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1. Introducción

1.1. UNA NUEVA ETAPA EN LA IZQUIERDA. 

 

El proyecto de Izquierda Unida está a punto de cumplir dieciocho años. Han pasado muchas cosas desde aquella primavera de 1986 en que la movilización por la salida de la OTAN con motivo del referéndum convocado por el gobierno de Felipe González desembocó en la creación de una coalición electoral, que después ha dado lugar al Movimiento Político y Social que constituimos hoy.

  

Esta VI Asamblea de Izquierda Unida de Navarra-Nafarroako Ezker Batua, que se celebra casi sin solución de continuidad con la VII Asamblea Federal de Izquierda Unida, significa otro paso de un nuevo comienzo en un escenario político y económico nuevo consecuencia del neoliberalismo y la globalización capitalista, que nos obliga a resituar e impulsar nuestra organización dentro de la izquierda transformadora en Navarra. 

  

Tanto a nivel federal como de Navarra hemos incorporado la novedad que ha significado para la reflexión de la izquierda transformadora la irrupción del movimiento por una globalización alternativa; la proyección internacional de experiencias como la de Porto Alegre; el resurgimiento de una masa crítica que impugna en todos los continentes las políticas neoliberales y sus efectos; que da cuenta del nuevo ciclo de protesta que se abre en nuestro país después de la Huelga General de junio de 2002 y continúa con las movilizaciones contra la guerra en Iraq; que considera las alianzas y coincidencias que se han gestado en la movilización y la propuesta entre diferentes movimientos sociales (nuevos y tradicionales) y entre lo social y lo político. Hablar de una nueva etapa es constatar las consecuencias de dos décadas de políticas neoliberales, de la desestructuración social producida en este período, de la aparición de nuevos sujetos sociales y nuevas demandas. 

  

1.2. EL MUNDO EN GUERRA. 

  

También es una nueva etapa porque constatamos el cambio producido en el mundo después del 11 de septiembre de 2001, con una escalada bélica en Afganistán e Iraq justificada en la “guerra contra el terrorismo” y un retroceso de las garantías de los derechos humanos en todos los países en nombre de la seguridad. 

  

La guerra preventiva, una invención reaccionaria del gobierno de Estados Unidos, representa la liquidación del diálogo y de las leyes internacionales y la imposición sin más de la fuerza. Es aceptada, y ahí está una de nuestras batallas por otra Europa, por una parte de  las fuerzas políticas europeas, de forma directa y clara en unos casos y vergonzosamente en otros. El documento presentado por Solana y aprobado en la cumbre europea de Salónica es casi una rendición de la UE al belicismo de Bush. 

  

El belicismo de unos y la apatía de otros ha permitido al gobierno israelí de Sharon continuar su política de destrucción y muerte contra el pueblo palestino, los asentamientos ilegales, la construcción del muro para un nuevo apartheid, la deslegitimación del gobierno palestino. Una política que invoca el derecho a defenderse del terrorismo de grupos palestinos como Hamás, pero que constituye también el uso del terrorismo y sólo sirve para alimentar una espiral de violencia en el Cercano Oriente. La izquierda debe denunciar, junto al terrorismo de los grupos fundamentalistas palestinos, el terrorismo de Estado que practican el gobierno y el ejército israelíes. Consideramos necesario proponer al Parlamento Europeo una declaración que les considere como terroristas, en la misma forma que lo han  hecho con Hamás. 

  

La acción depredadora del neoliberalismo genera graves crisis sociales y políticas en todo el mundo, veáse América Latina, Asia, África, y las situaciones no menos desdeñables del llamado Primer Mundo, siendo éste el mejor caldo de cultivo para la inestabilidad internacional. El fracaso del neoliberalismo es patente en casos como el de Argentina, Brasil, Bolivia, ningún país latinoamericano ha mejorado la vida de la gente en la última década. También ha empeorado sensiblemente en amplias zonas de Asia, de lo que antes fue la URSS, mientras que África continúa siendo un continente marginado y azotado por guerras inacabables (Sudán, Congo, etc.) y epidemias devastadoras como la del SIDA. Mientras tanto se mantiene una fuerte y persistente campaña contra el gobierno cubano; la izquierda debe exigir que dejen a Cuba, un país del tercer mundo que ha conseguido niveles de educación, salud y expectativas de vida iguales o superiores a los países más desarrollados, solucionar soberanamente sus problemas, sin bloqueos  ni interferencias criminales. Ello sin perjuicio de exigir al gobierno cubano el respeto de los derechos humanos y en particular la abolición de la pena de muerte que viene aplicando. 

 

  

1.3. LA ESPAÑA DE AZNAR

  

Con el gobierno del PP en España ha habido un deterioro de los conceptos democráticos y en las prácticas políticas, que se expresa en todos los niveles: en políticas sociales, en el modelo de Estado, en el rearme militar, en el integrismo religioso, etc. La política hacia la mujer no ataca el problema en su raíz, que es la estructura patriarcal y la desigualdad laboral, salarial, social y política que conlleva, por lo que los avances reales en la igualdad son muy difíciles de conseguir y lento el proceso.  Las últimas generaciones con edad de trabajar tienen grandes dificultades en cuanto a poder realizarse personalmente (poder fundar una familia, adquirir una vivienda y tener un proyecto de futuro).

 

  La política del PP en lo económico, en lo  social, en el empleo, en lo educativo, en la convivencia y el desarrollo democrático, es una política conservadora que reduce los derechos laborales y sociales, que produce precariedad y temporalidad en el empleo, con aumento de los accidentes laborales. Los recortes de derechos de los trabajadores, con un despido más fácil y económico para los empresarios, coartan la libertad sindical y, como consecuencia, entre otras, se produce una situación en muchos casos, de indefensión a la hora de poder reclamar por parte de los trabajadores medidas de prevención de riesgos. Por todo esto debemos denunciar esta situación que se cobra cada año más víctimas que el terrorismo sin que desde el gobierno y los medios de comunicación se hagan mucho eco. La mercantilización del suelo y de la vivienda impulsa la especulación y que ha puesto por las nubes  los precios hace imposible el acceso a una vivienda por parte de la gente joven y de las personas con bajos salarios. El mercado de pisos de alquiler es igualmente inaccesible. El neoliberalismo, además de un gran deterioro medioambiental,  fomenta altos niveles de corrupción ya que prima como valor el dinero frente a los valores solidarios. Esto provoca una desconfianza por parte de la sociedad civil en sus políticos y, por tanto, en la política, en vez de hacerlo con el sistema económico que es el que en realidad prima dicho valor.

 

 

Cuando en 1978 se aprobó la Constitución, España pasó a definirse como un Estado social y democrático de derecho. Hoy en día, el PP, que no votó a favor de la Constitución, se presenta ante la ciudadanía como único defensor y garante de la misma. Sólo basa esa defensa a ultranza en la cláusula de indivisibilidad de la nación española, olvidando el resto del contenido del texto constitucional, incluido el Título X que contempla la posibilidad de reforma de la misma.

  

Al mismo tiempo que se erigen en guardianes de la CE, su acción de gobierno va encaminada a hacer añicos los tímidos avances que se habían conseguido en la efectiva realización del Estado Social.  Lo mismo puede decirse respecto al Estado democrático de Derecho, cuyas formas utilizan sin asumir los aspectos materiales del mismo, amparándose en las mayorías que poseen en las instituciones para cambiar el ordenamiento jurídico y adaptarlo a los intereses de su partido, ignorando principios democráticos elementales como el consenso y el respeto a las minorías.

  

Olvida el PP en su corta, parcial e interesada visión de la Constitución, que un Estado de derecho no es aquel que utiliza el ordenamiento jurídico para sus fines meramente partidistas y contrarios a los derechos ciudadanos, sino que se debe gobernar para toda la ciudadanía.

 

  

1.4. NAVARRA, PRESENTE Y FUTURO INMEDIATO. 

  

En Navarra nos encontramos, después de las elecciones de mayo de 2003, con un gobierno de la derecha unida (UPN-CDN) con mayoría parlamentaria que, envueltas en afirmaciones de defensa de la identidad de lo propio y de supuesta modernidad, va a practicar las mismas políticas neoliberales que el Gobierno del PP viene practicando a nivel estatal y que el régimen de UPN ha practicado en los últimos años. No obstante, también tenemos motivos para un moderado optimismo. La diferencia de votos entre la derecha que ha accedido al Gobierno de Navarra y las fuerzas de la oposición es solamente de tres mil votos. Es posible, por tanto, seguir trabajando por una alternativa de izquierdas. En importantes localidades de Navarra (Barañain, Burlada, Corella, Estella, Sangüesa, Tafalla, etc.) sí ha sido posible constituir gobiernos municipales de progreso que han desplazado a UPN de las alcaldías. Estos gobiernos municipales van a tener un efecto importante en los próximos años en la conformación de una alternativa de la izquierda plural navarra al Gobierno UPN-CDN, pues de cómo gobiernen sus municipios va a depender en parte la credibilidad de una alternativa de gobierno como la que estamos proponiendo.

  

Las elecciones de mayo supusieron un éxito para IUN-NEB. Hemos sido la fuerza política navarra que más sube en votos; hemos avanzado en más de 6.000 votos, recuperando el espacio del año 95 (nos han faltado menos de 1.000 votos para llegar al quinto escaño). Nuestro 8,8% del voto supone ser la segunda federación de IU, detrás de Asturias, con más porcentaje de voto.  Somos la tercera fuerza política de Navarra, y hemos avanzado también en representación municipal en casi todas las grandes localidades. Nuestro avance proviene del convencimiento hacia importantes sectores de la sociedad de la justeza de nuestras propuestas en los terrenos económicos, sociales, ecológicos y de derechos civiles, de nuestra lucha por la paz en todos los sitios, de entender la política como participación, y de nuestro comportamiento ético. Es en la población joven donde más cala nuestra política, pero también en todos los que anteponen su interés por un cambio progresista a los conceptos de construcción nacional o de defensa a ultranza de la “unidad de España”. Nuestra aspiración es que la mayoría de la sociedad comparta nuestras propuestas para cambiar esta sociedad.  Una tarea prioritaria para IU debe ser sacar votos de la cada vez más preocupante bolsa de abstención y combatir la amenaza de un régimen bipartidista basado en la apelación al “voto útil” que puede permitirse prescindir de gran parte del electorado.

  

El mapa político institucional navarro está  condicionado por los acuerdos de gobierno entre UPN y CDN. Este bloque político ha logrado consolidar una cierta hegemonía social que se apoya, además de en su mayoría parlamentaria, en el control de los más importantes medios de comunicación, en su influencia sobre el sector empresarial, en una buena parte del sector educativo (en Navarra el porcentaje que tiene la enseñanza privada, es del 40%, mayoritariamente en manos de organizaciones conservadoras, en algún caso religiosas como el Opus Dei, superior a otras comunidades, y llega hasta el 60% en la comarca de Pamplona). En pocos sitios se produce el hecho, como en Navarra, de que toda la enseñanza privada esté concertada. Además, ciertos sectores del apoyo social de otros partidos también expresan valores y comportamientos sociales conservadores y UPN no renuncia a extender su influencia en ellos, así como sobre algunas organizaciones sindicales, sobre el asociacionismo estudiantil universitario y sobre las plataformas de encuentro juvenil existentes en nuestra comunidad, como el Consejo de la Juventud de Navarra, donde UPN no desperdicia esfuerzos a la hora de atacar a organizaciones de izquierdas como Eraldatu o el Área de Juventud de CCOO cuando aquellas no se suman al discurso homogeneizador de UPN, siendo tachadas en consecuencia como organizaciones afines al nacionalismo vasco buscando desacreditarlas ante la opinión pública al objeto de controlar en un futuro estos ámbitos de participación ciudadana. Estas circunstancias deben orientar nuestro trabajo político y social a medio plazo si queremos ser un elemento clave para cambiar esta tendencia conservadora. 

  

El CDN, que se presentaba como la cara progresista del gobierno de coalición, limita su papel a ciertos gestos para la galería pero asume en la práctica el régimen de UPN y sus políticas conservadoras. El PSN se debate internamente entre quienes quieren impulsar políticas de oposición al actual gobierno y más consecuentemente socialdemócratas y quienes prefieren secundar la cruzada contra el nacionalismo vasco y añoran los pactos con UPN, lo que le imposibilita actualmente para constituirse en la alternativa de izquierda que pretende ser. 

  

En el ámbito del nacionalismo vasco se ha producido una importante reordenación de fuerzas debido a la aparición de Aralar y a la ilegalización de Batasuna, a quien se ha privado de su presencia parlamentaria y en buena medida de su presencia municipal. En este campo nacionalista concurren desde fuerzas de centro o centro derecha (EA, que se define como socialdemócrata y el PNV, que se define como democristiano) hasta la izquierda (Aralar, que coincide en parte en las propuestas transformadoras de IU). Si bien su oposición al gobierno de UPN/CDN es muy nítida, la posibilidad de trabajar en común con ellos en políticas de izquierda o simplemente progresistas se ve dificultada por su opción preferente a constituir coaliciones que anteponen la causa nacional o por la autodeterminación a cualquier otra (como es el caso de “Nafarroa Bai”).  Por el contrario, en el gobierno tripartito recientemente formado en Cataluña, un modelo exportable a Navarra, las izquierdas nacionalistas, como Esquerra Republicana de Catalunya, han considerado más importante echar del gobierno a las derechas catalanas y españolas y hacer una Cataluña cohesionada y no dividida por concepciones nacionalistas.

  

En suma, frente al bloque unido de la derecha de UPN y CDN, nos encontramos que la oposición presente en el Parlamento de Navarra y en los Ayuntamientos está dividida claramente en otros dos bloques: la izquierda constituida por IUN-NEB y el PSN-PSOE, y el nacionalismo vasco. La heterogeneidad de estos bloques hace que la labor de construir una alternativa desde la oposición al gobierno de la derecha unida no sea fácil, aunque la distancia electoral entre el gobierno y la oposición (tres mil votos) no sea grande. En este contexto, entre un PSOE intentando representar un navarrismo de izquierda alternativo al de la derecha y un nacionalismo vasco heterogéneo intentando unirse, IUN-NEB desde sus posiciones federalistas de izquierda es la única fuerza capaz de ser el nexo de unión de toda la oposición frente al bloque unido de la derecha.  

  

Las dificultades señaladas no quieren decir, en modo alguno, que nuestro trabajo institucional deba decaer. Antes al contrario, es preciso reforzar nuestro trabajo político en las instituciones. Desde una perspectiva movilizadora, que conecte con la sociedad navarra mediante la vertebración organizada de la misma. Nuestros cargos públicos tienen una dura y ardua tarea. Por ello, se deberá implementar el trabajo político realizado en las instituciones fortaleciendo nuestra presencia en los barrios, las fábricas, los centros de estudio, organizaciones sociales, etc., que deben ser el centro de nuestra actividad cotidiana, y las instituciones el medio que nos sirva como vehículo o tribuna de nuestras propuestas y alternativas. No se ha conseguido el cambio de ciclo que pretendíamos pero se ha marcado una tendencia. Mientras tanto, no debemos permanecer con los brazos cruzados. Nuestra propuesta política de modelos de izquierda y plurales debe seguir en marcha, avanzando día a día.  

 

  

1.5. EL PAPEL DE IZQUIERDA UNIDA DE NAVARRA-NAFARROAKO EZKER BATUA. 

  

Debemos de seguir reafirmando la necesidad de un movimiento político y social, plural en lo ideológico y unitario en lo programático, republicano, federal, democrático y socialista. Dotado de un programa alternativo al orden existente, y desde una apuesta inequívoca por un nuevo orden social, político, y económico, que sitúe a las personas, a los hombres y mujeres concretos, como sujetos activos de la historia, como portadores de sentido y de búsqueda de una vida digna en armoniosa relación con nuestro finito planeta. Es decir, la lucha por un nuevo tipo de socialismo capaz de afrontar los dramáticos retos de esta humanidad que transita hacia otro milenio. 

  

Hemos de realzar los rasgos alternativos rojos, verdes, violetas y pacifistas de IU. Esta expectativa de transformación tiene que informar que somos la izquierda que sigue defendiendo la necesidad, la oportunidad y la posibilidad de cambiar este sistema. Y que hacerlo y proponerlo hoy significa incorporar un horizonte de cambio radical en las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza. Nos hacemos eco de las más de dos décadas de análisis que nos indican que este planeta esta al límite de sobrepasar sus equilibrios fundamentales y que estos modos de producir y consumir son insostenibles. 

  

En particular, tenemos que resituar a IUN-NEB dentro de la izquierda transformadora en Navarra, abriendo nuestro discurso y socializando nuestras propuestas. Hablando con otras partes de la izquierda transformadora, buscando proyectos de convergencia en lo social, en la base, no en las cúpulas. No debemos olvidar que en Navarra han sido muchos miles de ciudadanos y ciudadanas los que han apostado por un cambio político desde la izquierda en las últimas elecciones. Queremos crear espacios de encuentro y de debate en los que horizontalmente con otros movimientos sociales y personas de izquierda vayamos forjando una alternativa sólida, dando respuesta a los problemas que la mayoría social tenemos. 

  

Debemos facilitar la participación en la actividad y en las propuestas políticas de IU del mayor número de personas, sectores y colectivos progresistas; no solamente de afiliados, afiliadas y simpatizantes, sino incluso de personas, colectivos u organizaciones sociales que partan de una perspectiva crítica hacia nuestra organización. Personas que participan en movimientos ciudadanos, sindicatos, organizaciones en defensa de la libre opción sexual, por la igualdad de género, por la defensa del medio ambiente y del equilibrio natural, en defensa de los derechos como consumidores y consumidoras, de la mejora de los servicios públicos, por la defensa de una sociedad y enseñanza laicas, de la economía social, de la economía solidaria, del comercio justo, del consumo responsable, de la financiación ética y alternativa, pequeños y medianos empresarios y empresarias, comerciantes, de los derechos de las personas con mayores dificultades de integración, por la superación de las desigualdades entre países, por la democracia en las organizaciones internacionales, por la imposición de gravámenes en las transacciones financieras especulativas; todos y todas pueden y deben tener las puertas abiertas en IU, con mecanismos que permitan el enriquecimiento mutuo. 

  

Es particularmente importante que la apertura de nuestra organización a la sociedad se haga desde el nivel local. La política municipal de izquierdas frente al modelo de la derecha conservadora se ha de caracterizar precisamente por la participación inmediata y profunda de los ciudadanos y ciudadanas en la gestión de los asuntos públicos, empezando por aquéllos que le son más próximos. La democracia participativa en la que creemos empieza por el ámbito local. 

 

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