Opinión |
La educación infantil en Barañáin
La educación es uno de los ámbitos de decisión de las Administraciones Públicas que tienen una mayor capacidad de ser motor de cambio en la sociedad. Cada vez que se detecta un problema social, se vuelve la vista a los centros educativos demandando que tomen cartas en el asunto y eduquen a nuestros jóvenes para evitar aquello que se considera indeseable. De hecho, la misma LOE empieza diciendo “Las sociedades actuales conceden gran importancia a la educación que reciben sus jóvenes, en la convicción de que de ella dependen tanto el bienestar individual como el colectivo”.
Por ello, las decisiones que se tomen en las distintas administraciones, en este caso el Ayuntamiento de Barañáin, en las cuestiones educativas que les competan, deben ser meditadas y supeditadas a los fines de la educación. Uno de los aspectos más importantes que debemos esperar de la educación es que consiga personas capaces de vivir en nuestra sociedad; que respeten las ideas de los demás y que estén preparados para resolver los conflictos de manera pacífica.
En esta dirección de pensamiento, debe tenerse en cuenta que en Barañáin, al igual que en todo nuestro entorno, hoy en día vivimos personas de diferentes ideas, religiones, orígenes, etnias, actitudes... La educación debe reflejar esa pluralidad social y debe dar instrumentos para resolver los conflictos que puedan surgir debido a esas diferencias.
Por esa razón, la organización que hagamos de las dos Escuelas Infantiles debe ser capaz de integrar en el mismo lugar personas diferentes y ser un espacio de unión de los niños y niñas del entorno más cercano, favoreciendo una relaciones sociales positivas y constructivas a pesar de las diferencias. En nuestra realidad actual, las diferencias que van a surgir con nuestros niños y niñas de 0 a 3 años que pueden asistir a nuestras Escuelas Infantiles de Barañáin, van a depender de su origen, su nivel socioeconómico o su opción lingüística. Todas estas variables deben convivir en nuestros centros de Educación Infantil para evitar que se produzca cualquier tipo de segregación y conseguir que se conviva positivamente a pesar de partir de diferente situación. La convivencia y el conocimiento recíproco son el antídoto para los conflictos entre grupos diferentes.
El miedo a lo desconocido es el germen de la desconfianza y la discriminación. Muchos de los conflictos actuales (racismo, xenofobia, discriminación...) tiene su base en los recelos que surgen ante grupos de personas que no conocemos y que percibimos como potencialmente peligrosos.
Por ello, las decisiones que se tomen desde las Administraciones, deben hacer que los centros escolares sean lugares de inclusión y pluralidad y no de exclusión o segregación. En Barañáin debemos organizar la Educación Infantil de 0 a 3 años, que depende de nuestras decisiones organizativas, como centros en los que se integren los distintos modelos lingüísticos, de euskera y castellano, y que se encuentren repartidos en el municipio para favorecer la asistencia a un centro en un entorno lo más cercano posible a los niños/as que lo van a utilizar. Con los medios que hoy disponemos, la mejor manera de conseguirlo es mantener la Escuela Infantil actual donde está, ofreciendo todos los modelos, y crear la nueva con esas mismas condiciones. Esto nos dará la posibilidad de tener dos Escuelas Infantiles, cada una con euskera y castellano, que podrán ser elegidas por las familias que vivan en lugares cercanos a ellas, sin producirse ninguna discriminación por el modelo lingüístico elegido o por la cercanía o lejanía del domicilio respecto al centro.
En las medidas que afectan a temas de esta trascendencia no podemos dejar que cuestiones organizativas (agrupamientos más sencillos de llevar a cabo, por ejemplo) o intereses personales de algunos trabajadores o padres, nos impidan ver los fines que perseguimos con nuestras decisiones en el ámbito educativo.
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