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Informe Consejo político 20.06.2009

1.- Elecciones Europeas: IU frena su caída pero no recupera apoyo, vuelco hacia la derecha y la extrema derecha en toda Europa, fuerte caída de la socialdemocracia, y abstención y alejamiento masivo de la ciudadanía ante el proyecto europeo.

 

El mapa político surgido de las Elecciones Europeas del 7-J ha supuesto una ruptura del precario equilibrio que existía entre el Partido Popular Europeo y el Partido Socialista Europeo, y un vuelco muy fuerte hacia posiciones de derechas cada vez más extremas y antisociales.

 

Con ello cabe esperar que también se alteren los consensos sobre los que se ha gobernado una construcción europea que, aunque orientada esencialmente hacia el neoliberalismo, presentaba resistencias a las propuestas más extremas de la derecha (directivas de las 65 horas y Bolkestein).

 

Las diferentes familias de la derecha europea, desde las más antidemocráticas y autoritarias, hasta el centro derecha pasando por los euroescépticos, los liberales y los conservadores, tienen en sus manos casi dos terceras partes del europarlamento.

 

En este contexto de avalancha conservadora es relevante que el Partido de la Izquierda Europea, en el que se integra IU, haya conseguido mantener su representación global (en torno al 5% de la eurocámara).

 

Por el contrario la socialdemocracia ha cosechado una derrota histórica con apoyos por debajo del 20% en Francia, Gran Bretaña, Holanda o Alemania (20,8%). En el 7-J trece de los veintisiete partidos socialdemócratas europeos han estado por debajo del 20% de los votos.

 

Asimismo, en estas elecciones adquiere una importancia central en cualquier análisis la abstención masiva, por encima del 50%, que se ha producido tanto en el conjunto de Europa como en España y en Navarra.

 

Este masivo alejamiento ciudadano del proyecto europeo tiene muchas lecturas pero una fundamental es la del debilitamiento de la participación democrática en la construcción europea.

 

Y cuando la democracia retrocede, quien ocupa el espacio que deja vacío no son los sectores populares ni el interés general, sino que suelen ser los poderosos y los intereses privados y minoritarios los que suelen aprovecharse de ello.

 

Es necesario denunciar también la responsabilidad que los partidos mayoritarios europeos tienen en este proceso de abandono de la ciudadanía respecto del proyecto europeo. Ellos son los que han acercado Europa a los mercaderes y al dinero, y la han alejado de ciudadanos y trabajadores.

 

Pero también no podemos pasar por alto ante la masiva abstención producida que el conjunto de la izquierda, y también la izquierda alternativa, no ha sido capaz de movilizar en las urnas, en un momento de crisis y desempleo, a los trabajadores y a las víctimas de la crisis.

 

Y esto nos sitúa ante el espejo de nuestra gran dificultad para ser instrumentos políticos y sociales eficaces y útiles. Sobre las causas últimas de esta situación toda la izquierda tiene ante sí una reflexión crucial que afrontar.

 

Si los últimos años se han caracterizado por una derecha a la ofensiva en Europa ante la que escasa resistencia que oponía el Partido Socialista Europeo, ahora hay que esperar que esta situación se agrave, y que políticas de desregulación laboral, recortes sociales, criminalización de la inmigración y descarga sobre trabajadores, autónomos y pequeños empresarios y agricultores de las consecuencias de la crisis se acentúen.

 

Por ello toda la izquierda europea, y nosotros formando parte de ella, tendremos que afrontar situaciones políticas y sociales muy difíciles, y en un contexto de importante debilidad.

 

Ante este escenario deberemos volcarnos en la organización y en la movilización para hacer frente a la derecha y sus políticas. Debemos ser conscientes de ello y prepararnos.

 

Por otra parte la caída en España de 5 puntos del PSOE, y la victoria del PP, no cabe situarla tanto en el marco del avance de la derecha en toda Europa como en la propia coyuntura de la política española, y en las decisiones, errores y trayectoria del propio gobierno del PSOE.

 

También, el hecho de que la corrupción no tenga, al menos en estas elecciones, una sanción relevante por parte de los votantes, puede servir de indicador de cuáles son los verdaderos parámetros culturales y de valores en los que está instalada una parte muy importante de la sociedad.

 

En todo caso a partir del resultado electoral del 7-J cabe esperar que las presiones de la derecha social y económica hacia el gobierno para avanzar en una salida antisocial de la crisis van a aumentar, y lamentablemente el PSOE tiene ya un amplio historial de cesiones antes las ofensivas neoliberales.

 

En relación al resultado electoral en Navarra hemos pasado del 4,27 al 3,35% perdiendo 1.768 votos (con una participación en 2009 dos puntos y medio inferior a la de 2004) por lo que no podemos estar satisfechos con nuestro resultado.

 

En este sentido las urnas vuelven a situarnos en un estado de fuerte debilidad, debilidad ante la que tenemos por delante el gran esfuerzo político y organizativo que supone la refundación.

 

Sin embargo, al igual que ha sucedido en el conjunto del Estado, hemos conseguido frenar la caída porcentual que en cada proceso electoral veníamos arrastrando.

 

Así el 3,35% obtenido en estas elecciones europeas es ligeramente superior al 3,29% que obtuvimos en las elecciones generales de hace un año.

 

La abstención en Navarra ha sido incluso más masiva que en el Estado (56,5%) por lo que es ciertamente temerario realizar demasiadas extrapolaciones sobre el futuro, y sobre lo que vaya a suceder en las elecciones municipales y forales de 2011.

 

Sin embargo, a grandes rasgos, la fotografía de 7-J sitúa en una mejor posición al PP y en cierta medida también al nacionalismo ligado a Batasuna (cuyo electorado se han movilizado con más intensidad), y por el contrario retrata en un escenario de cierta debilidad o estancamiento al PSN y a las formaciones nacionalistas integradas en Nabai.

 

Así, en Navarra el 7-J ha supuesto buenos resultados para dos formaciones que hoy no tienen asiento en el Parlamento Foral: el PP que ha sido la formación más votada con el 37,9% de los sufragios, lo cual ha demostrado que el electorado de UPN ha acudido mayoritariamente a las urnas a votar a esta candidatura, y la lista ligada a la autodenominada izquierda abertzale, Iniciativa Internacionalista, que con un 11,46% de los votos ha demostrado que mantiene su influencia social y electoral frente a otras opciones nacionalistas.

 

Por el contrario, el resto de formaciones con asiento en el Parlamento Foral (sin contar a UPN y CDN que no concurrían) no han cumplido sus expectativas: el PSN que aspiraba a ser la fuerza más votada demuestra que tiene techo en Navarra y con un 31,29% retrocede más de tres puntos tanto en relación a las generales de 2008 (34,58%) como a las europeas de 2004 (34,94%), y las formaciones que integran Nabai (Aralar, EA y PNV) cuya suma de votos alcanza un 8,78% frente al 11,37% que obtuvieron en las europeas de 2004 o el 18,53% que alcanzó Nabai en las generales de 2008.

 

Nosotros, IUN-NEB, como ya  se ha indicado más arriba, hemos subido ligeramente en relación a las generales de 2008 y bajado un 0,92% respecto a las europeas de 2004.

 

En el conjunto del Estado IU-ICV ha mantenido los dos eurodiputados que logró en 2004, y ha mantenido también el porcentaje de voto obtenido en las generales si bien ha perdido 60.000 votos en relación a las elecciones europeas anteriores.

 

También hay que destacar que no existe izquierda alternativa con peso real en el conjunto del Estado al margen de IU. Y esto es muy importante porque demuestra que la refundación no puede asentarse simplemente en una suma de siglas.

 

Se puede afirmar que hemos frenado la caída en la que estábamos inmersos pero que todavía no hemos conseguido darle empuje a un proceso de recuperación y avance.

 

No obstante, frenar la pronunciada caída en la que nos encontrábamos, en el Estado y en Navarra, es un dato no despreciable, y la receta para consolidar un cambio de tendencia e iniciar una recuperación está dada por nuestra IX Asamblea Federal.

 

Receta que, por lo que atañe a la primera de sus componentes, ya ha empezado en esta campaña a ponerse en práctica y a visualizarse socialmente: unidad interna y dirección compartida por una parte, y refundación y apertura a la sociedad en el marco del proyecto político definido en la Asamblea Federal (declaración de Rivas-Vaciamadrid) por otra.

 

En los próximos meses la refundación debe suponer el encuentro de IU con su base social, la apertura de nuestra organización a los trabajadores, los jóvenes, los inmigrantes, las mujeres, y en general a las víctimas del sistema y de la crisis.

 

La refundación debe significar fundamentalmente desplegar un gran esfuerzo político y organizativo por recuperar y ampliar nuestras hoy mermadas alianzas sociales con estos sectores.

 

Esta debe ser nuestra hoja de ruta inmediata, y la que permitirá a IU no sólo parar la bajada electoral que arrastramos desde hace años sino también darle la vuelta para avanzar y hacer crecer la fuerza social y política de la izquierda alternativa.

 

IU es necesaria, puede hacer crecer su hoy debilitada base social y electoral, y ha encontrado una hoja de ruta en la IX Asamblea Federal que ahora hay que saber mantener y hacer madurar.

 

Y en Navarra también estamos embarcados en la Refundación. Sus objetivos, contenidos y calendario fueron aprobados por el Consejo Político del 14 de febrero pasado y son, asimismo, coherentes con los acuerdos de la VII Asamblea de IUN-NEB.

 

Durante el verano y el otoño trabajaremos en la dirección de sumar y concertar apoyos a favor del nuevo impulso que nuestro proyecto necesita, y en el primer semestre de 2010 en una Asamblea de IUN-NEB será el conjunto de la afiliación la que, con los mimbres que hayamos sabido recoger, habrá de hacer el cesto definitivo de la refundación.

 

De igual manera, en el ámbito federal también el próximo año una Asamblea de IU deberá culminar el proceso de refundación.

 

Finalmente cabe hacer una reflexión más de fondo.

 

La derrota del conjunto de la izquierda en Europa, por su amplitud y extensión, no se puede explicar sólo en términos de errores tácticos o de coyuntura. Aquí afrontamos un escenario de retroceso ideológico y cultural, de principios y valores, especialmente de la socialdemocracia ante la derecha y el neoliberalismo.

 

Treinta años de globalización neoliberal no han encontrado en Europa una resistencia coherente y firme de la izquierda en el terreno ideológico y cultural, sobre todo por parte de los partidos socialdemócratas, y ahora la consecuencia es que estamos sin suficientes alianzas y apoyos sociales con los que frenar a la derecha.

 

Es evidente que hacer frente a esta situación requiere de estrategias y acciones que van mucho más allá de una reacción táctica o coyuntural, y por lo tanto definir esas líneas de acción a medio y largo plazo va a ser imprescindible para que la izquierda en Europa pueda volver a contar con posiciones de liderazgo y hegemonía social.

 

Durante los últimos 30 años la derecha ha desplegado una contundente lucha de clases de “los de arriba¨ contra ¨los de abajo¨ (esa ha sido la esencia del neoliberalismo) frente a la que muy poca resistencia ideológica ha presentado la socialdemocracia europea, que se ha dedicado a gestionar el día a día allí donde gobernaba mientras se desmantelaban las políticas públicas de intervención económica, se bajaban impuestos y se consolidaba una sociedad asentada en los valores del individualismo y el consumismo.

 

El 7-J la socialdemocracia europea asistió a la inevitable consecuencia de su renuncia a la lucha ideológica en áreas tan centrales como las socioeconómicas.

 

La izquierda europea, de cara al futuro, debe rearmarse en el terreno de sus principios y valores, y con ellos comenzar a darle la vuelta a la lucha de clases de ¨ los de arriba ¨ contra ¨ los de abajo ¨ de las últimas tres décadas.

 

De esta forma, y poniendo también la prioridad en el resto de crisis que sangran el planeta (medioambientales, norte-sur, alimentarias, militaristas...) la izquierda europea debe recuperar su alma, sus principios y valores, para poder volver a dar la batalla por otra Europa posible, y por otro mundo posible.

 

2.- Salida de la Crisis: o el recorte de derechos que persigue la CEOE y el PP, o la apuesta por recuperar las políticas públicas y ampliar la protección social que defendemos la izquierda y los sindicatos.

  

El retrato de la crisis hoy en España, y en Navarra, es el retrato de un drama social y laboral.

 

Hace año y medio el gobierno socialista prometía el pleno empleo y hoy más de cuatro millones de parados dan testimonio del fracaso de las políticas económicas aplicadas por el PSOE y el PP.

 

En el último año los bancos y cajas han puesto la mano para recibir del gobierno decenas de miles de millones de euros mientras centenares de miles de trabajadores y trabajadoras ponían la cara para recibir los golpes de la crisis en forma de paro y exclusión social.

 

Jóvenes, inmigrantes y trabajadores temporales han sido los paganos fundamentales de esta catástrofe social mientras que buena parte de sus máximos responsables obtenían del gobierno los apoyos y ayudas que reclamaban.

 

Hoy todavía es el día en el que el gobierno de Zapatero no ha tomado ninguna medida para mejorar y ampliar la cobertura económica por desempleo, ha pesar de que más de un millón de trabajadores han agotado ya sus prestaciones.

 

Y mientras tanto es preciso reconocer que la izquierda social y política no ha sido capaz, no hemos sido capaces, de impedir mediante la lucha y la movilización que sean los más débiles los que sufran y padezcan los costes del desastre social que supone la presente crisis económica.

 

El ajuste del sistema económico se ha traducido, proceso que continúa, en términos de pérdidas masivas de empleo. Y a partir de ahora lo que se va a decidir es en qué condiciones y con qué contenidos se diseña y se realiza la salida de la crisis.

 

En este sentido, y en este momento, ya están claramente planteados los dos escenarios posibles de salida de la crisis económica; el escenario propuesto ya abiertamente por la derecha económica y política por un lado, y la salida alternativa que sostenemos desde la izquierda política y social por otro.

 

Y en medio, sin despejar las dudas y las incertidumbres sobre el rumbo a seguir, aparece el gobierno del PSOE que un día afirma que no permitirá ningún recorte de derechos mientras que al día siguiente presenta un pacto con la derecha de CIU en el debate sobre el estado de la nación para reformar el mercado de trabajo (pacto que gracias a la presión de IU y de los sindicatos el PSOE echó finalmente para atrás) en contra de los derechos de los trabajadores.

 

La receta de la patronal y de la derecha política ha sido ya planteada abiertamente tanto al gobierno central como a los sindicatos, y ha tenido ya sus primeras consecuencias. Así, de hecho, ha provocado el fracaso de la negociación para alcanzar un acuerdo marco para la negociación colectiva en el ámbito del estado.

 

La receta de la derecha tiene como contenido fundamental el siguiente: reforma laboral con menos derechos para los nuevos contratos, posibilitar con carácter general los despidos sin pasar por la tutela de los tribunales o la autoridad laboral, reducción de las cotizaciones empresariales a la seguridad social, reducción de los impuestos a las empresas y reducción de los salarios.

 

De esta manera CEOE, PP y CIU persiguen no solo que los trabajadores paguen los platos rotos de la crisis, como ya lo están haciendo en forma de destrucción masiva de empleo, sino que además salgan de la misma con menos derechos y más debilitados.

 

Si estas propuestas pasan al BOE tendremos no solo ya la actual destrucción de empleo que padecemos, sino también menos protección social, menos servicios y políticas públicas, despidos todavía más baratos, menos salarios, menos pensiones, y en definitiva mucha más desigualdad e injusticia social.

 

Por el contrario desde la izquierda política y social estamos defendiendo una salida de la crisis favorable a los trabajadores y a la mayoría social.

 

Salida justa y democrática que pasa esencialmente por aumentar los impuestos a los que más tienen para incrementar las políticas públicas y la protección social, no retroceder sino avanzar en derechos sociales y laborales, no reducir las cotizaciones sociales a la seguridad social, no reducir los salarios, y poner en marcha un nuevo modelo económico sostenible asentado en el capital humano y en la participación real de los trabajadores en las decisiones económicas y empresariales.

 

Estas nuevas políticas conllevarían un cambio en la línea económica que tanto PSOE como PP han aplicado en las últimas décadas, y supondría orientar la gestión y la salida de la crisis a favor de las personas y los trabajadores.

 

Y esta es la apuesta que defiende y por la que trabaja y se moviliza IU, para lograr una salida justa y democrática a la crisis. No es nuestro programa de máximos, no es el socialismo democrático del siglo XXI que defendemos, pero si debe ser el contenido compartido por la izquierda política y social para movilizarse frente a la crisis y la derecha.

 

Los sindicatos por su parte tratan en este momento de alcanzar estos objetivos en el proceso de diálogo social. En este marco el gobierno del PSOE tendrá que definir finalmente donde se posiciona; si con la izquierda y la mayoría social, o si con una salida antisocial de la crisis como ya esbozó mediante el acuerdo frustrado con CIU.

 

Hasta ahora el PSOE no ha pasado de las buenas palabras y los movimientos erráticos.

 

Su trayectoria y sus decisiones de política económica en los últimos años no le sitúan precisamente al lado de la izquierda y los trabajadores: apoyó el ahora colapsado modelo económico sustentado en la especulación del ladrillo y el endeudamiento masivo, aplicó rebajas de impuestos a los ricos (bajar impuestos es de izquierdas llegó a afirmar Zapatero), o no aportó la necesaria financiación a las políticas sociales como sucede ahora con la ley de dependencia.

 

Además de su trayectoria pasada hay que insistir en que hoy, ante una situación de emergencia social con más de 4 millones de parados, nada ha hecho el gobierno del PSOE para mejorar la protección social del millón largo de trabajadores sin prestación de desempleo pero si ha entregado sin embargo decenas de miles de millones de euros a cajas y bancos.

 

Y finalmente continua lanzando significativos guiños a la derecha económica y política entre los cuales destaca el nombramiento como Secretario de Estado de Economía de José Manuel Campa, notorio defensor de una reforma laboral que conlleve recortar derechos a los trabajadores.

 

Por todo ello este verano, y el próximo otoño, van a resultar decisivos para decidir cuál de las dos posibles salidas a la crisis se impone.

 

En estos meses conoceremos los resultados del proceso de diálogo social, y aumentarán sin duda las presiones de la derecha y la patronal.

 

En este contexto IU, IUN-NEB en Navarra, debe dar la batalla al lado de los trabajadores y la mayoría social, y estar preparada para cualquier escenario agudizado de movilización y conflicto social.

 

IU está en movilización permanente contra la crisis y sus responsables, y debe estar por lo tanto concienciada y movilizada para participar en primera línea, en defensa de los trabajadores y la mayoría social, ante cualquier forma que presente en los próximos meses el conflicto social que supone la crisis económica.

 

3.- En Navarra el gobierno de la derecha, ante la crisis, acentúa su política clientelar, gobierna para sus entornos y no para la mayoría.

 

En los últimos meses el Gobierno de Navarra ha pisado el acelerador a la hora de legislar mirando sobre todo los intereses y necesidades de sus aliados y entornos económicos.

 

Aliados y entornos económicos cuyos intereses y necesidades no coinciden obviamente con los de la mayoría social.

 

Los ejemplos de esta conducta son numerosos y lo que varía es el nivel de gravedad o de escándalo que provoca, o debiera provocar, la actitud del ejecutivo foral.

 

Así por ejemplo a pesar de que hoy Navarra padece una situación de escasez de profesionales sanitarios la Consejera de Salud, María Kutz, no ha tenido empacho en posicionarse abiertamente en contra de que la UPNA incorpore estudios de medicina en su oferta académica.

 

Posición de la Consejera que evidentemente tiene un beneficiario directo y principal. Beneficiario directo y principal que no son ni los ciudadanos  ni los estudiantes pero que sí es la Universidad del OPUS DEI.

 

Otro ejemplo, quizás el que más escándalo social ha causado, es el anuncio de que el Gobierno de Navarra podría, mediante una alambicada operación financiera, asumir la deuda de los promotores privados de la operación Guenduláin, ahora que la crisis ha convertido en papel mojado sus expectativas.

 

Porque pagar con dinero público las pérdidas de quienes en los últimos años se han forrado con la especulación urbanística, y que de esta manera han impedido a miles de ciudadanos y trabajadores acceder a una vivienda, es todo un escandalazo social.

 

Pero quizás el ejemplo más grave, por sus consecuencias sociales y económicas, de esta política clientelar dirigida a beneficiar a los entornos económicos del gobierno, sea la recién aprobada Ley Foral de medidas urgentes en materia de Vivienda.

 

Esta Ley Foral supone el enésimo escándalo en beneficio de intereses privados, y conllevará en los próximos años la eliminación de la intervención pública directa en la promoción de vivienda protegida.

 

Con esta Ley Foral la empresa pública VINSA (que en los últimos años ha promovido directamente miles de viviendas protegidas tanto en régimen de propiedad como de alquiler) ha quedado de hecho, aunque no de derecho, disuelta y reducida a la inactividad.

 

Y aquí los beneficiarios directos y principales de esta decisión tampoco han sido los ciudadanos, sino que han sido los promotores privados de vivienda.

 

Evidentemente, como viene sucediendo desde septiembre de 2007, todas estas medidas no habrían sido posibles, o no serán posibles, sin el apoyo del PSN.

 

Otro elemento al que en los próximos meses desde IUN-NEB habremos de estar muy atentos por los posibles recortes sociales que conllevará es el de la política presupuestaria del Gobierno de Navarra.

 

Los ingresos presupuestarios hasta el 31 de mayo se han reducido en un 3’18% como consecuencia de la caida de los ingresos fiscales que está causando la crisis económica.

 

Conociendo las prioridades de la derecha es de temer que esas caídas en los ingresos se traduzcan en recortes del gasto y la inversión social.

 

De hecho el gobierno de UPN y CDN ya ha incumplido el pacto educativo suscrito con los sindicatos de la enseñanza pública mientras mantiene las mejoras en la enseñanza privada concertada, y también ha recortado en más de 4 millones de euros las ayudas a las madres trabajadoras.

 

Las prioridades presupuestarias del Gobierno de Navarra siempre han estado claras, no hay dinero para cumplir el pacto educativo o para las madres trabajadoras pero sí lo hay para el Museo de los Sanfermines, o para el pabellón Navarra- Arena.

 

Otro ejemplo sangrante es lo que está sucediendo con el programa de renta básica. Como consecuencia de la crisis se ha duplicado el número de solicitudes pero no se ha incorporado más personal para su tramitación con lo que se ha producido un atasco de meses en la concesión de la prestación económica, lo cual está llevando al límite a familias que ya están en una situación dramática.

 

El criterio general que el gobierno está imponiendo es el de restringir y recortar el gasto social. Lo último ha sido las nuevas instrucciones para el desarrollo del programa de gratuidad de libros de texto. Suponen unas condiciones más duras que necesariamente supondrán mayor gasto para las familias.

 

Todos estos casos han sido denunciados por IUN-NEB.

 

En este escenario hemos de mantener, como lo estamos haciendo, nuestra actividad y capacidad de iniciativa en el Parlamento y en los ayuntamientos.

 

Prueba de la capacidad de propuesta que por ejemplo desarrollamos en el Parlamento de Navarra son las proposiciones de ley foral sobre derecho subjetivo de acceso a la vivienda, de crédito extraordinario de financiación del pacto educativo o de extensión de la zona mixta en la ley foral del vascuence.

 

Coordinador General

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