2. Partido Socialista, nacionalismo y derecha. Un análisis desde la izquierda

A pesar de la derrota de la derecha en las elecciones del 27-M pasado hoy estamos lejos de contar en Navarra con una izquierda alternativa lo suficientemente fuerte, movilizada y cohesionada como para ser capaz no sólo de derrotar electoralmente a la derecha sino, lo que es aún más importante, de tomar la iniciativa en la sociedad en la batalla de los valores, de la cultura y de los principios.

 

Pero es cierto asimismo que esta debilidad no es algo exclusivo de la izquierda Navarra. Al contrario esta es una carencia global que compartimos en mayor o menor medida con las izquierdas del estado, de Europa y del mundo.

 

Sin embargo a esta situación general en Navarra hay que añadir un contexto propio y desde luego no menor. Y es que en nuestra comunidad la ciudadanía de izquierdas, los sectores sociales que se identifican con la izquierda, se encuentran especialmente desorientados y frustrados.

 

Y sin duda esta desazón que sienten muchas personas progresistas y de izquierda se debe a la entrega por parte de la dirección del socialismo navarro y español, una vez más, del Gobierno de Navarra  a la derecha.

 

Porque aquí ha sucedido que la dirección de un partido socialista, que ha pedido el voto de izquierdas, pudiendo liderar un proyecto progresista que desalojara a la derecha del gobierno ha decidido no hacerlo y ha entregado a ésta el poder político e institucional de nuestra comunidad.

 

No se trata de una decisión menor o meramente coyuntural y ni siquiera es la primera vez que esto ocurre. Hace once años la dirección socialista, la navarra y la estatal de la mano, tomó este mismo camino.

 

Y decimos que no se trata de una decisión menor porque implica y supone de forma objetiva la renuncia del partido socialista en Navarra a fortalecer y aplicar un proyecto progresista de cambio frente a la derecha.

 

Salvo que halla una profunda y creíble rectificación la decisión tomada, y el futuro que conlleva, condena a esta organización al terreno de la insignificancia en términos de alternativa y cambio.

 

Pero además socialmente el efecto en el espacio global de la izquierda puede ser devastador si no se produce una reacción contundente que dé una respuesta eficaz al problema de fondo. Y el problema de fondo reside, como se ha dicho, en la renuncia del partido socialista a su proyecto político en favor de la hegemonía de la derecha.

 

Porque a partir de aquí, nadie debe engañarse, está claro cual es el futuro que nos propone la dirección socialista para Navarra. Un futuro que en realidad es un retorno al pasado de los apoyos y acuerdos con la derecha.

 

Un futuro en el que, al igual que ha sucedido en el pasado, mientras el partido socialista diluye su proyecto progresivamente la derecha se fortalece y ocupa nuevos espacios sociales y políticos.

 

Un futuro que implica la subsidiariedad y debilidad política a cambio de repartos de cuotas y favores y también, posiblemente, de un cierto distanciamiento de la derecha navarra respecto del PP.

 

Un penoso futuro para el socialismo navarro que ha sido ofertado por UPN a la dirección socialista y que ya ha aceptado al menos la dirección federal de este partido.

 

Pero ante este escenario la pregunta fundamental que el conjunto de personas y sectores progresistas deben hacerse y responder es la siguiente, ¿va a aceptar la izquierda plural navarra, la izquierda social de nuestra comunidad, este triste e insignificante papel al que le condena la dirección socialista?.

 

El futuro no esta decidido de antemano y de cómo seamos capaces de responder ante los desafíos y retos planteados dependerá la capacidad que tenga la izquierda de influir en él.

 

En otro plano, pero que también es preciso valorar, nos encontramos en Navarra con sectores significativos de la izquierda que se encuentran integrados junto a opciones conservadoras en una formación, Nabai, de corte esencialmente nacionalista.

 

Y decimos esencialmente nacionalista porque es imposible pasar por alto que un día sí y otro también nos encontramos a significados dirigentes de las principales fuerzas que conforman Nabai formulando propuestas y estrategias políticas abiertamente nacionalistas.

 

Así, por ejemplo, se ha llegado a afirmar por la presidenta de uno de sus principales integrantes (EA) que la transversalidad, referencia electoral central de Nabai, es tan solo un concepto simpático usado para negar los derechos nacionales al pueblo vasco.

 

Se deduciría en consecuencia que la mención por parte de Nabai a la transversalidad sería tan sólo una táctica electoral y no la asunción de una nueva posición y convicción política.

 

En cualquier caso es un hecho bastante evidente que Nabai, diversa en lo ideológico, trata de encontrar su coherencia y su unidad interna en la propuesta identitaria. Es decir, es entorno a la referencia central identitaria donde sitúa su pluralidad ideológica.

 

Y respetando las opciones que los diferentes sectores de la izquierda navarra tomen sobre su ubicación organizativa y política entendemos sin embargo necesario abrir en este terreno también un debate clarificador.

 

Nosotros sostenemos que desde la izquierda es necesario articular la pluralidad identitaria entorno a la propuesta y al proyecto progresista, y no al revés.

 

En otras palabras, desde una perspectiva de izquierdas Nabai tiene una carencia muy grave. Y es que por muy progresista que sean las convicciones ideológicas de un ciudadano o ciudadana si no se reconoce en la identidad vasquista no encuentra cabida en esta organización. 

 

Y esa no es, a nuestro juicio, una forma positiva de afrontar desde la izquierda la diversidad identitaria que se da en Navarra.  Progresistas de todas las identidades deben ser capaces de trabajar juntos compartiendo los mismos espacios organizativos en pie de igualdad.

 

Pero además esta es, en nuestra opinión, no sólo una necesidad para la izquierda sino también una condición necesaria para derrotar a la derecha. Y aquí estamos ante una cuestión fundamental.

 

Si continúa como hasta hoy la confrontación identitaria situándose en el eje principal de la acción política en Navarra, y si además el partido socialista es empujado por su dirección a actuar como un mero aliado subsidiario de la derecha, el nacionalismo, por muy progresista que se presente, será por sí solo incapaz de acumular las suficientes fuerzas y apoyos  como para producir el cambio y la derrota de la derecha.

 

Ese es precisamente el escenario futuro mejor para la derecha y el que la dirección socialista navarra parece resignada a asumir y gestionar.

 

Y por eso afirmamos que es sólo la izquierda plural de Navarra, la izquierda de los derechos sociales, la de los derechos democráticos y civiles, la que es capaz de integrar la pluralidad identitaria, la izquierda de los trabajadores y trabajadoras, de los jóvenes, de las mujeres, la izquierda de las movilizaciones por un mundo sostenible la que puede promover un cambio real.

 

Porque también en Navarra, sólo esta izquierda de valores tiene la capacidad política e ideológica de derrotar a la derecha y de impulsar nuevas políticas que sitúen a la ciudadanía, a sus necesidades y derechos, en una nueva centralidad social e institucional.

 

Finalmente queda por hacer un breve retrato de la derecha navarra. Una derecha que en los últimos tiempos ha optado en lo ideológico por profundizar en sus recetas neoliberales pero que además se ha presentado a la elecciones con su discurso identitario mas radical y excluyente.

 

Tanto en el abandono al que han sometido a las políticas sociales más importantes como en su pretensión de romper a nuestra sociedad entre los buenos y los malos navarros la derecha ha demostrado sin disimulo su rostro más sectario y autoritario.

 

Es una derecha que está acostumbrada a manejar los resortes del poder político y económico con prepotencia y que ha creado durante décadas redes sociales clientelares que le garantizan sólidos apoyos.

 

Para esta derecha Navarra es un gran negocio, la ciudadanía unos simples administrados y su concepción excluyente de la identidad de Navarra una eficaz manera de mantener divididos a los sectores progresistas que unidos podrían desalojarle del poder.

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