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Félix Taberna, ex-Coordinador General de IUN-NEB: "Hay que crear una alternativa social para que el pensamiento de la derecha no esté siempre en el poder"
- "ETA ha muerto como concepto y en apoyo social"
[DIARIO DE NOTICIAS] - Confiesa sentirse afectado por los decepcionantes resultados cosechados por Izquierda Unida en las dos últimas convocatorias electorales, pero no pierde la esperanza de que lleguen tiempos mejores. Optimista por naturaleza, Félix Taberna tiene claro cuál va a ser su nuevo cometido, una vez que el próximo mes de noviembre cese de su cargo de coordinador de Política Institucional y Modelo de Estado de IU, en el que ahora ya sólo ejerce de forma interina. De hecho, desde el pasado verano ya no tiene dedicación exclusiva en política. "Después de 16 años de parlamentario, me apetecía reubicarme profesionalmente en mi antiguo oficio de sociólogo", dice Taberna, que desde entonces trabaja en el Gabinete de Estudios de CCOO. No obstante, su adiós de la política no es definitivo, ni mucho menos. "Desde mi posición de ser un ciudadano más, voy a buscar elementos de cooperación con otros ciudadanos y otros movimientos sociales para que en 2011 se den las condiciones para que los ciudadanos puedan cambiar este gobierno".
No soplan bueno vientos para Izquierda Unida, que vio reducida a la mitad su representación parlamentaria el 27 de mayo y que sufrió un nuevo varapalo en las generales de marzo.
Personalmente me han afectado los resultados del 9-M, porque estuve muy involucrado en el trabajo diario con Gaspar Llamazares. No obstante, desde el punto de vista intelectual, me ha afectado más el resultado de las elecciones italianas, porque mal de muchos no es consuelo de tontos, sino epidemia. Hay que hacer una reflexión global acerca de qué es lo que está pasando en la izquierda alternativa europea. En Italia ha obtenido sólo el 3,5%, en Francia el Partido Comunista se quedó en el 1% en las últimas elecciones presidenciales y en España andamos en el 4%.
No ocurre lo mismo en Suramérica.
Del otro lado del charco sí llegan alegrías. En América latina, exceptuando Colombia, hay una izquierda alternativa en Uruguay y Bolivia, una izquierda reformista en Argentina, en Chile gobierna la socialdemocracia,... Si comparamos esto con lo que había hace 15 años, las expectativas sin duda son otras.
¿Qué pasa en España?
El electorado actúa ahora de diferente forma, excepto en los casos de opciones muy nacionalistas, y no abunda en la identidad sino en la utilidad. El 9-M se abrió un debate global sobre cuál es el espacio de la izquierda alternativa, del que IU forma una parte, pero no es ni mucho menos el todo. Lo importante es cómo se organiza esta izquierda alternativa en España, que años atrás tuvo una pujanza muy grande y ahora estamos en un bipartidismo cuasiperfecto.
¿IU conoce el diagnóstico de sus males?
Nos damos cuenta de las enfermedades y de nuestros errores, pero no hemos percibido bien nuestro entorno, porque nuestra previsión era tener grupo parlamentario y nos hemos quedado disminuidos a un diputado. En consecuencia no hemos sabido analizar bien cuál era la realidad política en España.
El palo ha sido durísimo. ¿Se puede achacar todo al bipartidismo y a la ley electoral?
No. Italia y Francia tienes leyes electorales distintas y los resultados de la izquierda también han sido malos. Además, cuando admites unas reglas del juego, no puedes cambiarlas si pierdes la partida. La ley electoral tiene la culpa de que los 900.000 votos de IU no se hayan traducido en 10 o 12 escaños, pero nuestra realidad es que sólo nos han votado el 4%, cuando hasta hace bien poco teníamos 2,5 millones de votos.
¿Le ha pasado factura a IU su proximidad con el Gobierno del PSOE durante la legislatura?
Una vez que hemos fracasado, es muy fácil decir que no debíamos haber hecho esto. De todas formas, tengo que recordar que el 62% de los afiliados votaron la candidatura de Llamazares y ahí no se votaba sólo un cartel, sino una trayectoria.
¿Por dónde debería ir ahora IU?
Estamos en un debate interno y ahí dos opciones. Podemos volver a la identidad, sacar los símbolos de la hoz y el martillo y recuperar la izquierda tradicional. Y eso hasta puede ir bien. Pero yo no participo en política por identidad, por marcarme un territorio y no mezclarme con los otros. Hay otra parte del partido que ve la necesidad de mezclarse en la sociedad, cooperar, buscar elementos de unidad de la izquierda. Y la colaboración con el Gobierno de Zapatero fue en ese sentido y creo que por nuestra parte hicimos lo que debimos.
La crisis de IU es generalizada. Llamazares no sigue, Rosa Aguilar se acerca al PSOE, Anguita habla de resucitar el comunismo, en la CAV se cuestionan seguir en el Gobierno con PNV y EA, en Navarra Ion Erro renunció a seguir como coordinador general...
Yo no me sitúo en clave orgánica ni considero a los partidos políticos como ídolos de adoración. Y no voy a entrar en la crisis de IU como organización, sino en cómo vertebramos a esa base social de más de 2,5 millones de personas en el Estado español que en ningún caso están en el espacio del PSOE. Y estoy hablando de esa izquierda alternativa que entiende que el mercado no puede poner las reglas, sino que es la sociedad la que se las pone el mercado, que entiende que la ciudadanía es un concepto de derechos políticos inalienable... Entonces de lo que se trata no es de cómo se organiza IU sino esa izquierda alternativa que está huérfana de referencias.
El problema es que el papel de la izquierda se lo atribuyen formaciones como el PSOE.
Ellos están en una izquierda reformista y centrada, que toma medidas como la supresión de la Ley del Patrimonio que tiene poco que ver con la izquierda, o que intenta soportar la crisis económica con medidas de desgravación fiscal. Yo me siento más huérfano de la necesidad de vertebrar un pensamiento alternativo que de IU, porque la izquierda alternativa está en IU, pero también en determinados sindicatos y en movimientos sociales, de antiglobalización, verdes, etc, que van más allá de los 900.000 votos de IU y que necesitan participar en política.
¿Tiene arreglo la crisis de IU? Después de 30 años de democracia, el bipartidismo parece inamovible.
Tiene arreglo bajo el eslogan de otro mundo es posible . Parto de una posición de optimismo antropológico. La capacidad de respuesta del ser humano en líneas generales es positiva y sabiendo que hay un importante número de personas que, dentro de la izquierda, piensa de forma diferente al PSOE, puede haber planteamientos de resurgimiento. Y ahí tenemos ejemplos, como el de Paraguay, donde después de 60 años por fin va a gobernar la izquierda.
En Navarra da la sensación de que UPN va a gobernar siempre.
Pero seguro que no será así. No hay mal que cien años dure. Hay que ponerse en la situación de que todo es superable. En Navarra la pregunta es si es posible una alternativa a UPN, y a partir de ahí crear las condiciones.
Ya las hubo el pasado verano.
Hay que ver todas las posibilidades y una de ellas es que el cambio lo impulsen los ciudadanos. Tenemos tres años para hacerlo y para encontrar el camino.
¿Qué queda del pacto de gobierno que PSN, NaBai e IUN firmaron en agosto y que vetó el PSOE?
Nada. Así como soy muy optimista sobre el futuro, no cabe detenerse en el pasado, sino de crear la alternativa social para que el pensamiento de la derecha no esté siempre en la esfera del poder. Está bien recordar los hechos para no repetir errores, pero no tiene sentido la nostalgia. Ahora se atisban tres años de pactos entre UPN y PSN, lo que tampoco es ninguna novedad.
Pero en Navarra empiezan a repetirse los resultados de tal forma que hay una foto fija en las elecciones generales y otra en las autonómicas que dan escaso margen de maniobra para los cambios.
Ya sabe que la diferencia entre el optimista y el pesimista es que el pesimista es alguien bien informado (se ríe). Yo salgo de una derrota electoral sin paliativos precedida por los resultados del 27 de mayo donde tampoco se consiguió la opción de entrar en el Gobierno. Pues bien, hoy tengo muy claro que en Navarra es muy posible un gobierno alternativo al de UPN, pero no un gobierno en el sentido de de la administración de las cosas, sino un gobierno de las personas. La izquierda alternativa tiene unas bases sociales sólidas para que todo esto se canalice. En Navarra me voy a dedicar, desde mi posición de ser un ciudadano más, a buscar elementos de cooperación con otros ciudadanos y otros movimientos sociales para que en 2011 se den las condiciones para que los ciudadanos puedan cambiar este gobierno. Si a una persona, se suman otras y se va haciendo un movimiento de cooperación, puede ser posible. Lo otro es resignarse y no creer en la ciudadanía ni en su capacidad de hacer las cosas.
Pero para esto IU debe mejorar sus resultados y ahora mismo casi corre el riesgo de convertirse en una fuerza extraparlamentaria.
No lo creo. El sistema electoral es muy proporcional y con poco más del 3% se consigue estar en el Parlamento, donde nosotros entramos en el año 91 y ahí seguiremos.
¿Quiere decir que IUN ha tocado fondo?
Sí. Yo no participo en la dirección de IUN, pero la dirección seguro que sabrá acometer los retos para el futuro. A mí me importa mucho una organización en la que he sido coordinador durante 16 años y en la que todavía milito, pero me interese mucho más lo que pase en el ámbito político más allá de las organizaciones. En definitiva, se trata de profundizar en la democracia de Navarra desde una alternativa al actual pensamiento político. Aunque me interesa lo que puede pasar en IUN, PSN y NaBai, creo que ahora es necesario que la política trascienda más allá de la coyuntura y de los partidos políticos. De lo contrario, estaríamos en la foto fija de la que hablábamos antes y entonces ya sabemos todas las votaciones que se van a dar en el Parlamento los próximos tres años e incluso lo que se va a debatir. Los partidos políticos son más previsibles que la sociedad y provocan menos interés ciudadano. Por lo tanto, estoy más preocupado por construir referencias ajenas a los partidos políticos que puedan motivar a los ciudadanos y que nos hagan ver que es posible una alternativa a UPN. Ahora mismo me atrevería a hablar de que existe una crisis en el parlamentarismo. Seguro que alguno dirá: "tú que has estado 16 años de parlamentario, ahora hablas de esto". Pero devolviendo la pelota puedo decir que precisamente porque he estado 16 años digo que hay crisis del parlamentarismo desde el punto de vista de que el Gobierno ni siquiera hace los proyectos de ley, sino que los encarga a una consultora o a la UPNA. Creo que hay una crisis de la política institucional, y sin embargo, hay muchas movilizaciones sociales por muchas cosas.
¿Quiere decir que no interesa el día a día de la política?
Sobre todo en cuanto a lo que hacen los partidos.
¿La existencia del nacionalismo vasco es la mejor baza para que UPN siga en el poder?
El principio de reactividad en la política es muy usual. El navarrismo ha vivido durante años de ser reactivo al nacionalismo, pero también habrá que ser inteligentes para convertir lo vasco en un elemento positivo y de pluralidad en lugar de marcar una identidad contra otros.
Ve al PSN con capacidad de desmarcarse de UPN, después de haber comprometido prácticamente toda la legislatura con el Plan Navarra 2012.
El PSN tiene un gran reto en su próximo congreso, donde me figuro que deberá analizar cómo es posible que en las elecciones autonómicas pierda el 40% de los votos que obtiene en las generales.
Pero la actual dirección atribuye sus buenos resultados del 9-M a su acercamiento a UPN.
Todos los partidos tienden a leer los resultados conforme a sus intereses. Pero hay que tener en cuenta que los ciudadanos votan en clave de utilidad y hay quienes eligen papeletas distintas en las municipales, en las forales y en las generales. En cualquier caso, si la dirección interina del PSN cree que los ciudadanos han avalado su gestión tras la frustrada negociación de gobierno, yo creo que se equivoca. Es una argumentación de cara al exterior. En clave interna, si el PSN quiere liderar el cambio en Navarra debe pasar de 60.000 votos a 90.000.
El tema de la semana ha sido la devolución de los 400 euros. ¿Debe aplicarse en Navarra?
La cuestión principal es que recientemente nos han aumentado los impuestos, ya que en esta campaña de la renta los tipos de gravámenes sólo han subido el 2% y la inflación lo ha hecho el 4,6%. Nuestro sistema fiscal tiene mayores injusticias que los 400 euros y una de ellas es que no se deflacta la tabla del IRPF, porque mientras los salarios crecen al 4,6% por efecto del IPC, ese incremento de sueldo no se ve en la tabla de IRPF. De todas formas, los 400 euros son una medida electoralista en un contexto económico en el que incluso el Banco de España dice que la crisis no se va a solventar con una reducción de los impuestos.
Además, si la economía crece menos, la recaudación pública se resiente.
Efectivamente. De hecho Álvaro Miranda está muy preocupado por los próximos ingresos que tenga Navarra.
Entre otras razones porque no tiene intención de gravar más las renta altas.
Eso está claro y además se ha encontrado con que ha tenido que suprimir antes de lo previsto el Impuesto del Patrimonio por una decisión tomada en Madrid.
¿Y por dónde deberíamos caminar para salir de la crisis?
Hay que asumir el reto que establece la UE en cuanto a que el crecimiento debe estar basado en el valor, el conocimiento y la diversificación. Y sin perder de vista que el sector del automóvil está muy maduro y hay que crear otros sectores.
Cambiando radicalmente de tema. ¿Sería posible que la clase política actuara como si ETA no existiera?
ETA, como concepto y en cuanto a apoyo social, ha muerto hace tiempo y ya no forma parte del debate político. Otra cosa es que pueda durar otros 40 años.
Pero su actuación sigue condicionando buena parte de la actividad política como se ha visto estos días con las mociones de censura contra ANV.
Pero eso forma parte del escenario anterior de tregua. Ahora, mientras ETA no aporte algún elemento novedoso, ya no va a haber debate político sobre ETA.
¿Conoceremos su final?
ETA nació en unas circunstancias determinadas que ahora no se dan para que continúe. Es un anacronismo que no tiene sentido.
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