Opinión |
Prioridades Políticas
Mirar los Presupuestos tanto del Ayuntamiento de Pamplona, como de la Consejería de Bienestar Social, Deporte y Juventud del Gobierno de Navarra para el año 2009 que se presupone muy difícil, deja muy claras sus intenciones: prioriza la inversión en cemento sobre las necesidades de los ciudadanos. Se visualiza la escasa importancia que se ha dado a mejorar las condiciones de la vida diaria de quienes, sean personas mayores o parados sin unas pensiones o un desempleo digno. estos días pasan mucho frío en todos los sentidos, sin encender sus estufas o calefacciones, limitando su alimentación y la administración mirando hacia otro lado.
¿Hay fondos y se tramitan con urgencia la atención de estas necesidades vitales? ¿O se deja que lo cubran Cáritas y el Banco de Alimentos como si nuestros convecinos no tuvieran derechos? Las respuestas son no y sí, respectivamente. Mientras se deja en manos de otros la supervivencia de cada vez más personas, se destinan millones de euros por parte del Gobierno de Navarra, para una obra tan poco urgente como es el estadio-polideportivo gigante que van a construir en el Sadar. Si hacer política es priorizar necesidades y gasto, nosotros no compartimos, en absoluto, lo que hacen con el dinero de todos los partidos que han pactado estos presupuestos del 2009, UPN y PSOE. Para nosotros, en primer lugar están las necesidades básicas de todos los que viven en Navarra y Pamplona, alimentación, vivienda, educación...
La situación de crisis y paro galopante no impide a la unión de UPN-PSOE, aunque con quejas a la galería desde el último partido, pactar una obra como el Estadio Arena Reino de Navarra. Hablamos de una inversión deportiva de 60 millones de euros, proyecto que asumen tanto el Ayuntamiento como en el Gobierno como una necesidad de todos ya que ellos son los que toman la iniciativa, no desde la iniciativa privada o deportiva.
A muchos ciudadanos y ciudadanas de Pamplona Iruña nos gustaría escuchar una explicación coherente y razonable al respecto, tanto de cómo fijan ambas instituciones sus prioridades y como gestionan los presupuestos; a nosotros las explicaciones que hemos escuchado no nos valen. También nos preguntamos ¿por qué no se realiza la misma implicación, similar inversión y el mismo tratamiento a otras dotaciones y servicios esenciales?. Hablamos de la construcción y gestión de centros de 0-3 años, residencias y centros para personas mayores y/o con problemas de dependencia, centros de inserción sociolaboral etc. Muchos de estos servicios son dejados a la iniciativa privada, para luego concertar plazas muy rentables para las empresas privadas, y otros servicios como son la atención a las personas con mayores dificultades se conciertan o contratan con la iniciativa social. Mal vamos cuando ponemos por delante de necesidades básicas el cemento.
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