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Félix Taberna: "Los tres espacios de la izquierda que representan NaBai, IU y el PSN están condenados a entenderse"

lunes, 01 de octubre de 2007

[DIARIO DE NOTICIAS] - Félix Taberna deja la política después de 16 años de dedicación exclusiva. "Me apetecía hacer otras cosas", asegura. Pero como los buenos toreros, su adiós no es definitivo, y dependerá "de los retos que surjan". Aunque todavía no tiene claro su futuro, avanza alguna de sus intenciones: "La izquierda navarra necesita una reflexión sosegada y en profundidad".

 

Félix Taberna es un hombre optimista. Militante convencido de la que llama la "izquierda social", el ex portavoz parlamentario y ex coordinador general de Izquierda Unida de Navarra deja la política "profesional" para trabajar en el gabinete sociológico de Comisiones Obreras. "Pero no dejo la política. Ningún ciudadano debe hacerlo", matiza. A pesar de lo ocurrido este verano, Taberna sigue creyendo en que la alternativa al Gobierno a UPN todavía es posible, antes incluso de que acabe la actual legislatura. "El Gobierno de Navarra nace condicionado por las elecciones generales. Después, todo es posible", asegura. Pero Taberna no quiere mirar atrás, e insiste en que la política ha de ser "social y útil". "Debemos salir de la depresión y mirar al futuro", dice Taberna, ahora como militante de base. 

 

¿De verdad que deja la política?

 

Lo que dejo es la profesionalidad de la política. Llevaba 16 años de dedicación exclusiva, y tras las elecciones opté por pasar al ámbito laboral. Pero no dejo la política, ningún ciudadano debería hacerlo. De alguna forma, vuelvo a la política civil.

 

Un militante de base, vaya.

 

Yo me siento vinculado a Izquierda Unida. Ese es mi espacio y mi reflexión. Una izquierda que está viva, que es dinámica, flexible y que afronta los nuevos retos. Lógicamente, al no tener dedicación exclusiva, te sitúas en otro plano.

 

¿Cuándo decide dejar la política activa?

 

En el verano, cuando se agotan las expectativas del gobierno alternativo. Tenía que optar entre la dedicación exclusiva en la dirección federal en Madrid, o pasar al mercado laboral.

 

¿Es definitivo?

 

Esto es como los toreros, que se retiran y luego vuelven. No es tanto cómo ocupas tu tiempo de trabajo, sino dónde tienes el compromiso. Mi compromiso político y social está en la izquierda, y los retos que puedan surgir, serán cosas que habrá que valorar.

 

¿Le ha cambiado mucho la vida?

 

El ritmo laboral es muy diferente. Ni mejor ni peor. Ahora, por ejemplo, tengo libres los fines de semana, y eso en política es más difícil. Luego, tener la oportunidad de trabajar en un proyecto creativo dentro del ámbito sindical es un reto muy grato.

 

¿Qué va a hacer a partir de ahora?

 

Labores de apoyo técnico dentro del gabinete sociológico de Comisiones Obreras. Principalmente estudios del mercado laboral, en materia de vivienda o sanidad.

 

¿Hay vida más allá de la política?

 

Pues sí. La verdad es que la política profesional no lo es todo.

 

¿Sigue la política de cerca?

 

Intento estar informado y reflexionar, pero me apetece ahora hacer un análisis más sosegado. Tengo algún reto, pero todavía sin amueblar.

 

¿Por dónde puede ir?

 

Uno de los grandes déficits que tiene la izquierda navarra es el pensamiento. Falta una reflexión más sosegada, más crítica y más en profundidad. Y espero crear las herramientas para compartir proyectos con otras personas también encuadradas en el pensamiento de la izquierda social.

 

¿Qué le pasa a la izquierda?

 

La izquierda navarra no tiene la autonomía, la fuerza, la capacidad de ser escuchada como otros partidos de Europa. Aquí ha habido muchas subordinación hacia otro tipo de pensamientos, y creo que hace falta un foro, una fundación o alguna herramienta. Pero es algo que creo necesario para la izquierda social. Para proponer debates, más allá de las marcas electorales. Es algo que cuando me instale en el trabajo me gustaría hace.

 

¿Entiende el descontento social que hay con la política?

 

Sí. Cuando la mayoría social quiere un cambio de gobierno, y eso no se constata por decisiones de los partidos, genera frustración. Pero la vida avanza, y no se puede estar mirando hacia atrás. No hay que olvidar lo que ha ocurrido. Debe formar parte del análisis político, pero no hay que estar en la nostalgia, porque la frustración puede acabar en depresión. Hay que estar en el momento real y quedarse con lo positivo. Especialmente con la participación ciudadana, que demuestra que le interesa la vida pública.

 

A los ciudadanos se les dice que su voto es importante, pero luego la decisión se impone de Madrid. ¿Eso no aleja a los ciudadanos de la política?

 

Todo en política es eventualidad, depende de la coyuntura, y los ciudadanos a veces lo entienden como hipocresía. Pero la política tiene también su visión a largo plazo, basada en principios, y eso tiene más sostenimiento. Por eso tenemos que salir de la frustración. La participación de la izquierda social fue masiva, aunque equilibrada con la derecha.

 

¿Y qué futuro le ve a la izquierda en Navarra?

 

Aquí la izquierda tiene tres espacios. El que tradicionalmente ha representado la socialdemocracia, que aquí representa el PSN; el espacio de la izquierda más radical o alternativa, que defiende Izquierda Unida; y un tercer espacio de la izquierda enmarcada dentro de la sensibilidad nacionalista, ahora NaBai. Y esos tres espacios están condenados a dialogar y a entenderse. Esa es la realidad política de Navarra, y más allá del movimiento de votos que se pueda dar en cada momento, esos tres ingredientes son fundamentales para hacer realidad cualquier alternativa. Esa es la realidad.

 

Desde un prisma de izquierdas, ¿se puede ser optimista? En estos momentos es difícil vislumbrar una alternativa a UPN.

 

No hay que olvidar que Navarra pasaba por delante de un proceso de elecciones generales. Y eso ha sido todo. Si el PSOE hubiera tomado la decisión por elementos ideológicos y se hubiera negado a gobernar con una parte de la izquierda que se considera nacionalista, sí que sería preocupante. Pero la decisión se ha tomado por un elemento coyuntural. Y cuando pasen las elecciones, la variable cambia, y se abrirá otro abanico de fórmulas políticas.

 

¿Y ese cambio se puede notar antes incluso de que acabe la legislatura?

 

Todo es posible. El Gobierno de Navarra nace condicionado por las elecciones generales. Cuando ese proceso acabe, habrá cambiado el escenario. Y no hay que descartar ni la moción de censura ni las elecciones anticipadas. Son mecanismos que están ahí. Y el Gobierno de Navarra y la oposición no van a tener la misma estrategia política antes y después de las elecciones.

 

¿Cómo entiende el reparto de cargos entre UPN y el PSN?

 

El Gobierno de Navarra es consciente de su minoría, y el apoyo más cercano lo tiene en el PSN. Así que lo que hace es tirarle los tejos, más allá de que dentro de UPN tengan su debate, de si hay que gobernar sin complejos o buscando fórmulas de diálogo y acuerdo con el PSN.

 

¿Qué margen de libertad cree que tiene el PSN para hacer oposición?

 

Hay que tener en cuenta que la posición del Partido Socialista es muy difícil. Todo el partido tomó una decisión, y la dirección federal obliga a lo contrario. Y cuando hay una disonancia entre lo que crees y lo que haces, surge un elemento de crisis. Y es lo que le ocurre al PSN. Es una situación difícil y compleja, y en algún momento tendrán que superar esa disonancia. Y ese marco pueden ser las elecciones generales.

 

¿Y qué futuro le aguarda al PSN?

 

El PSN tendrá que reformular su proyecto. Tiene un debate interno en el que no quiero meterme, pero deseo que encuentre una dirección política bien definida y tome una decisión sobre dónde quiere ubicarse.

 

¿A río revuelto, ganancia de pescadores?

 

A mí no me preocupa que en unas elecciones haya más o menos votos hacia una formación concreta de izquierdas. Lo importante es que haya tres espacios, cada uno con sus fronteras. Que al PSN le vaya mal no quiere decir que a Izquierda Unida le vaya mejor. La sociedad es lo suficientemente rica y plural como para que funcionen los dos espacios. No tengo miedo ni a la pluralidad ni a la competencia. Lo que deseo es que al PSN le vaya bien, porque yéndole bien, le irá bien a la izquierda.

 

¿Qué le parece que Sanz proponga crear grupo propio en el Congreso?

 

Si algo tiene Sanz es instinto político. Y en este momento UPN ha percibido que le supone un lastre ir tan pegado al PP. Y lo que busca es desprenderse de ese lastre. Lo que pasa es que enseguida ha salido la realidad de UPN, y hay un sector que le ha hecho parar. Además, es conocido el malestar que han generado las palabras de Sanz en el conjunto nacional, porque rompe una parte importante del discurso del PP.

 

¿Ve un cambio de actitud en el Gobierno de Navarra?

 

Sanz sabe que, en principio, el PP es un partido perdedor, y sabe que esa sobre actuación que han tenido los populares supone un coste para UPN. De alguna forma, se han dado cuenta de que es mejor llevarse bien con el Gobierno de España.

 

¿La marcha de Sanz puede agudizar el debate interno en UPN?

 

Ahora mismo el final de la legislatura se ve muy lejos. Pero a medida de que vaya avanzando la legislatura se irá abriendo un debate sucesorio, un debate sobre la estrategia política y puede tener consecuencias en toda la derecha navarra. Que, por cierto, no siempre ha estado unida.

 

¿Ha debatido Izquierda Unida su resultado electoral?

 

No cabe duda de que fue un resultado muy negativo. Dentro de nuestras previsiones estaba la posibilidad de una bajada, pero no tan acentuada. El próximo 24 noviembre tenemos el congreso, y será durante el debate interno cuando se analicen los resultados y se busquen elementos para reformular el proyecto de IUN.

 

¿Hace falta una reforma profunda?

 

Prefiero no influir en ese debate. Quiero que sea un debate libre y abierto, y que no cuestione la existencia del proyecto. Izquierda Unida es la tercera opción más votada en toda España, con más de un millón de votos, y formamos parte de ese proyecto. Debe haber una profunda reflexión sobre cómo se reformula el mensaje y cómo se consiguen mejores resultados. Pero IUN no debe tener ninguna duda sobre su existencia. Hay que mirar a largo plazo.

 

Las aguas tampoco bajan tranquilas en Izquierda Unida federal. Se habla incluso de que el Partido Comunista podría abandonar la coalición.

 

Sí que hay un debate, que viene de la elección de Gaspar Llamazares por un estrecho margen. Y eso ha provocado elementos de división interna. Pero de las crisis hay que sacar elementos positivos. Estamos en una etapa de la que el proyecto de Izquierda Unida saldrá reforzado. Pero IU se presentará a las elecciones con el objetivo no sólo mantener el grupo parlamentario, sino a mejorar la representación actual.

 

Desde Nafarroa Bai se han lanzado algunos guiños para tratar de integrar a IUN en una candidatura unitaria. ¿Es factible?

 

Debería ser al revés. Las elecciones al Parlamento de Navarra ya pasaron, y ahora nos vienen unas elecciones generales para el Congreso de los Diputados, y en las que vamos a elegir un nuevo Gobierno de España. Izquierda Unida tiene más de un millón de votos, y una posición clara hacia el Gobierno. Negocia desde la izquierda. Y ahí hay muchas diferencias con la política nacional que puedan plantear el PNV o EA. No hay que hacer todo en base a elementos coyunturales.

 

¿No sería más interesante que las fuerzas progresistas plantearan desde Navarra una estrategia común con la que negociar ante el Gobierno central?

 

Pero es que en el Congreso de los Diputados se tratan cuestiones que afectan al conjunto de España. No hay que ir al Congreso con el "¿qué hay de lo mío?".

 

Izquierda Unida tiene muy difícil lograr un diputado en Navarra. ¿Le preocupa la apelación al voto útil?

 

Pero el voto a Izquierda Unida es muy útil. Es verdad que el escaño es muy difícil de obtener, pero los votos a IUN se suman al conjunto nacional de IU, para ser la tercera fuerza política, con grupo parlamentario sólido. El ciudadano que vote a IUN, aunque no saque su escaño, tiene que saber que su voto se suma al conjunto nacional.

 

¿Entonces descartamos la candidatura unitaria?

 

Yo hablo desde fuera, y la decisión no es mía. Pero creo que la concurrencia de IUN es muy importante para el conjunto de Izquierda Unida de España.

 

¿Qué espera de la legislatura que acaba de empezar?

 

En principio, parece que va a ser inestable, y va a estar condicionada por las elecciones generales. Lo que hay que hacer es vivir el momento actual, sin nostalgias ni futuribles. Ahora llega el debate de Presupuestos, y el Gobierno es el que ejecuta. Pero hay una mayoría que puede condicionar su labor. Por ejemplo, están los 210 euros que va a dar el Gobierno central para el alquiler. Ese es un debate concreto que se va a tener que dar. Luego están Sanidad y Educación, cuya inversión ha crecido menos de lo que lo ha hecho la riqueza de Navarra. Esos son retos muy importantes para nuestra comunidad. La política ha de ser social y útil.

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