Opinión |
Refundar Izquierda Unida
La izquierda navarra se encuentra en una compleja encrucijada: la estrategia de confrontación identitaria diseñada por la derecha navarrista y aplaudida por el nacionalismo vasco, ha convertido a UPN y a NaBai en la primera y segunda fuerzas políticas de nuestra Comunidad en las últimas elecciones. La recuperación del Gobierno de Navarra para UPN en contra de la voluntad progresista de los navarros y navarras ha sido un “tsunami” político que aún desorienta a las diferentes estrategias políticas. Y los propios errores cometidos por la izquierda han llevado a colocar los valores progresistas en un papel secundario en la actual agenda política.
Recuperar el espacio de la izquierda es una necesidad política evidente. Debemos afrontar la necesidad de un proceso de convergencia política y social de la izquierda en Navarra, de la izquierda real. Estoy convencido en la necesidad de aglutinar en una plataforma unitaria de izquierdas las propuestas progresistas de la ciudadanía, y con la voluntad de apostar por la convivencia, siendo transversal en lo identitario. Una nueva plataforma política que sea capaz de levantar la bandera de la igualdad, la libertad y la fraternidad como la única enseña con la que se identifica la mayoría de la sociedad navarra. Un nuevo proyecto político que supere los esquemas clásicos de un partido tradicional: una cultura organizativa mucho más horizontal, y por tanto más democrática, especialmente abierta a la participación y al contacto con la gente. Un organización a pie de calle que se convierta en un movimiento político y social de izquierdas para Navarra.
Y nadie me podrá decir que esto ya existe sin faltar a la verdad. Hoy tenemos en Navarra espacios políticos que compiten por el espacio progresista, pero que no obedecen a los objetivos aquí señalados. La guerra de banderas, la politización lingüística o el aliento a la confrontación sindical son radicalmente contrarios a los valores progresistas. Ese no es el camino de la izquierda, existe pero esa senda nos lleva a otro planteamiento político de construcción nacional que no comparto.
El reto político es construir la alternativa de izquierdas en Navarra. Una alternativa creíble y realista, lejos de tópicos y capaz de representar la voluntad de cambio. Articular un movimiento de cambio que sea capaz de mantener la movilización ciudadana para derrotar las políticas de derechas. Reconstruir un espacio político claramente identificable, de izquierdas, progresista, laico y moderno, imbricado también en los valores de la paz, la ecología y el feminismo. El momento es difícil, existen importantes capas sociales frustradas políticamente por no haber conseguido un Gobierno alternativo al de UPN. Pero no nos sirve cualquier cambio, cambiar por cambiar en política nos trae malos recuerdos. Tenemos que apostar por un cambio, sí, liderado desde la izquierda; y volver a ilusionar a todos a quienes soñaron este verano con ver hecha realidad una nueva Navarra de Progreso y de Izquierdas.
El próximo 24 de Noviembre, sábado, Izquierda Unida tiene una importante cita. Se celebra su Asamblea General donde va a aprobar una nueva estrategia política. Y esta Asamblea se convocó con el propósito de provocar un debate que no se redujera a la realización de cambios cosméticos tras unos malos resultados electorales. Se trata, pues, de una apuesta convencida, del conjunto de hombres y mujeres que componemos hoy IUN-NEB, de apostar por un proyecto de refundación.
Tal refundación requiere desbordar el marco de lo que es actualmente Izquierda Unida de Navarra, para abrir el debate a espacios sociales que van más allá de los que hoy componemos esta organización, ampliar los sectores sociales de izquierdas, a los votantes actuales de IU, a los que lo fueron, a los abstencionistas y a los que nos ven como su segunda mejor opción.
Necesitamos ensanchar el espacio de la izquierda social en torno a un nuevo proyecto político. Tal refundación tiene que reconocer humildemente que la construcción de una alternativa política fuerte de izquierdas en Navarra no puede ser llevada a cabo en solitario por las personas que actualmente componemos Izquierda Unida. Requiere superar actitudes de soberbia y dirigirnos humildemente al conjunto de personas y movimientos progresistas, para plantearles que estamos por superar las actuales limitaciones de la izquierda en Navarra. No se trata por tanto de llamarles a incorporarse a un proyecto ya predeterminado, sino de construir un proyecto nuevo entre todos y todas.
Estamos, por tanto, ante una Asamblea de refundación de una propuesta política de izquierdas, necesaria para Navarra, pero su forma ha de ser nueva. Tal propuesta ha de venir acompañada de profundas transformaciones internas, tanto en la estrategia política como en la cultura organizativa. En este sentido, creo que incluso ha de mantenerse abierta a cambios de denominación que expresen los cambios reales en el proyecto.
Y llegados a este punto, también tengo que incorporar una reflexión personal. Cambiar el proyecto sin que cambiemos nosotros no tiene sentido. Esta refundación, para ser coherente y seria, no sólo tiene que renovar la estrategia política y el proyecto organizativo; conlleva también la renovación en la dirección. Desde el compromiso leal y militante que siempre he tenido con IUN-NEB, y la satisfacción y gratitud porque ha sido esta organización la que me ha dado la oportunidad de liderar una propuesta política en la que siempre he creído, entiendo que ha llegado el momento de ser coherente con lo que uno piensa y apostar también por la renovación en la Coordinación General.
Esta importante razón política, unida a otras de orden personal, son las que me han llevado a tomar la decisión de no presentarme a la reelección como Coordinador de IUN-NEB. Éste es el momento de refundar este proyecto; y, por convicción, considero que es el momento de incorporar también nuevo músculo a una renovada dirección que la dirija en esta apasionante etapa que se abre para la izquierda navarra.
El papel que ahora me toca es el de labor parlamentaria. Toda mi energía y voluntad política para colaborar en este nuevo espacio político que pretendo impulsar con mi decisión, desde su plasmación en lo concreto ahora en la labor institucional. Siempre he creído en una acción institucional movilizadora y en unas instituciones abiertas y cercanas a lo que pasa en la calle, lugar que suelo frecuentar. Por tanto, seguiré trabajando comprometido con esta otra forma de hacer política.
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