Opinión

Ahora sí

escrito por Ion Erro miércoles, 28 de junio de 2006
  Ahora toca a la izquierda. La izquierda navarra es clave para el cambio político que quiere mayoritariamente la ciudadanía. Vivimos el fin del ciclo de derechas. Se acerca el cambio, el giro a la izquierda.

 

Navarra vive un huracán político. Crece la indignación ciudadana ante el comportamiento oscuro y prepotente del Gobierno foral de la “derecha unida”. Asistimos a una evaluación civil de lo que han supuesto quince años de gobierno de UPN para amplios sectores de la población navarra. Los ciudadanos suspenden esta política: cada vez somos más los afectados  por el déficit cero, agravado por el autoritarismo en el modo de gobernar.

 

El déficit cero, que aplica radicalmente el Gobierno de Sanz en Navarra como último reducto del aznarismo, es una argucia política para reducir dinero público destinado a gastos sociales. Hoy en Navarra, el Gobierno destina menos dinero a protección social que hace 5 años, y muy por debajo de la Europa desarrollada. Por el contrario, sí que se emplea para financiar actividades privadas, deshacerse barato y mal de participaciones en sectores estratégicos (EHN) o hacer operaciones especulativas (comprar el 1% de Iberdrola). Frente al interés general, tenemos un Gobierno que trabaja por beneficiar a determinados grupos empresariales afines al régimen.

 

Los casos Egüés, Humanismo y Democracia o la adjudicación de emisoras de FM han  demostrado cómo la discrecionalidad y el interés particular prevalecen en la toma de decisiones de la derecha.

 

El evidente deterioro de la sanidad pública (listas de espera, déficit de atención primaria, insuficiencia de servicios auxiliares), el programado deterioro de la educación pública utilizando, desde la discrecionalidad, los recursos educativos, la precaria situación de los jóvenes navarros sometidos al abuso del trabajo temporal y al escandaloso precio de la vivienda, o la inexistencia de una política industrial activa son la práctica política.

 

Se ha evidenciado la incompetencia gubernamental en la gestión de los problemas de la gente. Tenemos al Gobierno peor valorado del Estado. Se constata la incapacidad de gestión de un gabinete que no ha sabido actuar en situaciones como el conflicto colectivo en Volkswagen, la legionellosis que ha afectado a cientos de pamploneses, la crisis instalada en Bienestar Social o los ataques a la normalización del euskera.

 

UPN boicotea el proceso de paz. Sanz se ha puesto al servicio del PP, incluso comparte manifestaciones con la ultraderecha, en una estrategia de desestabilización política y social. La forma de gobernar Sanz es la de la bronca permanente, generando crispación social y confrontación agria, en contra del pensamiento mayoritario de la sociedad navarra que quiere una convivencia en paz.

 

Este Gobierno de UPN y CDN cuestiona su legitimidad, enfrentándose a la inmensa mayoría de la población en una cuestión tan trascendente como la paz. La mayoría de los navarros apoyamos iniciar un proceso de paz, mientras que nuestro Gobierno va en contra. Sanz utiliza antidemocráticamente al Gobierno de Navarra, por mero interés partidista, para imponer su criterio en contra de la voluntad popular.

 

Para desgracia de los navarros, tenemos unas instituciones políticas sordas y ciegas a lo que sucede en la calle; y el Gobierno, haciendo uso de la actual mayoría parlamentaria, veta cualquier iniciativa de la oposición que tenga que ver con lo que ocurre en la sociedad. Sanz, si quiere, que siga sordo y ciego; pero los ciudadanos no lo estamos. Tenemos problemas y queremos unas políticas y unos servicios que atiendan nuestras necesidades. Y cuando la ciudadanía empieza a ser consciente de su poder colectivo, los cambios políticos empiezan a ser posibles. Y así se ha demostrado desde Navarra. La ciudadanía ya se movilizó para poner fin al régimen de Aznar. Ese movimiento también mandará a la oposición a UPN. Ahora sí.

 

Para el impulso de este cambio, como lo ha sido históricamente, aparecen, como principal componente, los jóvenes navarros. Ha surgido una nueva generación en términos políticos, que comparten una cultura, aspiraciones y experiencias que marcan un período histórico de cambios profundos. Esta generación, como señala Ortega en “El tema de nuestro tiempo”, surge como una generación de combate, recibió su bautismo político como ciudadanos en las movilizaciones en la calle contra la guerra, en la demanda de otra política, en la crítica a la actividad política tradicional, participando de una ciudadanía crítica. Unos jóvenes que exigen participar en la construcción de un mundo mejor, y que para ello aumentan su interés por los asuntos políticos que les afectan en su ámbito más cercano.

 

Así las cosas, se abre una puerta a la esperanza de que en un año, en las próximos elecciones, se produzca en Navarra el cambio de ciclo político mayoritariamente demandado. Ahora es el momento de hacer las cosas de otra manera.

 

Pero, ¿cuál es el cambio del cambio? ¿qué efectos va a tener este cambio político para los navarros? La evidencia demuestra que este cambio será de izquierdas, y que tendrá que ser plural por decisión ciudadana. La presencia activa de IUN en la construcción de la alternativa a UPN además de ser insustituible, marca la auténtica novedad en este proceso.

 

La historia democrática navarra nos señala que el PSN ha tenido ya responsabilidades de Gobierno: Gobiernos que se han caracterizado por la defensa de posiciones de centro político, con pactos estructurales con UPN en las principales decisiones: educación, infraestructuras, euskera, política económica y fiscal. Nada hace pensar que esta situación haya mejorado mucho: la actual dirección del PSN sigue haciendo guiños a UPN sobre las grandes actuaciones políticas para Navarra. El PSN no defiende un modelo alternativo a la derecha, representa una mera alternancia de siglas y de caras, pero no de políticas.

 

El nacionalismo también ha asumido responsabilidades de Gobierno, con escasa trascendencia en sus actuaciones de gestión. La más llamativa, y posteriormente comentada, fue la vana izada de la ikurriña en un despacho gubernamental. Confrontación identitaria por confrontación identitaria.

 

La verdadera novedad, de cambio real desde la izquierda, será la presencia activa de la izquierda navarra, de IUN, en la configuración de este cambio político. Un cambio en profundidad que signifique ganar Navarra para la izquierda, con una fuerza emergente con capacidad de gestión que defiende otra política posible frente a un modelo de globalización económica que genera insolidaridad, desigualdad y deslocalización. IUN reivindica la expresión política de las movilizaciones sociales por la cohesión social y los derechos ciudadanos, desde la participación ciudadana. IUN tiene voluntad y capacidad para decidir la política en Navarra, ahora necesita hacer crecer su fuerza. Hacer crecer a la izquierda navarra asegura pararle los pies a la derecha e impulsar una política alternativa de izquierdas, de verdad.

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