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Los candidatos al Senado centran el debate en Navarra al margen de la pugna Zapatero-Rajoy
- PSN y UPN se aferran al bipartidismo mientras NaBai e IUN apelan a la pluralidad
- Chivite y Caballero se unen contra Koldo Martínez, niegan ser una coalición y excluyen a IUN de las quinielas
[DIARIO DE NOTICIAS] - La necesidad de sustraer a Navarra de la dialéctica bipartidista que en el conjunto del Estado pretenden imponer el PSOE y el PP será el eje de la inminente campaña en la que las referencias al Gobierno de cambio vetado por los socialistas y al papel desempeñado en Madrid por Uxue Barkos serán inevitables. Así se desprende de lo escuchado ayer en el que fue el primer debate de candidatos, en este caso al Senado, que, aunque en precampaña, organizó la CadenaSer . María Caballero, cabeza de lista de UPN a la Cámara Alta; Koldo Martínez, candidato de Nafarroa Bai; Carlos Chivite, por el PSN, y Miguel Izu, por IU, marcaron las líneas de lo que se intuye que será la campaña: regionalistas y socialistas unidos contra Nafarroa Bai y negando que exista un pacto entre ellos; NaBai insistiendo en la necesidad de un voto que refleje la pluralidad de Navarra y que respete el mandato de cambio e IUN centrando el discurso en la dialéctica izquierda-derecha frente al debate de identidades.
De propuestas o programas ayer se escuchó poco; de justificaciones, ataques y negaciones, mucho más. Chivite y Caballero centraron sus primeras intervenciones en atacar a Barkos (ausente de la cita), tratando de desprestigiar su labor en Madrid y acusándola de "despreciar la pluralidad de Navarra" al querer "arrogarse ser la única voz" de la Comunidad Foral en el Congreso. La respuesta de Martínez: los números y el peso de las intervenciones, 108 de Barkos ante el Pleno de la Cámara Baja frente a 24 de Del Burgo (UPN) y 21 de Castillejo (PSN).
A las acusaciones de que la de la representante de NaBai no es sino "la voz de la primera nacionalista vasca de Navarra en Madrid", Martínez respondió recordando que es "la voz de un partido que recoge la pluralidad de Navarra" y no la de los "dirigentes de unos partidos obligados a decir amén a lo que les manden", en referencia al veto de Ferraz al cambio político. Este argumento lo rechazaron Chivite y Caballero tachándolo de "perversión cuantitiva".
Por su parte, Izu insistía en que "lo importante son las ideas y en torno a ellas hemos de debatir, en torno a si el PSOE se va a apoyar para gobernar en nacionalismos de derechas o en formaciones de izquierda".
Otro de los bloques que centró el debate fue el pacto entre socialistas y regionalistas para sacar adelante los Presupuestos de 2008. A este respecto y recordando que el propio Zapatero, ante el Congreso, reconoció que PSOE y PP son "socios" en Navarra, Martínez acusó a regionalistas y socialistas de "escenificar" un enfrentamiento que los pactos de Ferraz (entre Sanz y Pepe Blanco) desmienten.
Chivite respondió argumentando en contra de su presidente y negando que haya una coalición con UPN, argumento que calificó de "tergiversación". Aseguró que el PSN lo único que ha hecho es asegurar la "estabilidad y gobernabilidad" de Navarra ante la "imposibilidad de un gobierno de convivencia", de lo que culpó a las "condiciones inasumibles" propuestas por NaBai. Obvió que hubo un acuerdo que vetó Madrid y acabó sentenciando que las generales "no son la reválida de lo que ocurrió en verano" sino que sólo se elige "entre Rajoy o Zapatero".
María Caballero también negó que exista una coalición y aseguró que los acuerdos con el PSN han posibilitado "lo que votó la mayoría de los navarros" que, a su juicio es "un gobierno fuerte y estable con propuestas que puedan salir adelante". Calificó las expectativas frustradas del cambio político como "problema de pueblo", dijo que losnavarros "elección tras elección" se decantan "por un modelo" y dijo que ese es un debate "cerrado" frente a unas elecciones generales que son "mucho más importantes".
Izu reivindicó que se hable de "subir el Salario Mínimo Interprofesional a 700 euros o las pensiones mínimas a 900" y no de "si Navarra está en peligro o no, porque no lo ha estado nunca".
Sólo hubo un tímido enfrentamiento entre regionalistas y socialistas a lo largo de todo el debate y fue cuando Chivite reprochó a UPN haber promovido la "indecente" manifestación del 17 de marzo contra Zapatero, actuando "de forma camuflada" por los intereses del PP. Trató de desacreditar esa marcha alabando la política de Zapatero en materia de pacificación y recordando que "Aznar se fue dejando el país ensangrentado con 192 víctimas", en referencia a los muertos del 11-M. Caballero calificó tal argumento de "inmoral", dijo que el PSOE utilizó esas víctimas para llegar a la Moncloa y recordó que la manifestación del 17 de marzo se celebró porque "Navarra estaba en juego" en el proceso de paz. Martínez sólo tuvo una intervención al respecto: "Es verdad que Navarra estuvo en venta, pero en Madrid entre PP y PSOE, como quedó demostrado en agosto".
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