Opinión

Nosotras parimos, nosotras decidimos

escrito por Maite Mola, Miembro del Consejo Político de IUN-NEB y Responsable política del PCE EPK en Navarra sábado, 08 de marzo de 2008

En Afganistán las mujeres sufren un barbarismo increíble y no tienen ningún derecho. Cada año en el mundo 2 millones de pequeñas son mutiladas, y pasan a formar parte de las 100 millones de mujeres sexualmente mutiladas. En ningún país las mujeres se benefician realmente de los derechos al mismo nivel que los hombres.

 

En Europa, a igual trabajo, los hombres ganan un 15% más que las mujeres y en promedio la población profesional masculina gana un 25% más que la profesional femenina. Los hombres sólo realizan el 20% del trabajo doméstico, de cuidado de los niños/as, del cuidado de los enfermos y de las personas ancianas de la familia.

 

Al menos, en un hogar de cada diez hay serios problemas de violencia, y las víctimas son las mujeres y las niñas/os en el 95% de los casos.

 

La sexualidad consensuada entre adultas/os puede ser fuente de gran placer recíproco, pero no debe ser usada para herir o denigrar, ni con palabras ni con acciones. La publicidad casi siempre muestra a la mujer de una forma degradante, al igual que en las relaciones entre mujeres y hombres.

 

En España, parece mentira que tengamos que rescatar la consigna de los años 70 que encabeza el artículo. A estas alturas del siglo XXI, el aborto no debería ser un delito, sino un derecho de las mujeres.

 

Además de los problemas debidos a la discriminación laboral, de las leyes fallidas de Igualdad y de Violencia, y la situación penosa de muchas mujeres inmigrantes, el gobierno sigue relegando a un segundo plano el derecho de las mujeres a abortar, permitiendo que la Iglesia y parte de la clase médica que se acoge a la objeción de conciencia sean los que decidan sobre la vida y los cuerpos de las mujeres.

 

En los años 80, las mujeres nos movilizamos en todo el Estado español, por el derecho al aborto libre y gratuito a cargo de la seguridad social y en el año 85, hace casi 23 años, las Cortes aprobaron una cicatera ley de despenalización parcial del aborto. A lo largo de los años se han venido sucediendo toda una serie interminable de hechos, como detenciones, procesos y objeción por parte de la clase médica, que prueban que esta ley pone serios impedimentos a las mujeres que recurren a ella, y a quienes realizan los abortos.

 

Las más de 100.000 mujeres que han abortado durante los últimos meses de 2007 deben acudir a clínicas privadas, porque practicar abortos en la red sanitaria pública es materialmente imposible. Las mujeres sin recursos, incluidas muchas inmigrantes, se ven obligadas a acudir a centros privados con el desembolso que para ellas supone, o lo que es peor, a abortar de forma peligrosa y clandestina.

 

El Gobierno sigue ignorando el derecho de las mujeres y se pliega a los intereses integristas de los sectores más reaccionarios de la sociedad española, permitiendo que la Iglesia y parte de la clase médica que se acoge a la objeción de conciencia sean los que decidan sobre la vida y los cuerpos de las mujeres. Para el gobierno no es suficiente razón que las mujeres queramos abortar, que no deseemos seguir con el embarazo, que queramos decidir sobre nuestra sexualidad y nuestra vida. La situación de Navarra también es penosa, siendo una comunidad en la que es prácticamente imposible abortar.

 

Es por eso que este 8 de marzo, desde IU,

 

Exigimos la revisión de la ley actual de modo inmediato en el Congreso de los Diputados y que se promueva una nueva legislación de aborto en España, acorde a las declaraciones internacionalmente reconocidas y consensuadas de Derechos Sexuales y Reproductivos, y que garantice el derecho al aborto a las mujeres en nuestro país.

 

Exigimos que se investigue la provisión de fondos públicos a los movimientos integristas-fundamentalistas que actúan sistemáticamente contra los derechos sexuales y reproductivos, que vienen manteniendo un ataque continuo y sostenido a la libertad y a estos derechos, hostigando a quienes los defendemos; y, reivindicamos y exigimos que les sean retirados.

 

Igualmente exigimos que no haya más detenciones ni procesamientos por aborto, la desaparición inmediata de todas las responsabilidades penales que se han producido y se están produciendo, y apoyamos la campaña de recogida de firmas de numerosas organizaciones del movimiento feminista, y suscribimos el texto que han elaborado:

 

Revindicamos el derecho a abortar de manera gratuita en la sanidad pública para todas las mujeres que así lo deseemos, sin trabas ni condiciones, sin tener que escudarnos en supuestos legales que escondan nuestra libre elección, como seres adultos y autónomos. En esta lucha, está en juego nuestra propia dignidad, no es una simple reivindicación, no somos cosas, este 8 de marzo, una vez más, nos uniremos en el grito de los 80:Nosotras parimos, nosotras decidimos.

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