Opinión |
Los interminables Plenos o el secuestro de la participación en el Ayuntamiento de Pamplona
Este asunto ha generado polémica, pero desde IU creemos que ¡tampoco pasa nada!. No somos la cenicienta. Ninguna carroza se convertirá en calabaza al oírse las 12 campanadas y esas caras de santa indignación que suelen aparecer a determinadas horas entre las filas del gobierno municipal no tienen razón de ser. Todos podemos estar agotados un día concreto, pero el Pleno es el máximo órgano de representación política de la ciudadanía y según se nos explicó en su momento, las modificaciones derivadas de la Ley de Modernización de las Grandes Ciudades pretendían, entre otras cosas, hacer del Pleno “un verdadero órgano de debate de las grandes políticas locales que afectan al municipio y de adopción de las decisiones estratégicas”. Entonces, si pretendemos que sea un verdadero órgano de debate donde se adoptan las decisiones estratégicas, ¿supone tanto trabajo que dos tardes al mes dediquemos unas horas a desarrollar esta tarea?
A mí, francamente, me parece lo mínimo. Pero por las caras que veo y algunas tiradillas que se escucharon en el último pleno (“Voy a ser breve, a ver si no se nos hacen las 3 de la mañana...”), pienso que desde UPN no se opina lo mismo. A lo mejor resulta que ellos no se creen que sea allí donde se adoptan las decisiones estratégicas de la ciudad. Vamos, que a lo mejor no comparten el espíritu de la ley que su hermano mayor el PP les preparó cuando estaba gobernando. O va a ser que les molesta que existan órganos de debate, que también puede ser, vista su alergia a la participación ciudadana y visto en que han dejado las Comisiones Informativas (en la raspa) o desde cuando no convocan Consejos como el de Servicios Sociales, el de Mujer o la Mesa del Casco Viejo (recientemente celebrada por exigencia de la oposición).
Según leímos en la prensa, el concejal de urbanismo considera que con el pleno que terminó a las 3 de la mañana “sólo se ha transmitido sensación de ineficacia”. Y tiene toda la razón. Si ellos hubieran sido leales por una vez, y hubieran informado sobre que mociones podrían debatirse, puede que hubiéramos dado con una fórmula más breve. Pero su manera habitual de actuar no es esa. Nos impiden debatir mociones de manera sistemática. Votan que no a las urgencias cuando son temas que les asusta tratar. Votan que si solo a aquellas iniciativas que pretenden apropiarse. Y eso será legal, pero no es ético. Será posible, pero no es eficaz. Nosotros les aseguramos que dentro de un año, cuando UPN se encuentre en la oposición municipal, les permitiremos debatir sobre todas las iniciativas que presenten. Porque no nos da miedo que se hable de nada. Y no nos da miedo cuanto tiempo dediquemos a hablar. Al fin y al cabo, también para eso nos votaron los vecinos y vecinas de Pamplona.
Hasta la misma Alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, señaló el otro día que nos diéramos prisa, porque “el tiempo es oro”. Y también ella tenía razón. Y porque es oro, debemos dedicárselo a todos los vecinos y vecinas de Pamplona, que el 25 de mayo del 2003 nos votaron para que, durante los siguientes 4 años les representáramos y no para que nos fuéramos a Nueva York a ver exposiciones. Así que a aquel concejal que señaló en la prensa que con el pleno de 11 horas se acabó haciendo el ridículo, le quiero recordar que no hay nada más ridículo que el autoritarismo; el no querer escuchar al contrario; el no entrar en los asuntos porque se desconocen y tener que insultar a la bancada de enfrente para conseguir un mínimo de atención. Hay gente que lleva muchos años en las instituciones y todavía no ha aprendido a respetar lo que representan y a quienes participan en ellas.
Que conste que yo entiendo que en UPN son 13 concejales y que a algunos aun no les hemos escuchado la voz en el salón de plenos. Y no poder intervenir en los debates, no poder participar de la vida municipal, no poder aportar tus propuestas, tiene que agotar. Y después de 3 años sentadas y sentados en el salón de plenos sin poder abrir la boca, entiendo que estén desmotivados. Es típico de UPN. También es la forma en que gestionan la ciudad. Se les ve aburridos y sin ideas, y el pleno parece la escenificación de su falta de impulso.
En cambio no puedo entenderles cuando dicen que para qué seguimos discutiendo si ya se ha ido la prensa. Todos queremos que nuestras posturas políticas se reflejen en los medios de comunicación porque es la manera de trasladar el mensaje, de que se sepa que es lo que se está haciendo. Pero de ahí a que haya quienes, al parecer, solo hablan para la prensa!!! No debería extrañarnos, en una legislatura en la que todo lo conocemos por los medios de comunicación, donde la información la reciben antes los periodistas que los concejales. Barcina es así, un animal mediático; una persona demasiado acostumbrada a hacer mucha más política virtual que real. Pero de ahí a creer que la democracia es eso, va un largo camino. El debate, la propuesta, el escuchar al que no piensa como tú, el control al gobierno, la capacidad de iniciativa, la puesta en común, la búsqueda de acuerdos, no entra en sus cálculos. Es deprimente.
Tampoco es tan complejo hacer ajustes. Si las Comisiones, Consejos y demás órganos de participación tuvieran verdadero contenido, el pleno dejaría de ser el único foro en el que poder exponer las posturas. Si los Plenos se volvieran a celebrar por la mañana (como se ha hecho siempre) una sesión que se alarga 11 horas (solo ha ocurrido una vez en la historia de este Ayuntamiento, no lo olvidemos), terminaría a las 9 de la noche, que es una hora que parece más sensata que las 3 de la mañana. Y si, además, antes de cada pleno se celebrara una Junta de Portavoces (como se hace en la mayor parte de Ayuntamientos democráticos) para analizar los puntos que se debatirán en el pleno, encontraríamos soluciones al problema (ya que algunos lo consideran un problema). Nosotros, mientras tanto, seguiremos ejerciendo nuestras funciones y debatiremos y escucharemos y controlaremos la labor del gobierno y seguiremos haciendo propuesta para mejorar la calidad de vida de Pamplona y su vecindario las 2 tardes al mes que la Alcaldesa nos convoca en el salón de plenos. Porque creemos que este es el mínimo que la ciudadanía nos exige. Y es también el mínimo que Pamplona se merece.
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