Opinión |
El nacionalismo vasco desde una óptica de izquierdas
Que existe la cuestión nacional vasca no lo pone en duda nadie, pero que existen diversas formas de afrontar esta cuestión, es indudable.
Desde el nacionalismo español, que hoy tiene dos ramas, la primera más extremista y heredera del franquismo, representada por el Partido Popular y UPN en Navarra. Es opuesta a la cultura vasca y enemiga de aceptar a los Partidos Nacionalistas, siempre que no los necesiten, para aprobar sus Presupuestos, como ya le ocurrió a Aznar.
La segunda rama es la Dirección del Partido Socialista Obrero Español, menos beligerante, pero decidida en última instancia a no abordar ninguna reforma Constitucional, y que no acepta gobiernos que se salgan del bipartidismo PSOE-PP. La declaración de Montilla asegurando que existe el tripartito catalán en contra de la opinión de Zapatero y la revancha de éste en Navarra, impidiendo un Gobierno con nacionalistas vascos y la izquierda transformadora, es un ejemplo de ésta posición política. Queremos creer, que no la comparten muchos de sus militantes, ni la mayoría de sus votantes.
Otra posición más democrática, pero nada vasquista, en la cual se defiende el Euskera, y se decide que debe ser la ciudadanía la que vaya resolviendo el problema sin querer entrar en la cuestión, sería la postura de Izquierda Unida de Navarra.
Parte de la población tiene un sentimiento vasquista, es decir, se siente vasca, perteneciente a una comunidad nacional, que habla el mismo idioma, que tiene la misma cultura, y en menor medida, la misma historia y la misma economía. Pero entre la gente que tiene este sentimiento, los hay que también se sienten españoles, o al menos que no contraponen vasquismo y España, y los que optan por el nacionalismo, como expresión más extrema y contraria a lo español. En ambos las opciones van desde la izquierda a la derecha democrática.
El nacionalismo vasco nació con las posiciones de Sabino Arana, partidario de la independencia de Euskadi, frente a España. Esta posición lleva también a contraponer la cultura vasca frente a la española, e incluso a la contraposición en el terreno étnico, y cultural, adoptando un cristianismo ultramontano. Funda el Partido Nacionalista Vasco.
Del PNV se suceden las escisiones: ETA durante el franquismo, y de ésta se van separando, siempre por su izquierda, diversas corrientes. Una de ellas llamada Komunistak, que luego se convertiría en el EMK, de carácter maoísta. Otra de ellas, ETA Sexta Asamblea LCR, que daría lugar al partido LKI de tipo trotskista. Ambos se juntan en Navarra, con otros independientes, y formarían después de varios intentos, lo que hoy es Batzarre. De la formación más próxima a las tesis de ETA, Batasuna , se escinde en los últimos años, desde una posición de condena del terrorismo y de plantear en exclusiva la lucha política, otra nueva formación, Aralar.
También se produjo en los primeros años de la democracia otra escisión del PNV, que formaría un nuevo partido, Eusko Alkartasuna, con posiciones políticas parecidas, y que de hecho gobiernan de forma conjunta en la Comunidad Autónoma Vasca desde hace décadas. En Navarra, al contrario que en la CAV, EA es mayoritaria frente al PNV.
Todas estas formaciones, que vienen del campo nacionalista, son las que se han unido, y han formado Nafarroa Bai. Es por lo tanto su carácter nacionalista lo que les da cohesión, porque en sus posiciones sociales, nada tiene que ver Batzarre con el PNV o EA. Se han presentado a las elecciones, sin alardear de su carácter nacionalista, hablando de transversalidad y de su carácter progresista: ambos aspectos están por demostrar.
Pero en los últimos días, clarificando por fin, la Secretaria de Eusko Alkartasuna, Begoña Errazti, señalaba cómo es preciso unir a todos los nacionalistas y dejarse de transversalidades. Asimismo no entendemos donde está el carácter progresista de una formación que alberga en su seno al PNV y a Eusko Alkartasuna , que llevan gobernando en la comunidad autónoma vasca más de 20 años, y que se caracterizan por hacer una política económica de tipo neoliberal similar a la que práctica el PP o el PSOE a nivel estatal, o UPN en Navarra.
Como ejemplo, el Impuesto de Sociedades aprobado por el PNV en Gipuzkoa fija el tipo general en el 28% y en el 24% para las PYMES, por lo que la Hacienda guipuzcoana dejará de ingresar 161 millones de euros. Parecido o peor que lo que hace UPN aquí. Es por lo tanto una contradicción de la llamada izquierda nacionalista, el hacer una formación con esos partidos de ideología conservadora. Contradicción parecida, a la que tiene Ezker Batua, al gobernar en la CAV con la derecha nacionalista vasca, gobierno al que el Partido Comunista de Euskadi siempre se opuso.
Hoy esos caracteres nacionalistas siguen estando en la política diaria. Sigue habiendo cierta xenofobia hacia los actuales inmigrantes sudamericanos, o magrebíes, y se intenta la segregación de lo vasco y lo español. Por ejemplo, en Barañain donde había una buena tradición de Escuela de 0 a 3 años bilingüe, ante la inauguración de una nueva escuela infantil, se pretende segregar a los niños que aprenden en euskera en un centro y a los de castellano en otro, frente a la posición que siempre hemos mantenido la izquierda de que los niños estén juntos, hablen la lengua que hablen. Otro ejemplo sería el intento de desmembrar la Caja única de la Seguridad Social, que ayudaría a la gran Banca en su interés por privatizarla, frente al interés de los trabajadores por mantenerla pública. Claro que así la privatizaría el PNV y EA, o UPN.
Desde posiciones marxistas, en el Partido Comunista de Euskadi, creemos que la emancipación nacional va unida a la emancipación de los trabajadores y de las trabajadoras.
Sin embargo, la burguesía vasca sólo plantea la cuestión nacional, interesada en sacar rédito económico frente al Estado Español, y en que no se hable de los intereses de los trabajadores vascos: Trabajo digno, salarios decentes, a igual trabajo igual salario, derecho a una vivienda, sanidad y enseñanza pública, etc. se la traen al pairo.
La soberanía y la independencia, en estas circunstancias romperían la unidad de la clase trabajadora. La clase obrera está definida por su condición de vender su fuerza de trabajo, y por lo tanto es única y no está dividida por identidades nacionales. El capital también es único, no tiene patria, salvo para defender sus intereses. Así lo demostró la alta burguesía vasca, que junto con la financieros madrileños y los latifundistas andaluces crearon en el Siglo XIX, el estado español nacional-católico que padecemos. También hemos visto apoyar al PNV y a CIU al PP en sus Presupuestos neoliberales, en una convergencia nacionalista de diversos pelajes. Todos apoyaron el tratado neoliberal de la Unión Europea, que quitaba soberanía a España y a Euskadi.
Si se quiere emancipar a la clase trabajadora, es necesaria su unión, en todos los frentes, y territorios. Creemos que el mejor modelo político para la lucha de los trabajadores pasa por lograr la IIIª República federal. República, basada en la solidaridad de clase, en la igualdad entre los seres humanos, en la mejora de su situación social, en la democracia participativa, formando un Estado nuevo, en el que los pueblos de España se unan federados voluntariamente. Solamente en esta situación el pueblo vasco puede avanzar en su emancipación social y política, puesto que si no es con el concurso del resto de los trabajadores del estado español, difícilmente va a lograr su autodeterminación.
Hoy es en el marco de la Unión Europea donde se decide cada vez más la política, incluida la económica. La Unión Europea actual no es la Europa de la ciudadanía, ni la Europa solidaria. Es la Europa del capitalismo y la Europa de los Gobiernos de los Estados, que influyen en la medida que tienen más fuerza. Pequeños estados, que aparentemente se han liberado dentro de la desaparición de la antigua URSS, como son Lituania, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia o Croacia, pintan poco en esta Unión Europea.
Para la emancipación de los trabajadores vascos, hoy es mucho más importante seguir perteneciendo a un estado fuerte, como puede ser la España Republicana, que ser un pequeño estado mucho más dominable por las multinacionales y por los grandes Estados (La ruptura de Yugoeslavia fue planificada por el capitalismo alemán, promoviendo el nacionalismo croata y esloveno, para poder dominar esa parte de Europa). Es también imprescindible la alianza entre los grandes Sindicatos Europeos y la izquierda anticapitalista europea, conformada entorno del Partido de la Izquierda Europea, para dar la batalla en ese ámbito.
Si el día de mañana alcanzamos una situación en la Unión Europea mucho más democrática, en la que los estados pierden la fuerza que tienen, y la convertimos en una Europa de la ciudadanía, en una Europa solidaria e igualitaria, es en ese contexto que las pequeñas naciones como Euskadi u otras podrán tener un peso y una situación diferente, mejor.
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