Opinión

En defensa de la Educación para la Ciudadanía, como no puede ser de otra manera

escrito por Marisa de Simón, Coordinadora del Área de Educación de IUN-NEB jueves, 11 de octubre de 2007

Escribo estas letras, sin ánimo de alimentar la polémica generada, por algunos sectores de la ciudadanía, respecto a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Mi intención es hacer algunas precisiones al respecto que me parecen absolutamente necesarias para poder valorar, en su justa medida,  cada una de las manifestaciones en contra del tratamiento de los contenidos de esta asignatura. Es mi intención, también, criticar a  las  organizaciones democráticas que llaman a las familias a la insumisión esgrimiendo argumentos sesgados y promoviendo un debate, bajo mi punto de vista, vacío de contenido. Es cuanto menos de una gran irresponsabilidad e incoherencia hacer llamamientos  a la ciudadanía promoviendo el incumplimiento de las leyes educativas; una transgresión,  que como no puede ser de otra manera, tiene repercusiones punitivas.

 

La Ley Orgánica de Educación (de 3 de mayo de 2006) determina y organiza las enseñanzas  de Educación Primaria y Secundaria Obligatoria que son  comunes y prescriptivas para todas las Comunidades Autónomas que forman  el estado español, por lo tanto, también para  Navarra. Estas enseñanzas, incluyen la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que ha de formar, obligatoriamente, parte de los currículos de todas las Comunidades Autónomas.

 

El Estado determinó las enseñanzas mínimas para educación primaria y secundaria, en sendos Reales Decretos, que por lo tanto son de obligado cumplimiento y como no puede ser de otra manera incluyen la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.

 

El Gobierno de Navarra, cumpliendo los plazos y los procedimientos, previstos por la ley al respecto, ha concretado los currículos para el territorio de la Comunidad Foral en los correspondientes decretos forales y ha determinado la organización de estas enseñanzas para su territorio en las pertinentes órdenes forales. Estas normas incluyen la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, concretamente  en 3º curso de la ESO y en  5º curso de Educación Primaria. Esta asignatura  ha  de incluirse, como todas las demás, en los proyectos curriculares de cada centro, sea éste de titularidad pública o privada. Es por consiguiente obligatorio para todo el alumnado de educación primaria y secundaria obligatoria cursar esta asignatura. No cabe al respecto excepción alguna.

 

Dos cuestiones más dirigidas a los detractores de esta asignatura, que últimamente se han manifestado en Navarra:

 

La educación para la ciudadanía y los derechos humanos tiene presencia en el currículum de las etapas educativas de Primaria y Secundaria Obligatoria, en la medida en que los contenidos de la misma contribuyen a alcanzar las finalidades y  los objetivos de estas etapas y a conseguir las competencias básicas que debe haber desarrollado el alumnado al finalizar la escolarización obligatoria, entre otras la competencia social y ciudadana. Así se considera, también, en 28 países europeos que integran la Red Eurydice, que incluyen en sus currículos la educación para la ciudadanía y los derechos humanos de manera integrada o transversal y/o como materia independiente. Esta asignatura constituye uno de los logros más importantes en la última reforma educativa.  Supone la aplicación del artículo 27.2 de la Constitución española que dice textualmente: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”.

 

Las normas desarrolladas en Navarra al respecto, citadas anteriormente, fueron objeto de los correspondientes informes favorables del Consejo Escolar de Navarra, cumpliendo con el procedimiento previsto en la ley, antes de su publicación en el BON. Ninguna de las organizaciones que se manifiestan ahora en contra de esta asignatura y que tienen presencia en el seno del mismo, como es el caso de  CONCAPA,  presentaron enmienda alguna al respecto, no realizaron sugerencias, ni mostraron discrepancias. De hecho sus representantes votaron a favor de los dictámenes favorables del Consejo Escolar a la  tramitación de las mismas.

 

Esta polémica, no tiene, a mi juicio, fundamento alguno, más allá de la contienda política partidista y la defensa de un estamento religioso. No se puede entender ni justificar que se rechace de plano una materia que pretende enseñar a todos y todas valores como la tolerancia, el respeto a la diversidad y la defensa de los derechos humanos.

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