Opinión

Mejor responder que impedir preguntar

escrito por Javier Jimeno sábado, 19 de julio de 2008

Una vez más la cuestión vasca vuelve a la primera página de la actualidad política. Si no teníamos suficiente con el retorno de ETA a la actividad terrorista, ahora tenemos nueva bronca con la aprobación por parte de Parlamento Vasco de una consulta no vinculante a los ciudadanos vascos.

 

El contenido de las preguntas es:

 

“¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta su voluntad inequívoca de poner fin a la misma de una vez y para siempre?”

 

“¿Está usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?”

 

De manera inmediata el Gobierno del PSOE, por un lado, y el PP por otro han presentado recursos de inconstitucionalidad para evitar que se pueda llevar a cabo la consulta a los ciudadanos.

 

Parece bastante obvio que la preparación de las próximas elecciones autonómicas vascas está detrás de los diversos posicionamientos. De un lado Ibarretxe pretende generar un escenario electoral en el cual el PNV aparezca como el defensor del derecho de los ciudadanos vascos a decidir. Y por otro el PSOE como el paladín de la defensa de la unidad de España y la “concordia entre vascos”.

 

Hasta cierto punto, y con la previsión prácticamente segura de la ausencia obligada por ilegalización de la autodenominada “izquierda abertzale” de la contienda electoral, se pretende generar una polarización entre PNV y PSOE en la misma línea que se polarizaron las elecciones generales entre PSOE y PP para beneficio de ambos.

 

Pero a estas alturas a nadie se debería sorprender de que en la mayoría de los discursos de los partidos políticos subyacen intenciones electorales.

 

Sin embargo y a pesar de los intereses oportunistas que existen detrás de la convocatoria de la consulta, la cuestión central es si es o no democrático consultar a los ciudadanos.

 

El primer argumento para impedirlo por parte del Gobierno y el PP es apoyarse en la Constitución Española en la cual se plantea que la convocatoria de referéndum a nivel local o autonómico debe ser aprobada por el Gobierno del Estado.

 

Por lo tanto no se trata de que el referéndum en si mismo no sea democrático, sino que al PSOE y el PP no les viene bien que se convoque.

 

Lo fundamental es aceptar o no el derecho de los ciudadanos a participar de manera directa en la política. Si el PSOE y el PP no están de acuerdo con la consulta podrían llamar a los ciudadanos a no participar, manifestando a través de la abstención el rechazo a la misma. O cualquier otra formula donde la respuesta la diesen los ciudadanos.

 

Sustituir la participación directa en la política de los ciudadanos mediante el recurso a la reglamentación constitucional es bastante poco democrático.

 

Otro argumento muy utilizado contra la consulta es que va a enfrentar a los ciudadanos entre sí. Esto es un acto de hipocresía política por parte de buena parte de quienes lo utilizan.

 

Con este argumento se deberían haber suspendido las últimas elecciones autonómicas en Navarra o las pasadas elecciones generales, por no irnos más atrás en el tiempo.

 

La brutal polarización en Navarra no cuestionó en ningún momento el derecho de los ciudadanos navarros a decidir su representación política. Lo grave fue que la opinión directa de los ciudadanos fue modificada en los despachos del PSOE y UPN.

 

Incluso las barbaridades  de ETA, como el asesinato Isaías Carrasco, ex concejal del PSOE  en Mondragón, recibieron la mejor respuesta mediante la participación política de los ciudadanos votando masivamente contra ellos.

 

Menos despotismo ilustrado y más democracia directa de los ciudadanos.

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