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Gaspar Llamazares: "Lo que ha ocurrido en Navarra es el símbolo del giro a la derecha de la política del Gobierno de Zapatero"

lunes, 03 de diciembre de 2007
  • Gaspar Llamazares no tira la toalla, y cree que si tras las elecciones de marzo el PSOE necesita a los partidos de izquierda para gobernar, se podrá volver a hablar de formar una alternativa al Ejecutivo de UPN. "Éste es un Gobierno en cuarentena", asegura

 

[DIARIO DE NOTICIAS] -

 

EL PROTAGONISTA

Nombre. Gaspar Llamazares Trigo.
Fecha de nacimiento. 28 de noviembre de 1957.
Lugar. Logroño, aunque pasó su infancia y juventud en Salinas de Castrillón, Oviedo.
Estudios. Licenciado en Medicina y Cirugía por las facultades de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y de Oviedo.
Carrera política. Inició su actividad política en el Partido Comunista de Asturias en 1981. En 1988 fue elegido secretario general del PCA y coordinador general de IU de Asturias en su Asamblea Constituyente, cargos que ocupó hasta ser elegido coordinador general de IU en octubre de 2000. Es además diputado en el Congreso por Asturias desde las elecciones generales de 2000, y es portavoz de su grupo parlamentario. En las elecciones de marzo volverá a encabezar la lista de IU, tras imponerse a Marga Sanz en las primarias con un 62,5% de los votos de los afiliados.

 

Serio y directo en las respuestas, el líder de Izquierda Unida se muestra crítico con el PSOE, que, cree, ha hecho "una mala apuesta" al dejar gobernar a UPN. Llamazares, sin embargo, no descarta que tras las elecciones de marzo el Gobierno de Navarra cambie de cara. "Dependerá de que Zapatero necesite a la izquierda para gobernar", augura. El coordinador general de Izquierda Unida participó la semana pasada en la asamblea de su federación en Navarra, a la que acudió con un mesaje claro: "IUN va a recuperar y relanzar su proyecto a corto plazo". La cita coincidía con el segundo congreso del Partido de la Izquirda Europea, en el que también participó IU. Pero Gaspar Llamazares quiso apoyar personalmente a sus compañeros en un momento delicado. "Tradicionalmente el partido ha hecho bien las cosas en Navarra, y el resultado electoral de IUN es fruto de la polarización que se dio ante un momento de cambio", asegura Llamazares, consciente de que algo similar le ocurrió a él en las elecciones generales de 2004.

 

Se habla de refundar Izquierda Unida. ¿Tan grave es la crisis?

 

No creo que en Izquierda Unida de Navarra haya crisis. Es una organización sana, con un arraigo social muy importante y con buenos dirigentes. Estoy convencido de que saldrá adelante muy pronto.

 

¿Qué se ha hecho mal?

 

IUN ha tenido un traspié electoral. Pero fue un resultado absolutamente coyuntural del que no se puede responsabilizar a la organización en Navarra.

 

Entonces, ¿cuál es el motivo del retroceso en las elecciones forales?

 

Fue fruto de un momento de cambio en el que se polarizó la situación política entre UPN y Nafarroa Bai. Pero tenemos un gran camino por delante.

 

¿Por dónde pasa ese futuro?

 

Principalmente por la recomposición del espacio del PSN, que va a pagar los platos rotos de lo que ha ocurrido en Navarra. También se va a dar un redimensionamiento a la baja del espacio de Nafarroa Bai. Es ahí donde IU tiene un espacio muy importante, y estoy seguro de que a corto plazo va a recuperar su influencia política y electoral.

 

¿Qué ofrece IU para recuperar esos votos?

 

Una coherencia y una mano tendida al cambio de izquierdas, y en el Estado ofrece una fuerza política muy firme frente a la derecha y exigente en la izquierda.

 

Ahora llegan las elecciones generales, y parece complicado que IU logre un diputado en Navarra. ¿Le preocupa el voto útil?

 

Todos los votos son útiles, y nosotros no renunciamos a nada. Además, los votos de Navarra son vitales incluso sin lograr el diputado. El volumen total de votos es lo que nos permite tener grupo propio.

 

En Navarra se habla de una posible candidatura conjunta de IU y Nafarroa Bai. ¿Es factible?

 

Para eso es necesaria una oferta seria que todavía no se ha hecho. Hasta ahora sólo ha habido juegos de imagen, y lo importante son los contenidos. Si finalmente llega esa oferta seria, IU sabrá dialogar y ver si hay base para la negociación y el acuerdo. En cualquier caso, es a los compañeros de Navarra a quien compete esa decisión.

 

¿Por qué le cuesta tanto a IU visualizar su trabajo en el Congreso?

 

Porque hay un filtro difícil. Por una parte, un sistema electoral discriminatorio que reduce nuestra capacidad de acción política. Y por otra, un modelo de comunicación muy polarizado, sobre todo a nivel del Estado. Los medios están alineados, o con el PP o con el PSOE. Y todo eso nos dificulta explicar mejor nuestra capacidad de influencia en el Gobierno de la Nación.

 

¿Y la sociedad entiende el papel que su grupo ha jugado estos cuatro años?

 

Yo creo que sí, y así lo demuestran las primarias. Hemos tenido una influencia fundamental en multitud de cuestiones, como la retirada de tropas de Irak. Nuestro papel también ha sido determinante en la aprobación de leyes como la de la Dependencia, la de Memoria Histórica o la de los matrimonios homosexuales.

 

¿Qué lectura hace de estos cuatro años en el Congreso?

 

Esta legislatura hemos tenido un espacio político importante. Pero a mitad de legislatura el PSOE encajó mal la presión del PP. Las movilizaciones de la Iglesia Católica y de la AVT llevaron a Zapatero a dar un giro hacia la derecha que intentó expresarse con una alianza con CiU en Cataluña y con un acuerdo con la jerarquía eclesiástica para financiar la Iglesia.

 

¿Navarra también forma parte de ese giro?

 

Navarra es el símbolo de ese giro del PSOE y de su renuncia a los cambios de izquierda. Zapatero ha renunciado a una política de modelo de Estado, y es también una renuncia a su estrategia de alianzas. Navarra ha sido una oportunidad perdida para el PSOE, que podía haber mostrado una apuesta por la España plural, por el reconocimiento de la plurinacionalidad. Pero ahora no se atreve a alianzas con la izquierda por el miedo a la derecha.

 

¿Tanto le hubiera perjudicado al PSOE pactar con IUN y NaBai?

 

Según sus cuentas, dejando gobernar a UPN perderían 10.000 votos en Navarra pero ganarían 100.000 en todo el Estado. Así que Navarra ha sido una moneda de cambio. No se decidía por sí misma, si no en función de las elecciones generales.

 

¿Y es una apuesta rentable para Zapatero?

 

Es una mala apuesta. El PSOE pensaba que con Navarra el PP bajaría su confrontación en la política antiterrorista y en la cuestión vasca, pero de momento no ha conseguido que el PP rebaje su acidez. La semana pasada volvió a salir a la calle con la AVT. Además, Zapatero ha perdido ese aroma de cambio que le permitió el triunfo en las elecciones de 2004.

 

¿Hay que sacar alguna lección de todo esto?

 

Que hay que ser fiel al mandato de los ciudadanos y que no se puede ser tramposo ni tahúr. En Navarra el mandato ciudadano era el cambio de izquierdas, pero el PSOE lo ha defraudado. Y lo que está ocurriendo ahora al PSN es la consecuencia del gran error de dejar gobernar a UPN.

 

¿Esto puede cambiar en el futuro?

 

Los socialistas tienen ahora una disyuntiva. Deben decidir si consolidan una alianza con UPN para defraudar definitivamente la esperanza de cambio, o si recapacitan y después de las elecciones apuestan por la izquierda. Nosotros estaremos disponibles para el cambio, pero no para la gran coalición con UPN.

 

¿Ve como una opción real el cambio de Gobierno después de marzo? El PSN dice que las elecciones generales no van a condicionar el futuro.

 

Dependerá de la correlación de fuerzas. Pero si el PSOE, como es previsible, se queda con una mayoría minoritaria, y para gobernar necesita a las fuerzas de izquierda, estarán abiertas todas las posibilidades. Pero si Zapatero logra la mayoría absoluta o si pacta con CiU, será difícil que haya cambio. Los nacionalistas se preocupan mucho por su ámbito, pero muy poco por los demás.

 

Si para la investidura de Zapatero son imprescindibles los votos de IU, ¿el Gobierno de Navarra estará sobre la mesa?

 

Nosotros siempre ponemos sobre la mesa los problemas de las comunidades autónomas, pero en este caso, damos y daremos una total soberanía a nuestra organización en Navarra, que es quien debe gestionar esta cuestión. Nosotros no damos órdenes ni tutelamos a nuestras federaciones, son ellas las protagonistas.

 

En todo caso, no ha mencionado la posibilidad de que gane Rajoy.

 

Porque no creo que tenga posibilidades de ganar. El debate de estas elecciones no es si va a ganar la izquierda o la derecha, es cuál va a ser la relación dentro de la izquierda.

 

¿Lo dice porque lo cree así o porque le preocupa que el miedo al PP vuelva a echar a los votantes de IU en manos de Zapatero?

 

Es algo que creo de verdad. Independientemente de que no nos convenga una polarización política PSOE-PP.

 

Sin embargo, la última encuesta del CIS da un empate técnico.

 

Esa encuesta da una diferencia pequeña, lo que demuestra que el PSOE no logrará la mayoría absoluta. Algo, por otra parte, positivo. Pero la encuesta muestra otros datos que revelan que es improbable que gane el PP. Sólo el 20% de los ciudadanos da ganador a Rajoy.

 

¿Cree que ha cambiado el Gobierno de Navarra, como dice el PSOE?

 

La tensión ha desaparecido, pero volverá. Lo que une a UPN y al PP es la voracidad de poder, y cuando llegue el momento y se vean en los aledaños del Gobierno no van a respetar ningún acuerdo. Ni escrito ni verbal.

 

¿Cree que hay algún acuerdo entre UPN y el PSOE?

 

Es evidente que hay un pacto que ha permitido que el PSOE consienta un gobierno en minoría. En cualquier caso, si la contrapartida era rebajar la confrontación y retirar un recurso de inconstitucionalidad, el balance parece escaso.

 

La tensión es mucho menor, y las relaciones entre gobiernos han mejorado mucho.

 

A la fuerza ahorcan. De todas formas, lo que se ha rebajado es la confrontación explícita, porque la implícita sigue siendo la misma. UPN no fue a la manifestación de la AVT, pero sí el PP. Los papeles se reparten.

 

¿Ve estable el Gobierno de Navarra?

 

Éste es un gobierno en cuarentena que provoca confusión en su entorno. Sobre todo en el PSN, que no sabe si es parte del gobierno o parte de la oposición. Pero esta situación no es sostenible a medio plazo. Tras las elecciones se va a tener que aclarar el panorama, y los socialistas van a tener que decantarse entre la coalición UPN-PSN o la alternativa de izquierdas.

 

"LAS PRIMARIAS DEMUESTRAN QUE TENEMOS FORMAS DEMOCRÁTICAS DE RESOLVER NUESTRAS DIFERENCIAS"

 

Gaspar Llamazares volverá a ser el candidato de Izquierda Unida en las elecciones generales. Lo será gracias al apoyo de las bases, que optaron por él en vez de Marga Sanz en las primarias que acaba de celebrar la coalición. El coordinador general se impuso con el 62,5% de los votos, frente al 37,5% que obtuvo la dirigente del Partido Comunista. "Esto no es una pelea entre IU y el PC. Aquí cabemos todos", subraya.

 

¿Temió en algún momento que no sería el candidato?

 

La posibilidad existía y nunca lo descarté. Pero estaba seguro de la mayoría que tengo en IU, que no es sólo de dirección, sino de toda la organización. Con estas primarias se rompe el mito de que los militantes piensan distinto a como lo hace en el electorado.

 

¿Las primarias evidencian una división interna?

 

Más de 20 puntos de diferencia es una amplia mayoría y un respaldo muy sólido. Las primarias demuestran además que ésta es una organización viva con distintas sensibilidades. Demuestra que somos plurales y que tenemos formas democráticas de solucionar nuestras diferencias.

 

¿Qué ha hecho mal para que le cuestionen el liderazgo?

 

Lo que ocurre es que hay un sector dentro de IU que cree que la mejor forma de afrontar las próximas elecciones era cambiar el candidato, pero también la forma de hacer política.

 

¿Qué tipo de cambio?

 

Ellos proponían una identidad más cerrada del proyecto de IU, y pretendían una política más de valores, más identitaria.

 

¿Hay crisis de identidad en IU?

 

Se ha demostrado que no. Nuestros militantes están muy seguros de su identidad. Quieren hacer política en el día a día, quieren influir en el país en medidas concretas y quieren relacionarse con otros partidos sin temor a perder su esencia.

 

¿Hay división entre el Partido Comunista y el resto de IU?

 

Esa imagen es falsa. Hay sector del PC que se considera al margen o frente a IU, y también hay otro sector muy amplio que se considera irreversiblemente de IU. Y es este el sector que ha ganado.

 

¿El futuro de IU es sin el PC?

 

Nuestro futuro es compatible con un PC dentro de IU, y debemos favorecer las sinergías. En esta formación cabe todo el mundo, y necesitamos más gente. Debemos tener una relación horizontal con los nuevos sectores sociales, políticos y culturales. Debemos aglutinar sensibilidades como el republicanismo, el ecologismo o el pacifismo. Otra cosa es que haya sectores del PC que se automarginen. Pero intentaremos que no sea así.

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