Opinión |
Zapatero no veranea en Navarra
El sábado pasado, día 11 de agosto, Miguel Sanz volvió a salir elegido Presidente del Gobierno de Navarra. Y han corrido ríos de tinta, tanto sobre la elección como sobre el proceso; pero nunca está de más señalar la decepción que muchas de nosotras y nosotros sentimos, después de 75 días creyéndonos que el cambio era posible.
Vaya por delante todo mi respeto a esos cientos de afiliados y afiliadas al PSN y de miles de votantes que han demostrado su lealtad a unas ideas, la fuerza de sus convicciones y el esfuerzo por conseguir que en nuestra comunidad se pudiera hacer una política diferente, una política pensada para las personas que vivimos aquí. Y valoro también muy positivamente el gesto hecho por la ejecutiva de las Juventudes Socialistas de Navarra. La juventud debe ser idealista pero, después, no podemos perder estos ideales con la edad. Si no, estamos perdidos. Y las dimisiones que se han ido produciendo en la ejecutiva socialista por personas que consideran que defender sus ideas está siempre por encima de defender sus cargos.
Pero hasta ahí mis sentimientos de solidaridad con esta formación política, porque a pesar de todo lo anterior, considero que el Partido Socialista Obrero Español ha realizado su particular venta de Navarra. Ese lema que con tanta fortuna se forjó para la Manifestación que el 17 de marzo convocaron UPN y el PP, se ha hecho realidad. Zapatero y su equipo han decidido, por su cuenta, que otra forma de gobernar en Navarra les podía perjudicar en las próximas elecciones generales y, por ello, han decidido sacrificar nuestra Comunidad para intentar mantenerse en sus sillones.
Yo no he votado nunca al Partido Socialista, pero recuerdo perfectamente el 14 de marzo del año 2.004, cuando fuimos muchas y muchos los que celebramos que el PP había perdido las elecciones, que se iba a poder hacer otra política distinta, otra política mejor. Ahora, todas y todos aquellos tenemos un sentimiento de orfandad, de desconfianza en el futuro político de nuestro país. Es evidente que no queremos que vuelva a gobernar la derecha y su forma de entender la política. ¿Pero nos sentimos representados por esta pseudo izquierda que ha puesto por delante sus intereses partidistas al interés general de 600.000 navarros? Por supuesto que no.
Zapatero ha podido proponer mejoras interesantes a nivel estatal. Pero, por mucho que proponga pagar 2.500 euros por cada niño nacido en el Estado, en Navarra ha permitido que se cambien los derechos sociales por acciones de Iberdrola. Por mucho que desde la izquierda se haya conseguido poner en marcha una Ley de Memoria Histórica, eso no cambia la realidad de que UPN, en el año 2006, gastó más en celebrar el 5º centenario de San Francisco Javier que en el conjunto de inversiones hechas en Educación y en Sanidad, o lo que es lo mismo, que con los votos del Partido Socialista, en los próximos 4 años aquí siga habiendo niños estudiando en barracones y se sigan multiplicando las listas de espera en sanidad. Aunque se haga un esfuerzo por sacar adelante una Ley de Igualdad, en Navarra la Interrupción Voluntaria del Embarazo seguirá siendo un tabú. Aunque hayamos conseguido hacer realidad el matrimonio entre personas del mismo sexo, en nuestra Comunidad Foral seguirán aumentando las desigualdades sociales. Somos la única comunidad del estado donde valoramos que el sistema sanitario está peor que hace 4 años. Y ahora Zapatero y su equipo han decidido dejarnos 4 años más para seguir perdiendo en calidad de vida.
El 27 de mayo éramos muchos los que imaginábamos una Navarra diferente y mejor; queríamos abrir todas las puertas y ventanas para que entrara el aire fresco, para lograr el cambio. Conseguimos entreabrir una rendija, hacer entrar la luz sólo un momento, porque rápidamente el PSOE cerró todas las ventanas de un golpe, nos volvió a dejar a oscuras. Por eso, tanto Zapatero y su equipo como aquellos socialistas navarros que apoyaron la decisión de Ferraz de regalar el gobierno de Navarra a la derecha, han perdido la mayor parte de su credibilidad. Y que no se crean que el PP se va a enfrentar menos con ellos por haberles hecho este magnífico regalo.
Qué decepcionante también escuchar al portavoz del PSN hablando del cambio de discurso de Sanz; y al propio Sanz diciéndole que no, que él no había cambiado de discurso, que piensa seguir haciendo el discurso y las políticas propias de la derecha, gracias a los votos socialistas. Que chasco escucharle decir al portavoz socialista que el PSN va a hacer “una oposición útil, firme y constructiva para poder llevar a efecto su programa electoral”. ¿Es que nadie les ha explicado que en sus manos estaba gobernar y poder llevar a cabo ese programa electoral del que ahora hablan? Un programa electoral pactado, acordado y firmado por PSN, NaBai e Izquierda Unida y en el que se hacía un especial hincapié en las políticas de cambio, de gobierno y convivencia para todas y todos los navarros. Un pacto de gobierno que no podrá llevarse a cabo porque el Partido Socialista ha decidido dejar el gobierno en manos de la derecha.
Somos otras las formaciones políticas que tendremos que arrimar el hombro para tratar de hacer oposición, para ayudar a mejorar la calidad de vida de todas las navarras y navarros. Somos otras las formaciones políticas, y no estaremos solas. Con nosotros estarán, de eso estoy convencida, los miles y miles de votantes socialistas que continúan creyendo que el cambio es posible, que algún día, en Navarra se podrá gobernar de otra manera. Desde la izquierda comprometida con los derechos y libertades de todas y de todos.
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