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Informe Consejo político 12.04.2008

1.- Situación Política General

 

Las elecciones generales del pasado 9 de marzo han situado al conjunto de Izquierda Unida ante un fuerte fracaso y retroceso electoral, y al proyecto que impulsamos en una posición de fuerte debilidad política e institucional.

 

IU/ICV baja al 3,8% de los votos y pierde 3 de los 5 diputados que teníamos, manteniendo uno por Madrid y otro por Barcelona. IU/ICV ha perdido  321.000 votos

 

En Navarra alcanzamos el 3,29% de los votos; 2,56 puntos menos que en 2004 y un punto por debajo de las forales de 2007.

 

Hemos obtenido 11.035 votos, 3.400 menos que en las forales de 2007 y 8.700 menos que en las generales de 2004.

 

El mapa de apoyos electorales de IU/ICV en el conjunto del estado es muy pobre; tan sólo dos comunidades por encima del 5% (Asturias y Andalucía), otras tres entre el 4 y el 5% (Cataluña, Madrid y Pais Vasco), una entre el 3 y el 4% (Navarra) y otras once por debajo del 3% (Aragón, Valencia, Extremadura, Baleares, Murcia, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla La Mancha, Galicia y La Rioja).

 

Tanto nosotros como los nacionalistas hemos perdido votos y escaños mientras que el bipartidismo ha vuelto ha avanzar. En esta legislatura el Congreso de los Diputados será el más bipartidista desde la transición y el que tendrá menos representación de la izquierda alternativa.

 

En definitiva, una muy mala situación con la que hacer frente en las instituciones a las políticas neoliberales.

 

Resulta incontestable el retroceso de IU. Y sin embargo la necesidad de una fuerza y de un proyecto de izquierdas alternativo al modelo socioeconómico neoliberal está hoy tan vigente como lo estaba hace dos meses o  hace 20 años; vigente en Navarra, en España, en Europa y en todo el mundo.

 

Y esa necesidad parte del hecho de que sin ese proyecto organizado y con capacidad movilizadora no se van a desarrollar políticas de cambio y transformación social que responden a intereses generales muy mayoritarios.

 

Políticas sociales, económicas, laborales, verdes, pacifistas o feministas se arrinconarán si no somos capaces de organizar y movilizar a la izquierda alternativa.

 

Por ello la fotografía electoral del 9 de marzo retrata nuestro fracaso a la hora de organizar y movilizar; fracaso en el que la situación de debilidad parlamentaria e institucional es una parte más, que no la más importante, de la falta y pérdida de impulso de nuestro proyecto transformador.

 

Las causas son sin duda diversas y entre ellas las hay de fondo y generales, que afectan a la izquierda transformadora en todas partes con más o menos intensidad (como sin duda lo es por ejemplo la dificultad de concretar un programa de acción claro, directo y movilizador), y también las hay propias de cada contexto político y social.

 

Entre estas últimas tenemos: el avance del bipartidismo en cada nueva convocatoria de elecciones generales, un sistema electoral que castiga fuertemente a IU y que da cobertura al llamamiento al voto útil, el voto del miedo a la derecha al que ha apelado el PSOE, la estrategia parlamentaria de oposición influyente al gobierno del PSOE que ha difuminado nuestro perfil de alternativa o una deficiente gestión de la pluralidad interna que en demasiadas ocasiones se ha proyectado hacia fuera como confrontación.

 

Y por último también no podemos olvidar la conmoción causada el último día de campaña por el atentado de ETA contra un ex concejal del PSE de Mondragón.

 

Sobre todas ellas Izquierda Unida va a tener que reflexionar para a continuación ser capaz de formular una estrategia y una propuesta que sea capaz recuperar el impulso y la capacidad movilizadora que hoy no tenemos.

 

Este proceso de debate y propuesta ha empezado ya, y va a tener un primer momento decisivo en los próximos meses con el desarrollo de nuestra Asamblea Federal.

 

En todo caso seamos conscientes tanto de lo debemos ser capaces de hacer en este proceso asambleario como de lo que podemos a día de hoy esperar de él.

 

Porque no cabe esperar que de un proceso asambleario de varios meses podamos obtener soluciones y respuestas plenamente satisfactorias al conjunto de causas que obstaculizan el desarrollo de nuestro proyecto.

 

Pero si que debemos ser capaces, el conjunto de Izquierda Unida, de hacer bien unas cuantas tareas imprescindibles de cuya resolución dependerá decisivamente que podamos en el futuro volver a impulsar el proyecto de Izquierda Unida.

 

Tareas esenciales entre las que sin duda se encuentra la de salir de la Asamblea con un proyecto y un discurso político claro y directo con el que seamos capaces de ponernos a la tarea de ilusionar y movilizar en nuestros barrios, pueblos y ciudades, en las empresas y centros de trabajo.

 

Una propuesta y un discurso político acompañados de una estrategia que en los próximos años nos debe situar como una clara y firme oposición de izquierdas al gobierno del PSOE y a sus acuerdos con la derecha nacionalista.

 

Y tarea esencial también es elegir una dirección federal motivada, cohesionada y con capacidad y autoridad para ejercer sus funciones.

 

Una dirección federal fuerte y con autoridad, que no significa autoritaria, para tomar las decisiones que en cada momento se necesiten tanto en el interno de Izquierda Unida como en el trabajo en la sociedad.

 

Un proyecto, un discurso y una estrategia políticas claras y entendibles, y una dirección federal cohesionada y con autoridad y medios para cumplir sus funciones. Es lo básico pero a la vez muchas veces es también lo más difícil.

 

Y fundamental va a resultar asimismo que la Asamblea sea creíble en su desarrollo y en sus propuestas; creíble tanto hacía dentro como hacia fuera.

 

Para conseguirlo debemos garantizar que todo el proceso asambleario sea participativo y transparente tanto en sus procedimientos como en sus decisiones.

 

Para ello será fundamental el trabajo que desarrolle la Comisión Organizativa que ha nombrado la Presidencia Federal porque va a ser la encargada de organizar y dirigir nuestro proceso asambleario.

 

Será imprescindible que en este trabajo contemos con el compromiso y la lealtad del conjunto de Izquierda Unida.

 

Nuestro problema no se encuentra en nuestra pluralidad interna. Nuestro problema es que no hemos sido capaces de ampliar y crecer, de movilizar y organizar en torno a una propuesta de izquierdas alternativa y transformadora.

 

Propuesta de izquierdas alternativa y transformadora porque, como decíamos en el Manifiesto de nuestra VII Asamblea, frente a una globalización neoliberal que genera más desigualdad, más pobreza, menos democracia y más guerras y violencia defendemos que otro mundo basado en los derechos humanos, sociales, medioambientales y democráticos es posible.

 

Con esta propuesta, trabajando en la calle, en los movimientos sociales y en las instituciones, participando e impulsando la movilización social es posible el relanzamiento y fortalecimiento que el proyecto de IU necesita.

 

Ante al pensamiento neoliberal que afirma que el modelo capitalista global representa el fin de la historia nosotros sostenemos la necesidad social, económica y democrática de una alternativa socialista.

 

Somos necesarios y la alternativa es posible. Pero dependerá de nosotros el que Izquierda Unida esté en el futuro en mejores condiciones para impulsar y liderar esa alternativa.

 

2.- Situación Política en Navarra
  

Cierto es que las elecciones generales del 9 de marzo no han supuesto una recuperación de fuerzas y espacio para IUN-NEB; al contrario han trasladado, como ya se ha dicho, un mensaje de debilidad del proyecto de Izquierda Unida en el conjunto del Estado, también en Navarra.

 

Y desde Izquierda Unida de Navarra deberemos volcarnos con el resto de Izquierda Unida en el trabajo de relanzar nuestra propuesta.

 

En Navarra, y en lo que supone el trabajo específico en nuestra comunidad, la línea política marcada en la VII Asamblea del pasado noviembre sigue plenamente vigente.

 

Línea política que se resume en:

 

Dar repuesta a la necesidad de construir una alternativa de izquierdas y plural a la derecha y al objetivo de desalojar a UPN-CDN del Gobierno de Navarra.

 

Línea política por lo tanto que aspira en el actual escenario político navarro a hacer de IUN-NEB una izquierda que sea capaz tanto de hacer una firme oposición a la derecha como de movilizar a los sectores progresistas que rechazan facilitar a UPN/CDN una gobernabilidad cómoda.

 

Y una línea política que marca al mismo tiempo con claridad nuestra propia identidad ideológica ante el espacio y las organizaciones del nacionalismo vasco.

 

Este es el trabajo propio que desde IUN-NEB tenemos que desarrollar los próximos años.

 

Sin embargo las elecciones generales de 9 de marzo sí han introducido en el escenario navarro nuevos elementos que no podemos pasar por alto.

 

Nuevos elementos que no modifican nuestra propuesta y objetivos pero sí que deben servir para adaptar nuestro discurso.

 

El PSN, como era de esperar, se ha apresurado a identificar el voto al PSOE con el voto al PSN, y a tratar así de rentabilizar para sí y en favor de sus posiciones en Navarra la victoria electoral.

 

En cualquier caso este discurso de legitimación del PSN al calor del resultado electoral del PSOE no resulta convincente porque si algo está claro a la hora de explicar el comportamiento electoral de los votantes de izquierdas es que tanto el bipartidismo, voto útil, como el voto del miedo al PP han sido factores muy condicionantes del voto.

 

Y Navarra no es una excepción. Y es en esta no excepcionalidad de Navarra donde hemos de reconocer que tanto nosotros como Nabai (Aralar, EA, PNV y Batzarre) no hemos podido, mediante la apelación a la decisión socialista de entregar el Gobierno de Navarra a UPN, alterar la regla general bipartidista.

 

Sencillamente la dinámica bipartidista propia de las elecciones generales ha sido tan apabullante que no ha permitido ninguna distorsión específica derivada de la situación en cada territorio.

 

Precisamente, analizando los datos por territorios, los resultados de Navarra y de la CAV son, probablemente, los más concluyentes en este sentido.

 

Pero en todo caso la fotografía electoral del 9 de marzo si le va a servir, seguramente, al PSN en el interno del partido para pasar definitivamente página del agostazo.

 

Para pasar página y para consolidar en esta legislatura su decisión de dejar el Gobierno de Navarra a UPN y de pactar, desde la subordinación, con la derecha las políticas esenciales.

 

Las políticas más importantes pero también los repartos menores de cuotas y prebendas. Así en las próximas semanas veremos la incorporación de representantes del PSN en los consejos de administración de la treintena de empresas públicas del Gobierno de Navarra.

 

Es en este escenario donde desde IUN-NEB debemos ser capaces de aparecer, en la calle y en las instituciones, como una nítida y contundente oposición de izquierdas ante el gobierno de la derecha.

 

Ante un Gobierno de Navarra de derechas, ante un PSN que ha decidido sostenerlo y apoyarlo y con una oposición nacionalista aglutinada en Nabai, IUN-NEB debe representar la oposición de izquierdas, dura, contundente y con capacidad de propuesta.

 

Y debemos de trabajar para que esa oposición de izquierdas no sólo se visualice en las instituciones, empezando por el Parlamento de Navarra, sino que también se exprese en la calle y en la movilización.

 

No tiene sentido ya que reiteremos el emplazamiento al PSN para rectificar su acuerdo con la derecha y derribar el gobierno de UPN.

 

No lo van hacer y seguir llamando a la puerta del PSN no sólo no va a ser eficaz sino que sería utilizado por los socialistas para intentar ocupar la centralidad política y dotarse de una cierta legitimidad desde la izquierda.

 

El escenario para los próximos años aparece claro: gobierna la derecha, el PSN ha optado por pactar con ella desde la subordinación, Nabai representará la oposición nacionalista e IUN-NEB debe ser capaz de levantar la voz clara y contundente de la oposición de izquierdas.

 

Hablamos de una oposición de izquierdas ante el gobierno de la derecha, y la complacencia del PSN con él, que debe representar la izquierda de los derechos sociales, centrada en las personas y sus necesidades, la izquierda de los derechos democráticos, de los derechos civiles y de los derechos medioambientales.

 

Una oposición de izquierdas firmemente conectada y aliada con el sindicalismo de clase y con la defensa de los trabajadores como recogíamos en el Manifiesto Político de nuestra VII Asamblea.

 

IUN-NEB tiene capacidad y voluntad para afrontar y llevar adelante esta tarea.

 

Hemos demostrado, y vamos a seguir haciéndolo, tener capacidad de propuesta política y programática en las instituciones empezando por el Parlamento de Navarra.

 

El reto es mantenerla, incrementarla y traducirla también en movilización en la calle y participación ciudadana.

 

3.- Vuelta de ETA.
 

El viernes 7 de marzo, último día de la campaña electoral, ETA volvía a asesinar a un político. Acababa con la vida de Isaías Carrasco, ex concejal del PSE en Arrasate-Mondragón.

 

Este crimen, perpetrado a menos de 48 horas de comenzar las votaciones, conmocionó una vez más a la sociedad y acaparó toda la atención social hasta el punto de que provocó la suspensión de la campaña electoral.

 

No vamos a entrar en este informe en los efectos electorales del atentado ni nos vamos a limitar a reproducir nuestra firme y absoluta condena del terrorismo.

 

En este informe político debemos analizar en qué momento nos encontramos hoy en la lucha contra la violencia de ETA; y también en que situación nos encontramos en lo que se ha llamado proceso de normalización, esto es, incorporación a la política y a la democracia de aquellos sectores sociales que han venido, y vienen, trasladando un discurso y una práctica política que trata de legitimar a ETA.

 

Pues bien, en lo que a la desaparición del terrorismo se refiere ha sido el propio ministro del interior quien el pasado 24 de marzo afirmó que nos espera un largo ciclo de violencia.

 

Trasladaba que ETA estaba derrotada pero que persistía en su voluntad, y mantenía la capacidad, de continuar con la práctica terrorista.

 

Compartimos el análisis del ministro en lo que se refiere a la derrota social y política de ETA.

 

Hoy la organización armada es un grupo aislado y repudiado por la inmensa mayoría de la sociedad; hoy ETA ya no puede aspirar a una acumulación de fuerzas que le permita imponer al Estado sus condiciones, ni siquiera a negociar con él en términos políticos.

 

Pero sin embargo esa derrota política y ese aislamiento social no han alcanzado todavía el punto en el que ETA vea perdidos sus espacios sociales más bunquerizados y que son con los que pretende resistir, aunque sea desde la debilidad, en ese largo ciclo de violencia que anunciaba el ministro.

 

Y es precisamente este escenario de bunquerización el que apunta a los límites e insuficiencias de la actual estrategia antiterrorista.

 

Estrategia antiterrorista que más allá de todo el ruido mediático comparten PSOE y PP y que, además de la necesaria actuación policial y judicial, esta centrada en la ilegalización de la expresión política de la izquierda abertzale que no condena a ETA.

 

Los datos de las elecciones del 9 de marzo son muy ilustrativos, no tanto en Navarra pero sí en la CAV, de la resistencia de esos sectores bunquerizados. Muy ilustrativos si tenemos en cuenta que se producen tan solo 48 horas después de un atentado mortal.

 

En Guipúzcoa los datos ponen de manifiesto ese atrincheramiento del entorno social de ETA. La abstención aumenta en 14,4 puntos y se sitúa por encima del voto nulo en 2004 que fue del 11,7%.

 

Y en el conjunto de la CAV la abstención aumenta en 10 puntos (pasa del 25% en 2004 al 35% en 2008); por encima también del voto nulo en 2004 que fue del 7,7%.

 

En definitiva sectores sociales derrotados y aislados en el intento de imponer su proyecto excluyente y violento pero sectores que parecen inmunes a nuevos abandonos y que han demostrado voluntad de seguir amparando la estrategia violenta de ETA incluso en las circunstancias más sangrientas.

 

Por eso decimos que el 9 de marzo ha podido señalar los límites y las insuficiencias de la estrategia de las ilegalizaciones.

 

Límites e insuficiencias para seguir avanzando en la plena normalización política, esto es, en la incorporación a la política y a la democracia de los sectores que todavía no sólo siguen sin rechazar la violencia de ETA sino que demuestran su voluntar de mantenerse en ella.

 

Desde IUN-NEB hemos rechazado la Ley de Partidos por entender que traspasaba una línea, la de limitar los derechos democráticos y electorales a ciudadanos no condenados por terrorismo, que no se debía pasar.

 

En todo caso IUN-NEB no negociará ni alcanzará ningún acuerdo en ninguna institución con quienes son incapaces de rechazar el terrorismo. No es posible ningún tipo de acuerdo o colaboración política con quienes no condenan las prácticas totalitarias y violentas de ETA.

 

ETA esta derrotada en su objetivo de imponerse a la sociedad pero eso no es suficiente, al menos para nosotros. No nos resignamos a ese largo ciclo de violencia que anunciaba el ministro del interior.

 

Por ello desde la defensa de la democracia, comprometidos con la necesaria unidad contra ETA creemos necesario también continuar defendiendo la utilidad que la política democrática puede seguir teniendo para llegar al objetivo final de la derrota operativa de ETA y de integrar en la democracia a quienes hasta hoy todavía se sitúan fuera de ella.

 

4.- Proceso Asambleario Federal.

 

Desde Navarra debemos participar intensamente en el proceso asambleario federal. El conjunto de la organización de IUN-NEB, sus asambleas y afiliados, debe tomar parte activa en un debate en el que se tomarán decisiones que van a determinar de una forma muy importante el futuro de Izquierda Unida.

 

Y debemos volcarnos en la Asamblea Federal por que no se puede comprender ni es posible una propuesta de izquierda alternativa y transformadora en Navarra sin que forme parte de un proyecto estatal (y este proyecto estatal conectado a un discurso y una propuesta europea y mundial).

 

Si IU avanza IUN-NEB también se beneficiará de ese relanzamiento y si por el contrario IU no se fortalece IUN-NEB no podrá permanecer al margen de esa situación.

 

Por ello debemos poner a disposición de los hombres y mujeres de IUN-NEB los medios e instrumentos necesarios para que esa participación se produzca en las mejores condiciones y con las mayores garantías.

 

Es a la Comisión Organizadora nombrada por la Presidencia Federal el pasado 29 de marzo a quien corresponde organizar el proceso asambleario en su conjunto. Debe velar por su transparencia, garantizar la participación del conjunto de la afiliación, establecer los calendarios y las normas del proceso, acordar la redacción de los textos a proponer para el debate, dirigir la política de comunicación...

 

Por lo tanto es en el marco que establezca la Comisión Organizadora en el que las federaciones de IU deberemos volcar nuestra participación en el proceso asambleario.

 

Con el objetivo siempre de garantizar la máxima participación y el pleno ejercicio de los derechos de nuestros militantes.

 

Para ello consideramos necesario que el debate recorra toda la organización de IUN-NEB con una activa participación de las asambleas locales y de los afiliados/as.

 

Participación de toda nuestra base que culmine con una Conferencia de IUN-NEB en la que los/as delegados/as de las asambleas locales debatan la propuesta política y organizativa de IU, y elijan a los/as delegados/as de IUN-NEB en la Asamblea Federal.

 

Debate y elección de delegados dentro del respeto a nuestros principios consenso y pluralidad.

 

Este mismo procedimiento de debate y decisión fue el que realizamos en nuestra anterior Asamblea Federal y entendemos que sigue siendo plenamente válido hoy.

 

Coordinador General

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