sobreviviremos, solo mantendremos el halo de vida por un tiempo corto. Si nuestro éxito se basa en la ilusión y la esperanza, y nuestro objetivo es ganar, decidir, influir, tendremos el futuro asegurado. Necesitamos evolucionar, comprender el camino que marca la sociedad. Nuestro destino no puede ser creernos la vanguardia social de España y convertirnos en el pasado histórico de la política. No será justo que ocurra, ni como herederos de quienes realmente en el pasado revolucionaron la sociedad intentando hacerla más justa, ni para quienes en el futuro reclamen una sociedad distinta. No podemos reclamarnos progresistas y ser incapaces de andar.
Quienes firmamos, militantes activos de Izquierda Unida de Navarra, apostaremos porque esta Asamblea nos conduzca a la configuración de una fuerza política producto de la suma de muchos y muchas, sin maximalismos, plural, abierta, capaz de presentarse a las elecciones de 2011 con la fuerza y unidad suficiente para ser decisivos en todos los lugares donde estemos presentes. El hoy de Izquierda Unida de Navarra es trata de refundar una organización para la izquierda, el mañana, tratar de gobernar con la ciudadanía desde la izquierda.
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